sábado, 12 de agosto de 2006

You and no other

Me costaba asumir la realidad; admitir que él no llegaría; que debía dejar de esperarlo.
En sueños aún escuchaba su voz y aún esperaba que las gotas de rocío que caían sobre mi cara al despertar fueran sus manos frías sobre mi piel.
Añoro sentir sus manos en mi cuello, presionándolo con fuerza para no dejarme respirar, como en nuestro último encuentro; cuando intentó asesinarme.
Ahora, estando lejos de él y añorándolo tanto a mi lado pienso que talvés no debí haberselo impedido. Estoy segura de que está molesto...

...Cuento inconcluso (NDA*)


* Nota del Autor...