miércoles, 25 de febrero de 2015

De sangrados, ICP, HELLP, Pre eclampsia y cómo Snoopy llegó a nuestras vidas - Parte III

(si quieres leer las partes anteriores, pincha aquí: Parte I - Parte II)

Mientras tanto yo sigo siendo monitoreada, las contracciones han aumentado en frecuencia e intensidad, pero yo sigo sin sentirlas más que como Braxton Hicks. Me toman muestras de sangre, me dan la inyección anti-Rh en caso de que mi sangre haya entrado en contacto con la del bebé y ante la incertidumbre de su factor Rh (yo soy Rh-). Ahí, entre revisión y revisión (cada media hora) dormimos como pudimos, cada uno en una camilla y tomados de la mano, con el sonido de los latidos del corazón de nuestro bebé de fondo. En el transcurso de esas horas de sueño a saltos, mis contracciones disminuyeron.

Sé que en algún momento vi el reloj y eran alrededor de las 9 de la mañana, pero no sé si fue como a esa hora o más tarde que me hicieron una segunda ecografía, esta vez más enfocada en mi cérvix que en el bebé. Debido a que había un pequeño descenso en esta, la médico de turno decidió mantenerme hospitalizada, aunque como las contracciones habían pasado, me trasladaron a la unidad de maternidad "no clínica".

Ahí me quedé, con monitoreos del bebé y las contracciones dos veces al día, muestras de sangre y toma de presión todas las mañanas. El diagnóstico era incierto entre el síndrome HELLP y ICP (colestasia intrahepática del embarazo), con más probabilidades de ser ICP, pero a la espera del examen de sangre que me tomaron el primer día y que se envió a Bergen por un test que toma varios días pero confirma o descarta ICP.

Mientras tanto, me dicen que sea lo uno o lo otro, mi bebé definitivamente tendrá que salir antes de tiempo. Me van a inducir el parto, eso está decidido. La única duda es cuándo (HELLP requería que me indujeran de una vez, mientras que con ICP tenían un margen en el que moverse).

Dado que los síntomas no evolucionaban hacia HELLP, y a pesar de no estar oficialmente confirmado el ICP, comienzan a administrarme una medicina para el hígado llamad Ursofalk.

Finalmente llegaron los resultados desde Bergen que confirmaron ICP, se me da el alta el 7 de Enero con receta para continuar con el Ursofalk, fecha de inducción del parto para el 24 de enero y controles periódicos que incluyen monitoreo fetal, pruebas de sangre y toma de presión dos veces a la semana en el mismo hospital.

Fotos de esos días.
Una de las tantas esperas que tuvimos en esos días.

Ursofalk

monitoreo fetal

latidos cardiácos de mi bebé (izquierda) y contracciones (derecha).

Mi pequeña despensa en el hospital.

La vista desde mi camilla.

El día que se fue mi compañera de pieza! Sensación de libertad... las pequeñas victorias de estar hospitalizada :P

Flores cortesía de mi suegra.

De sangrados, ICP, HELLP, Pre eclampsia y cómo Snoopy llegó a nuestras vidas - Parte II

(si quieres leer la primera parte, pincha aquí: Parte I)

Creo que eran alrededor de las 4:30 de la madrugada cuando llegamos al hospital. Supongo que fue en el camino que le avisé a la familia en Chile. En el hospital me conectaron de inmediato al monitor de latidos y contracciones. Todo está bien con el bebé. Es lo único que entiendo del monitor y, sinceramente, lo único a lo que le pongo atención, pero después me "entero" de que estoy teniendo contracciones leves pero frecuentes que podrían sugerir que se acerca el parto. Como para entonces estoy de 34+1 semanas, no detendrán el parto si es que este empezara (lo hacen sólo hasta las 34 semanas, estoy justo sobre el límite). Me ve el médico, una ecografía rápida muestra que el bebé y la placenta se encuentran bien, y no hay causa aparente para el sangrado (aunque con menor intensidad, no he parado de sangrar). El médico pregunta por mi historial, cosas más, cosas menos... y casi al final, a pesar de que yo no lo veía tan importante y sólo tenía pensado mencionárselo a la matrona en el control que tenía a mediados de enero, le cuento que desde fines de diciembre andaba con una picazón bien intensa en todo el cuerpo, pero especialmente en manos y pies (había pasado varias noches en vela rascándome y rascándome la planta de los pies o la guata, y mi ya mamá me había dicho que podría ser colestasia, algo que ella vio mucho mientras estuvo hospitalizada por pre eclampsia cuando estuvo embarazada de mi hermano).

Me dejan ingresada. Steffen se puede quedar conmigo, pero no mi hermana. Afortunadamente mi suegra vive a no más de 15 minutos del hospital y mi hermana, valiente y aperrada como pocas, no tiene problema en tomar un taxi sola hacia su casa, a pesar de que sólo ha ido ahí una vez antes en esta visita (yo hasta hoy no me atrevo a tomar taxis sola en la noche, menos a un lugar que no estoy segura como llegar). Llega bien donde mi suegra, ella ya ha preparado el dormitorio de invitados. Para entonces ya son pasadas las 6 de la mañana.

De sangrados, ICP, HELLP, Pre eclampsia y cómo Snoopy llegó a nuestras vidas - Parte I

Estoy convencida de que este post saldrá en el transcurso de varios días (o semanas) y será largo, así que como ya viene lo suficientemente atrasado, voy a dividirlo en partes de una vez.

Mi plan para los primeros días de enero era escribir acerca de cómo fueron las fiestas por acá, con mi hermana de visita y mi guatota de embarazada de más de 30 semanas. Sin embargo, después de unos días de Navidad y fin de año maravillosos, mi cuerpo tenía otros planes... y todo empezó la noche entre el 3 y el 4 de enero.

Steffen había salido con sus tíos y su hermano, pero afortunadamente condujo de ida y vuelta y llegó temprano a casa. Con mi hermana habíamos encargado una pizza y habíamos visto capítulos de una serie. No recuerdo cuál, supongo que Shameless. El asunto es que nos acostamos tarde, pasadas las 1 de la mañana, y con Steffen nos quedamos conversando acerca de las cosas que logramos como pareja y como equipo el 2014. Cuando pasadas las 2 de la mañana ya nos acomodábamos para dormir, sentí la ropa interior húmeda, y asumí que se me había escapado un poco de orina, pero antes de levantarme al baño, instintivamente me llevé la mano al entrepiernas. Lo que encontré no fue orina, sino sangre.

Le aviso a Steffen, yo salto de la cama. Encontramos el teléfono de la unidad de maternidad del hospital, Steffen llama, nadie responde (típico). Probamos nuevamente, no recuerdo si al mismo número o a otro, contestan y luego de contar la situación dicen que hay que llamar a la unidad de maternidad "clínica" (hay dos unidades, una para partos "naturales" y otra para partos que puedan requerir de asistencia, ya explicaré en detalle más adelante). Yo encuentro el número en los papeles que recibimos de la matrona. Steffen llama tratando de controlar el temblor de las manos. Yo creo sentir movimientos suaves del bebé y a eso nos aferramos para convencernos de que todo está bien. Dicen que podemos ir de una vez o esperar a ver si el sangrado continua. Decidimos ir. Steffen sube al tercer piso a avisarle a mi hermana lo que sucede y que se aliste para salir. Creo que tomé una ducha rápida pero no estoy segura. Lo que sí se es que me cambié de ropa interior (que estaba casi completamente cubierta de sangre), me puse una toalla higiénica, junté todos los papeles que se me ocurrió, un par de cosas básicas para bebé (aún no tenía nada de hospital listo ni para él ni para mi) y partimos sin hablar mucho. Con la silla de bebé en el porta maletas y el corazón en la mano.