miércoles, 19 de noviembre de 2014

Actualizando :)

Desde que empecé con esto de tener que bajar la carga laboral, empezó el proceso de una parte de la sociedad de bienestar noruega que, a pesar de leer al respecto, no conocía. Me refiero al pago de las licencias médicas y el proceso que esto conlleva.
Supongo que será en parte por ser la primera vez que me toca hacer algo así, y en gran parte porque mis empleadores tenían menos idea que yo acerca de cómo funciona la cosa, pero es algo que me ha tenido en vilo mientras estoy esperando mi primer pago y entre el nerviosismo por saber si envié los formularios y documentación como correspondía y la ansiedad que me produce el tener que hacer artimañas para sobrevivir con sólo la mitad de mi sueldo mientras tanto (la parte que sigue pagando mi empleador).
Como que ya sólo con eso no me queda mucho espacio en la mente para decidirme a escribir. Pero como mañana es día de pago (en la oficina, la licencia será -¡ruego!- a fin de mes), supongo que ya será hora de escribir, porque igual aunque el dinero aún no esté en mi cuenta, lo estará en menos de 24hrs y eso alivia de sólo pensarlo.

En estas semanas han pasado algunas cosas, la mayoría de ellas relacionadas con el embarazo, como por ejemplo que recibimos de regalo/donación silla para el auto, coche, frazadas de diferente grosor, silla/columpio, etc de parte de un colega de mi marido y su esposa. Se pasaron, no tienen idea la cantidad de dinero que nos ahorraron. Las cosas son por supuesto de segunda mano pero están en excelente estado así que nos vienen de maravilla.

Recogimos la cuna de mi marido (la cuna de cuando él era bebé) de la casa de mi suegro y ya la tengo armada, pero quiero pintarla y arreglar un detalle que no me convence del sistema que sujeta la base a la cama. Se me hace inseguro y creo que si Snoopy es la mitad de inquieto fuera que dentro, capaz que se vaya al suelo y por supuesto no quiero que eso pase. Una vez hecho eso, podré decir que el asunto de la cuna está bajo control. De todas maneras ya le hicimos su espacio junto a mi cama y la puse a la altura perfecta para poder estar juntitos pero no revueltos... a una mano de distancia, justo como yo lo quería :)

En el aspecto médico, me hicieron el test de glucosa, que acá al parecer no es rutinario pero dados mis hermosos antecedentes familiares de diabetes, me tocó. Afortunadamente todo bien por ese lado, al igual que el latido de su corazón, el tamaño de mi panza y mi peso.

Mi hueso pélvico/cadera va de mal en peor; con días en que me siento 50 años más vieja y podría llorar del dolor, y otros días donde simplemente me duele y nada más. No me pregunten, no he logrado encontrar la relación entre cantidad/tipo de actividad y cantidad/tipo de dolor. A veces mantenerme activa hace maravillas, a veces mantenerme activa me mata un poquito... y viceversa.
Lo mismo con la posición en que duermo. Pensando en que sería por dormir sobre ese lado empecé a preferir el lado contrario para dormir... pero nada, ayer cuando amanecí peor fue cuando logré dormir casi toda la noche sobre el lado opuesto. Aún decidiendo si ir o no al fisioterapeuta... o al kiropráctico... o...???

Mi niño sigue creciendo maravillosa e inquietantemente activo, y en los últimos días ha empezado a variar de su posición a lo largo (con la cabeza a mi derecha y las patitas a mi izquierda) a una posición que supongo será él tratando de encajarse entre mis caderas. Me gusta, excepto cuando empieza a patear directo en los órganos con la misma intensidad con que lo hace cuando está de lado, donde sólo choca con piel y por lo tanto no se siente tan intenso. A veces le tengo que pedir, rogar casi que se tranquilice un poco, mi niñito lindo... Ya presiento lo que me espera para cuando se encaje de forma definitiva. Igual espero que se encaje bien, por supuesto.

El trabajo va bien, a veces ya me tomaría el prenatal de una vez, a veces me carga estar con licencia del 50% y por mi trabajaría el triple... supongo que es lo normal para cualquiera que tenga un trabajo. Igual a veces me da como pena pensar en todas las cosas que me voy a perder de aprender el otro año, siento que voy a llegar de vuelta con una tremenda desventaja. Lo bueno es que he logrado en gran medida desligarme del estrés y el peso de muchos de los clientes, dejando más cosas en manos de quien será mi reemplazante y tratando de tomarme todo light, con la actitud de "ambas haremos lo mejor que podamos, por lo que si las cosas se van al carajo por uno u otro motivo, hay que dejar que se vayan y tomarlas desde ahí". Esa actitud me ha ahorrado varios días arruinados por el estrés y me ha permitido incluso reírme un poco más con esos clientes agrios siempre a la ofensiva que hasta hace poco me quitaban el sueño. En eso también ayuda el que la niña que me reemplazará sea tan joven; tiene esa mirada más relajada de la vida que uno ya cerca de los 30 va perdiendo (para recuperar nuevamente más tarde, espero) y que le permite cagarse de la risa cuando ella o yo cometemos algún error, o cuando nuestro cliente favorito tiene un ataque de los suyos.

Mi yo interior... actuamente está bien, pero tuve un par de semanas bien emocionales, donde me debatía entre el deseo de tener a mi bebé en mis brazos ya de una vez, querer estar embarazada para siempre, querer nunca haber estado embarazada, y querer tener la oportunidad de ver mi cuerpo como era antes tan solo una vez más.
Creo que me queda bien el embarazo (estéticamente hablando) y a pesar de que no he hecho grandes esfuerzos para lograrlo, me gusta la forma en la que estoy (en cuanto a peso y, literalmente, formas).
Me gusta tener un pequeño ser humano creciendo dentro de mi, con sus piernitas que se asoman de pronto buscando una mejor posición para patearme, o su cabeza tratando de encontrar una salida por la parte superior de mi panza.
Me gusta que hasta el día de hoy no me han salido nuevas ni me han crecido las viejas estrías y cruzo los dedos porque siga así, pero en realidad, aunque no sé como será si es que pasa, en este momento no me parte la cabeza. Supongo que es un miedo superado en vista de la maravilla mayor.
Lo mismo con el ombligo, desde que tengo memoria me han dado cosa los ombligos salidos y una de las cosas que aterrorizaba mi mente adolescente era la idea de que si algún día me embarazaba, se me iba a salir el ombligo. Hoy por hoy mi ombligo parece un típico volcán y me da tanta risa que suelo ponerle dos botones a modo de ojos y tomarme una selfie guata-yo con la misma expresión sorprendida :o
Supongo que va a tomar un tiempo antes de que me acostumbre a mi nuevo cuerpo (tanto mientras esté embarazada como después) pero es algo que en cierta medida ansío experimentar, quiero redescubrirme en mi cuepo post-embarazo.

Mi suegra y su madre han estado trayendo cargamentos de ropa hermosa, lo cual sumado a bolsas de ropa que nos dio la hermana de mi suegra (que son para dos años o más pero igual recibo encantada) ha hecho que el dormitorio destinado a cuarto de bebé esté lleno de bolsas y cosas en el piso :P

Por ahora, el único elemento "fundamental" que hemos comprado es el mudador. Tenía deseos de comprar uno más interesante en la misma tienda pero al final me decidí por el más básico y más barato que tenían en IKEA. Leí en un par de páginas noruegas que salió el mejor evaluado y entre eso y el precio (un tercio del precio del que me interesaba a mi), obvio que me convenció :) Así que ahí esta, armado ya en el baño y en espera de ser llenado con pañales y otros.

Hoy son 27 semanas y 5 días según mi matrona (27 semanas y 2 días según mi aplicación del celular). Mi hermana está de cumpleaños y no quiero ni pensar en eso porque el dolor de no estar con ella me llega a la médula de los huesos. Me enfoco mejor en que ella y mi bebé están bien, en que mi sobrino está bien, en que mi hermano está bien, en que mi mamá está bien. En que yo estoy bien. Y en si todo sale bien, pronto todos estaremos mejor aún.