martes, 10 de noviembre de 2015

Yo soy Susana

  • Soy madre del ser humano más maravilloso que la vida ha puesto en este planeta.
  • Soy chilena oriunda de Talcahuano, aunque viví gran parte de mi vida en lo que ahora es la comuna de Hualpén.
  • Soy inmigrante con residencia permanente en Noruega, país al que he llegado a amar como propio con sus cosas buenas y malas.
  • Soy emigrante de Chile, país al que extraño con dolor.
  • Soy trabajadora de una pequeña empresa noruega, en la que siento que hago muy poco, aunque soy consciente de que siempre, siempre, tengo demasiado que hacer.
  • Soy mujer en edad fértil que ama su cuerpo por todo lo que es y por todo lo que ha logrado (en especial por dar vida sin morir en el intento), y que ama su mente porque ha sabido resurgir de las cenizas aún cuando parecía que todo en este mundo le había fallado.
  • Soy esposa de un hombre grandioso al que admiro por su capacidad de reinventarse en su amor por nosotros.
  • Soy intolerante a la leche de vaca, y aunque tengo mucho cuidado de utilizar alternativas más sanas -y tolerables- como leche de soya u Oatly, no me resisto tan fácilmente a un buen pedazo de queso.
  • Soy leo en los signos del zodiaco, y fiel representante del mismo, según los seguidores de esas tendencias.
  • Soy veinteañera en la frontera de los 30.
  • Soy hermana de un gran ingeniero y de una pronta-a-ser excelente psicóloga, a los que desearía poder abrazar al menos una vez a la semana.
  • Soy hija de dos profesores que han sufrido todo lo malo del rubro en el país, sin llegar a perder la pasión por la educación en todas sus formas.
  • Soy una licenciada, graduada y titulada en Bioingeniería que nunca ha trabajado en eso, y que poco a poco va perdiendo la pasión por aquello que algún día me hizo suspirar.
  • Soy trilingüe (aunque actualmente el inglés se me queda un poco corto y tiendo a mezclar idiomas y a confundir el idioma del interlocutor en situaciones bi- o trilingües).
Soy una mujer que sabe lo que vale, una madre chilena inmigrante en Noruega de 29 años, amante del queso, esposa trabajadora trilingüe con educación universitaria, hermana de profesionales e hija de buenos profesores maltratados por el sistema, que día a día va tratando de compatibilizar los diferentes aspectos de su vida; y  que está dispuesta a sacrificar el trabajo que adora con tal de tener más tiempo con mi hijo amado.

Algo que se me olvide?

Entrada original en Wordpress: Yo soy Susana

Cosas que quiero esta Navidad

domingo, 11 de octubre de 2015

La tetita

Llevo algo más de 8 meses amamantando.
Las primeras semanas fueron difíciles; nos costó encontrar nuestro ritmo, nos costó encontrar la posición adecuada, me costó aprender a lidiar con cantidades sobrenaturales de leche fluyendo por todas partes y con el dolor de los músculos del pecho y cuello que las nuevas dimensiones de mi busto trajeron consigo. Pero una vez superado ese período de aprendizaje, todo fue muy bueno. Hasta que empezamos con los dientes.

Hubo cierto margen de tiempo entre que salieron los dos primeros (juntos) y todos los demás, pero una vez empezamos con el tercero, es como si cada semana le viniera asomando uno nuevo... y él es un bebé relajado, todo se lo toma de buen ánimo, rara vez llora, pero su necesidad y desesperación por morder a veces es mayor que su capacidad de control y -sobre todo cuando tiene sueño- mis tetas pagan las consecuencias.

El último mes ha sido quizás el más difícil, porque con mi vuelta al trabajo, la parte de su necesidad de leche/tetita que no es cubierta durante el día es recuperada durante la noche (como mencioné en el post anterior, mi bebé pasó de dormir toda la noche a despertar innumerables veces), y el sueño, la ansiedad de separación, las encías... no son buena combinación. Después de 7 meses de lactancia exitosa, mis pechos volvieron a sangrar, aunque esta vez no por posicionamiento incorrecto, sino porque dos pequeños dientecitos con filo de cuchillo lograron no solo apretar, sino penetrar la piel... y tirar. El dolor es una cosa, y no es nada agradable (sobre todo cuando después hay que seguir refregando la costra con la boquilla del extractor de leche, haciendo que sangre otra vez, y otra vez, y otra vez), pero lo que me produce más incomodidad no es eso, sino la posición defensiva en que esas situaciones me ponen. Me produce un rechazo instintivo acercarlo al pecho, y tengo que de forma racional y consciente ir contra ese instinto de autoprotección, relajar los músculos y dejar que mi hijo haga su trabajo.

Esa dinámica me agota. Una, dos veces al mes estaba bien, pero ahora, en este último mes, siento que es cosa de todos los días, y puede que tenga razón, porque así al ojo, haciendo una estimación, diría que recibo al menos una mordida al día, aunque suelen ser dos o tres. No he vuelto a sangrar, pero sí mientras esa herida se curaba recibí otra mordida en el mismo pecho que me causó algo que interpreto como un ducto tapado; una pelotita protuberante justo al lado de la areola que, afortunadamente, desapareció sin mayores complicaciones luego de unos días (pero admito que estuve asustada mientras duró).

Por otro lado, volver al trabajo me ha hecho difícil compatibilizar todos los aspectos de mi vida, y el aspecto que más paga el precio es el tiempo que dedicaría a mi misma, a mis intereses; y esa necesidad no satisfecha de ser yo misma me produce a su vez la necesidad de recuperar el control de mi cuerpo, y eso choca con el hecho de que mis tetas no son mías.

Aún me encanta amamantar. Adoro que sea nuestro momento, algo que (a pesar de que su padre lo alimenta con mi leche extraída mientras yo no estoy) sigue siendo exclusivamente nuestro. Algo que nos reconecta luego de varias horas separados y que le demuestra en un segundo que mami está ahí, cerquita de él, pero por primera vez empiezo a cuestionarme cuanto tiempo más seguiré dando el pecho... y la verdad no logro llegar a un consenso.

viernes, 25 de septiembre de 2015

Pasa el tiempo, pasa la vida y el pobre blog va pagando el precio. Cada día creo descubrir un nuevo nivel de cansancio; las noches se hacen cortas y largas a partes iguales. Cortas en descanso, largas en vigilia. Mi pequeñote que dormía 8 horas de corrido empezó a despertar seguido. A veces MUY seguido. Un poco ansiedad de separación por mi vuelta al trabajo, un poco por los dientes, un poco por... no tengo idea.
Pero está bien, duerme poco, duerme a saltos, pero bien. Se ve bien, crece bien, está cada día más activo y cada día más encantador. Pesaba poco más de 9 kilos en su control de los 6 meses (que fue cuando ya tenía pasados los 7 meses) y ahora, un mes después, no me sorprendería si ya estuviera por sobre los 10.
A veces pienso que es inagotable, nosotros casi nos caemos del cansancio y él no sólo tiene ganas de más, sino que sigue tan feliz como si hubiera despertado hace 5 minutos.
Ya gatea, a la velocidad del rayo cuando quiere llegar a un punto específico. Cuando llevaba como medio día de experiencia gateadora empezó a tratar de encaramarse en las cosas; ya se afirma en sus rodillas y si lo dejamos, puede escalar la estufa sin problemas... y las sillas, y los muebles en general... Como dije antes, inagotable. Me encanta. Su energía me hace sonreír de sólo pensarlo, aunque admito que podría dormirme mientras lo acompaño en sus juegos si me dejo ir lo suficiente.

La vuelta al trabajo ha sido buena; el nuevo local me gusta mucho, mis miedos respecto a la higiene han sido disipados; tenemos absolutamente todo nuevo; adiós al lavavajillas con olor raro!! Tengo mucho por hacer y poco a poco voy ganando control de mis clientes, entendiendo qué han hecho las personas que me han reemplazado, aprendiendo, disfrutando. Lo que sí, ha sido muy sacrificado. A veces no sé cómo voy a seguir con este ritmo, a veces siento como si una flecha de acero me perforara el pecho por todas las horas que paso lejos de mi niño: me levanto a las 5 de la mañana, tomo el bus a las 6. Llego al trabajo alrededor de las 07:20 y trabajo hasta las 9. Ahí tomo alrededor de 20 minutos de pausa para extraerme leche. Más trabajo y almuerzo a las 12. Tenemos derecho a media hora pero trato de no ocupar más de 20 minutos. Más trabajo y luego segunda pausa de extracción de leche (20 minutos) alrededor de las 13. Con eso, logro salir de la oficina alrededor de las 14:50 para caminar -desesperadamente- al paradero y alcanzar el bus que debería salir a las 15:05, pero generalmente parte un par de minutos antes. Si logro alcanzar ese bus, llego a casa alrededor de las 16:15. Si no, puedo fácil llegar una hora más tarde. Regalonear lo que pueda con Snoopy, tratar de que me vacíe las tetas lo más que pueda, cenar y ya pronto son las 18 o 19, que es cuando ya toca acostarlo porque no da más del cansancio. Los días se me hacen nada, siento que me he perdido cosas importantes de su día a día, tengo miedo que nuestro nexo se debilite y me carga estar tan cansada que apenas si tengo energías para jugar con él. Pero más allá de mis sentimientos, nuestro sistema ha funcionado bien; Steffen ha hecho un trabajo excelente cuidando de nuestro bebé y en ese sentido realmente no tengo nada de qué preocuparme.

Ya no tengo muy claro cuantos dientes tiene mi niño. Dos abajo, al centro, más uno asomado según vi la última vez (rara vez se deja, el rebelde). Las paletas arriba; ambas asomadas y creciendo. La última vez que sentí con el dedo, me pareció que también le quería asomar uno al lado, pero no he podido comprobarlo visualmente.

Dice "ABÁ" "BÁ" "BABÁ" y a veces "APÁ". Una vez dijo "PAPÁ" y aunque creo que fue coincidencia, yo digo que cuenta igual como primera vez jeje.

Ha empezado a aplaudir, aunque aún de manera tosca.

martes, 14 de julio de 2015

Lactancia y trabajo

Dentro de poco mas de un mes vuelvo al trabajo. Una parte de mi tiene deseos de regresar. Esa parte tiene claro que será bueno volver a hacer eso que me gusta tanto, volver a "tener que salir de la casa", volver a interactuar con diversas personas; colegas y clientes, y sobre todo, tener que volver a hablar en noruego decente y no en esta versión tan "exótica" del idioma que estoy hablando ahora.
Pero a la vez me estresa de solo pensarlo. Sé que mi niño estará bien, más que bien, con su padre mientras yo esté en el trabajo, pero me temo a veces que será mucho que barajar día a día para mi.

Tengo la necesidad (emocional) de dejar a mi Snoopy ya comiendo "como grande" cuando yo vuelva al trabajo y a pesar de que veo cómo sus progresos hacia esa meta son diarios y exponenciales, siento que me queda poco tiempo. No quiero apurarlo y sé que tarde o temprano se sentará solo y erguido, y perderá su reflejo de extrusión, y podrá disfrutar de comer en la mesa con nosotros, que sé que se muere de ganas. Lo que me angustia no es que "no lo vaya a hacer", sino que se demore un poco más de lo que esperaba y necesite tanto de mi (de la teta, en realidad) como hoy.
Y el problema de que necesite tanta teta como hoy es que veo sólo trabas para compatibilizar lactancia con trabajo.
De acuerdo a los últimos cambios hechos a la ley de trabajo-maternidad, tengo derecho a una hora pagada de lactancia/extracción de leche hasta que mi retoño cumpla un año (y a una hora no pagada por todo el tiempo que el niño amamante). Puedo hacer uso de esa hora recibiendo a mi hijo en el lugar de trabajo, saliendo de la oficina para amamantarlo en otro lugar, extrayéndome leche en el lugar de trabajo, o bien terminando mi jornada laboral una hora antes.
Las opciones uno y dos son inviables para nosotros; vivimos demasiado lejos para que Steffen vaya y vuelva con el bebé al menos dos veces al día.
La última opción sería interesante, pero en la práctica me significaría llegar (con mucha suerte) media hora antes a la casa -nuevamente, juega en contra vivir lejos del lugar de trabajo- y, a cambio, experimentar intenso dolor diario por los pechos llenos de leche por muchas horas.
La única opción que nos resulta adecuada es la número 3.
**Para las opciones 1 y 3, el empleador debe por ley proporcionarme un lugar privado, limpio -es decir, no un baño- y con posibilidad de "cerrar con llave". Además de un lugar de almacenaje limpio y seguro para la leche extraída**

¿Las trabas entonces cuales son?
  1. No tengo idea de cuánta leche voy a necesitar.

  2. Si necesito mucha (en caso de que mi bebé aún no coma tanta comida adulta), entonces no estoy segura de que me bastará con la bomba extractora que tengo ahora, que tiene capacidad para un pecho a la vez.
    Esta bomba tengo yo, Medela Swing. (Fuente: Medela.no)
    En días normales (donde la leche sólo se ha acumulado en mi pecho por 2-3 horas), logro extraerme alrededor de 50mL por pecho (15 minutos). Eso hace un total aproximado de 200mL que podría sacarme en la hora que tengo disponible. Además, podría utilizar mi media hora de almuerzo para sacarme 100mL más. Eso implicaría comer mientras lo hago (difícil), o bien comer mientras trabajo (baja efectividad), pero es una opción válida.
    La última vez que pasé más de 4 horas sin dar pecho, pude sacarme 200mL en media hora...
    Por otra parte, si no me bastara con esos 300mL, tendría que comprar una bomba doble, que me permita extraer de ambos pechos a la vez. Eso aumentaría el volumen al menos al doble, pudiendo tener alrededor de 600mL al final de la jornada laboral. Eso suena bastante mejor. El problema es el costo (costo de la bomba nueva + costo de la bomba actual no siendo utilizada), un total de alrededor de kr 4000,- (~500USD) sólo en bombas extractoras, sin aún considerar que tengo pendiente comprar un congelador para almacenar leche de reserva.
  3. Extracción

  4. La empresa donde trabajo cambió de local. En el antiguo local había oficinas y, a pesar de que yo no tenía una (trabajaba en el escritorio de la "recepción"), sé que no habría sido un problema cambiar con alguien, cosa de tener un espacio privado. Pero al parecer el local de ahora tiene cubículos en vez de oficinas (no he ido aún, así que no lo tengo 100% claro).
    De ser con cubículos, tendría que ir a alguna de las oficinas de la otra empresa que funciona en el edificio a extraerme leche; lo que sería incómodo por intimidad, y poco práctico en tiempo (subir y bajar me quitaría fácil 5-7 minutos, y cada segundo de esa hora a la que tengo derecho valdrá oro).

  5. Almacenaje

  6. Nuevamente, no sé cómo será en las nuevas oficinas, pero el refrigerador que teníamos antes era insalubre. Más encima estaba al lado del lavavajillas, que olía igualito a la incubadora de hongos que teníamos en un laboratorio donde trabajé, lo que me da cosita de sólo pensar qué criaturas vivían en esa maquina donde lavábamos nuestros platos. Si es que mis compañeros de trabajo están ocupando el refrigerador que ocupaba antes la otra empresa, sé que las condiciones de higiene hoy no son mucho mejores (estaba igual o peor que el de nuestra antigua oficina la última vez que lo vi).
    Igual ese tema lo tengo relativamente solucionado; compré una bolsa refrigerante (de esas con interior metálico donde se pueden poner unidades refrigerantes + producto a mantener frío) y pensaba mantener la leche extraída en mamaderas dentro de esta bolsa, y la bolsa dentro del refrigerador. Además, tengo pensado comprar un rollo de ese plástico para tapar las comidas y utilizarlo para sellar las mamaderas donde haya extraído leche (se corta el cilindro varias veces para tener rollos de menor ancho), así tendría una doble o triple protección para intentar asegurar que la leche llegará limpia a casa. Hasta una bolsa ziploc puedo agregar si aún no me da confianza.
    Bolsa refrigerante que compré hoy.
  7. Gastos
    •  Bomba: Si no pensamos en la parte económica, definitivamente es buena idea comprar una nueva bomba.
    Esta es la que quiero!! Medela Swing Maxi (Fuente: Medela.no)

    • Congelador: no es opcional; me sentiré mucho más segura si es que Steffen tiene un buen stash de leche del que echar mano si el niño está con mucha hambre, si es que por algún motivo la leche se descompone al calentarla (me ha pasado), o si pasa cualquier accidente, que a quién no se le ha derramado un vaso alguna vez. Además, lo necesito para poder disponer de unidades refrigerantes diariamente.
    • Unidades refrigerantes: no son caras, pero necesito varias (¿4?¿6? aún no sé).
    • Bolsa esterilizadora de mamaderas: Con el uso diario que les daré, será fundamental mantener las mamaderas en óptimas condiciones de higiene. Esta bolsa se utiliza en el microondas; excelente para ahorrar tiempo!
    Bolsa de esterilización en microondas. (Fuente: Medela.no)
    • Más mamaderas/contenedores de leche: No estoy segura, pero creo que será bueno tener al menos dos más, sobre todo si tengo que extraerme 600mL diarios.
    • Sostén de extracción: Tengo muchas ganas de comprar uno, pero nuevamente lo económico me detiene. Significaría tener las manos libres mientras me extraigo (con lo que podría hasta trabajar un poco mientras tanto), y sería mucho más saludable para mis pobres muñecas, que quedan muy resentidas después de tener que sujetar el adaptador contra el pecho.

    Sostén de extracción. Seeexy. (Fuente: Medela.no)
    • Otros gastos no contemplados: porque demás que se me olvida mencionar algo.
Afortunadamente, creo que el transporte no será un problema, al menos no la mayor parte del tiempo. Cuento en que los meses del invierno noruego me ayuden a que la cadena de frío se mantenga lo más posible en el camino a casa :).

En realidad puede que muchos de los problemas estén más que nada en mi cabeza, y capaz que una vez de vuelta en el trabajo todo vaya sencillamente bien, pero realmente no tengo referencias confiables del tema; todas las nuevas mamás trabajadoras que conozco han dejado de amamantar antes de volver al trabajo, cosa que yo definitivamente no quiero hacer.

Espero hacer otro post para ver cómo resulta todo en la práctica.

jueves, 9 de julio de 2015

Baby Shower de Snoopy

Entre la primera hospitalización y la segunda, pasaron varias cosas. Quizás la más interesante de todas fue que aprovechamos la oportunidad para hacer mi baby shower. Yo sí que tenía planeado originalmente hacerlo en Enero, pero con todo lo que pasó, la verdad ya daba la oportunidad por perdida.

Debo admitir que no tenía grandes expectativas, ya que a pesar de haberles dicho a mis amigas desde Septiembre aproximadamente que tenía pensado hacerlo en una fecha determinada (que de pura casualidad terminó siendo exactamente la fecha en que pudimos hacerlo), todas de pronto tenían cosas más importantes que hacer (dos, debo decir, me habían dicho desde mucho antes que no podrían). Me dolió, y la verdad aún me da lata pensar en eso. Pero el tema de mis amistades acá no es algo de lo que quiero hablar en este post. El punto es que claro, no tenía grandes expectativas porque a falta de amigas sólo quedábamos la familia, y a pesar de que mi mami y mi hermanita estaban acá tenía la impresión de que me iba a sentir profundamente sola -y más encima, iba a quedar en el medio de interprete español-noruego-inglés-mezcla de los tres) y no iba a disfrutar nada.

Igual aprovechamos el saco de decoraciones que me habían traído mi mamá y mi hermana, compramos uno que otro detallito para complementar, y fuimos con la idea, esperando lo mejor.

La verdad, sí me sentí en el medio,  y noté la falta que fuéramos algo más que sólo miembros de la familia (más que nada en los temas de conversación, que no tuvieron nada nuevo al ser la misma gente de siempre), pero igual la pasé bien. Me sentí a gusto, y fue rico ver lo esperado que era mi bebé no sólo por Steffen y por mi, sino por todo el conjunto familiar chileno-noruego presente ese día. Comimos muchas cosas dulces (el gran plus de mi embarazo es que jamás sufrí de acidez o cómo se llame, así que comer, comía todo lo que me daba el estomaguito), tomamos cafecito, hicimos un par de juegos locos (ponerle el chupete a la guagua que se ve dibujada en papel encomienda, en la pared; no decir bebé-baby-derivados; y no me acuerdo qué más). Sencillo y acogedor, que es más de lo que esperaba de una reunión de este tipo. También muchos regalos lindos, lamento no tener fotos más detalladas de todo...

Las fotos fueron tomadas con el celular de mi hermana, yo creo que no tomé ni una sola foto! (después de todo, era la reina de la fiesta).

Centro de mesa!!

De espaldas mi mamá, luego mi suegra, mi abu-suegra "R" y la esposa del tío de Steffen "E".



Yo con casi todas (faltó mi hermana, que tomó la foto).

La mesa, con Cupcakes - regalo de E-, cheesecake -regalo de R-, lemoncake -comprado, no me gustó- y frutillas.
La bandeja vacia esperaba por waffles hechos por mi con polvo de bolsa..

Arco de la cocina; esto es baby shower y tour por la casa, todo en uno!

El entonces-futuro-padre devorándo un cupcake.

Futuro padre-futura bisabuela-madre.. Y cupcakes!

 
Nomnom, todos comiendo. El otro macho presente en la fiesta fue el tio de Steffen, "Ø".

Hermanita y mamita lindas.

Abriendo regalos

Ese osito hermoso se lo puse hasta que ya las mangas le quedaban en los codos!

Ese bodyyyyyy se veía más lindo en el!

Una selfie de la mejor de todas, mi hermanita.. y yo salí mirando para otro lado :(
 Muchas gracias a quienes estuvieron con Snoopy y conmigo ese día, en especial a mi hermana y mamá por todo el esfuerzo y cariño puesto en ese día, y en general en su tiempo de visita con nosotros.

*Si hay faltas de ortografía/tipos muy malos es porque estoy escribiendo en la penumbra mientras mi bebé duerme, usando un teclado de baja calidad y una pantalla del porte de mi mano (mi baby-tabbi).

lunes, 6 de julio de 2015

5 meses contigo

Hace casi dos semanas que cumpliste 5 meses. Pero es que quise esperar a que hicieras todas tus gracias correspondientes, porque el mes pasado me adelanté y resulta que unos días antes de cumplir cuatro meses, el 20 de Mayo, en la primera y única oportunidad en que he salido sin ti, resulta que nos regalaste tu primera carcajada. Tu padre fue el afortunado y responsable de vivir esa experiencia contigo, y tan lindo como siempre, tuvo el detalle de grabarlo para mi y los familiares, pero es que mi niño, ¡me hubiera encantado estar ahí con ustedes!
Pésima foto, pero lo más cerca que hemos estado de fotografiar tus dientes.
En este último mes te has reído como nunca, has llorado al verte frente a muchos extraños (pero afortunadamente los brazos de papá y mamá son incomparables), has sufrido con tus dientes. Sí, el 19 de junio asomaron tus dos primeros dientes, los incisivos centrales inferiores, lindos preciosos, pero ¡uuyyy, que afilados! Me han costado lágrimas cuando tienes sueño y me muerdes en vez de amamantar, o cuando simplemente te agarras a la teta utilizando tus nuevas adquisiciones para ayudarte. Duele mucho, pero más me dolería no amamantarte.

Recibiste tus segundas vacunas, y como la habías pasado tan mal con las primeras, papá pidió faltar unas horas al trabajo y se fue al control con nosotros. Como era de esperarse, apenas lloraste un poquito y al par de minutos ya te estabas riendo. ¿Habrá creído tu papá que exageré la primera vez?.

Eres feliz cuando estás"caminando" sobre tu papá, que te sujeta de las axilas con brazos adoloridos. Y tú tienes un dominio de tu propio cuerpo impresionante, y ya irgues la espalda y das pasitos y apoyas planta completa, e incluso has empezado a "saltar" sobre el estómago de papá; tu plataforma favorita. Me encanta que seas así, me encanta la relación que tienes con tu padre, esa complicidad en los juegos y en las risas. Espero que siempre puedan tener esa dinámica, que siempre se puedan sacar una sonrisa fácil uno al otro, que con la misma velocidad y entusiasmo con que tratas de comerle la nariz cada vez que lo tienes cerca, puedas dentro de unos años contarle tus problemas y tus alegrías, confiar en él, contar con él.

Te gusta el "nestún" de arroz, te gusta esparcirlo por tu cara cuando tomas tú mismo la cuchara, y comerlo de a poquitos cuando mami te lo da en la boca. Las compotas te gustan también, hasta diría que te gustan más, pero siempre estás un poquito receloso al principio, y me pones cara rara por lo ácido de la primera probada... cada vez. Te doy esas comidas como cada tres días, cuando nos da el tiempo y el ánimo. Yo quiero que cuando empieces a comer en serio lo hagas por las tuyas, a tu ritmo, en base a tus gustos. Y sobre todo, quiero que empieces de una vez con comida real. Por eso ni ahí con que comas el lunes, después de nuevo recién el viernes. Es sólo para que sepas que hay más en el mundo que sólo teta, para que conozcas lo que es una cuchara, para ir testeando cómo va tu reflejo de extrusión, y para que te entretengas en algo diferente y un poco sucio, que total se es bebé sólo una vez.
"Nestún" de arroz.
Hoy mismo, luego del par de días calurosos que fueron nuestro verano noruego (3 días, nada más), andaba una mosca grande, gorda y zumbeante dentro de la casa. Ver tus ojitos buscar el origen del zumbido, encontrar a la gordinflona y seguirla con la mirada hasta que se perdió detrás del sillón, fue una experiencia maravillosa. Tienes la capacidad de convertir incluso algo feo y molesto como una mosca tontona en algo mágico. Tú eres quien da magia a mi vida.

Has adquirido la costumbre de utilizar tu brazo como resorte para enderezarte e incluso sentarte cuando has terminado de tomar teta. Y cada día veo cómo te vas sentando un poquito mejor, y hoy por hoy ya te sostienes un par de segundos antes de irte para el lado. También irgues la espalda al sentarte a veces.

El 29 de Junio, después de que ya habías cumplido tus 5 meses, lograste chuparte el dedo gordo del pie por primera vez. Tanto esfuerzo valió la pena! Desde que descubriste tus pies que han sido tu mayor entretención, pero ¡que ahora sean tu nuevo chupete es aún mejor!


El 30 de Junio tomaste agua por primera vez. Estoy 95% segura de que ni una sola gota de líquido llegó a entrar a tu boca, pero digamos que es la primera vez, porque había agua en tu taza-patito. Después, como yo tomaba agua en un vaso de vidrio junto a ti, quisiste probar de ahí.

Esto está quedando bastante desordenado e inexacto, pero creo que el 22 de Junio, justo antes de cumplir tus 5 meses, te giraste desde la posición de guatita a la espalda. Fue casi un accidente y te veías extremadamente sorprendido, pero ahora cada vez que lo consigues te ves muy orgulloso y feliz con tu logro.

Te encanta estar de guatita/panza, y logras girar sobre ti mismo e incluso reptar con mucho esfuerzo (aún no tienes dominada la técnica, pero veo que progresas a diario). Sin embargo, no te causa gran interés estar de espalda, ni aún con juguetes y estimulación constante. Lo que sí es que cuando quieres, puedes casi casi darte vueltas de espalda a estómago, pero siempre y cuando se te de la gana (como cuando te giraste hacia donde papá mientras dormíamos y lograste escalar y despertar a tu padre para agarrarlo de la barba como manillas y morderlo en la nariz.


Te hemos pasado de forma no-oficialmente-definitiva a nuestra cama, y los tres dormimos mejor. ¡Ah! quizás debería haber mencionado esto antes, porque concierne a tus 4 meses recién cumplidos. Y es que -como sacado de libro-, cumpliste los 4 meses y empezó tu crisis o regresión del sueño, y mi bebé que se dormía sin problema alguno se convirtió en un combatiente al que me costaba horas dormir. Costó unos días difíciles, pero vamos adaptándonos, como lo hemos hecho siempre, tratando de seguir y respetar tus ritmos. A veces duermes 3 siestas de media hora, a veces 3 de dos horas, a veces una siesta y ya, pero mientras te vea feliz y sanito, trato de no preocuparme más allá (aunque cuesta). Afortunadamente, aún en los días en que cuesta un trillón hacerte dormir, tus noches son buenas. Los primeros días difíciles despertaste una vez más alrededor de las 1 am por teta y compañía, pero luego de la toma seguiste durmiendo bien, y tu toma regular sigue siendo alrededor de las 5am (aunque a veces viene a las 4:30, y a veces a las 6:15).

Te pareces a mi en que no te gusta mucho el calor. Los (3) días que tuvimos sobre 20°C no te gustaron demasiado, aunque por algún motivo te encantó que te pusiera bloqueador (no quería hacerlo antes de los 6 meses, pero el sol era inevitable y los UV estaban en rango peligroso, así que evalué que por riesgo/beneficio lo menos dañino era bloqueador).

A la sombrita, bien protegidos.
Estás enorme. Más gordo y más largo que la prima de tu primo -me contaron- que tiene 10 meses. En tu último control, el 29 de Junio, medías 69cm y ¡¡pesabas 8,26 kilos!! Si sigues así romperás el "record" de tu padre, que llegó al año pesando cerca de 12 kilos. Me encanta que estés tan grandote, aunque he tenido que pasar algunas prendas que tenía para "entre 9 y 12 meses" derechito a la bolsa de "le queda chico". Son detalles, y si somos afortunados de poder tener otro bebé, tu hermano o hermana los usará de todas maneras.

Quisiera que conocieras a los familiares (por mi lado) que te falta conocer. Quisiera que pudieras jugar con tu abuelita, que salieras de paseo con tu abuelo, que tu primo tratara de jugar contigo aún sin mucho éxito (probablemente lo más cerca que estaría sería un auto remojado en tus babas), quisiera que tus tíos pudieran tenerte en brazos. Quisiera que pudieran ser una parte constante de tu vida y no solo una imagen esporádica y distorsionada en la pantalla de mi computador. Quisiera que crecieras comiendo cazuelas, pescado frito, completos y empanadas, e incluso aceptaría que te cargara bailar cueca (como a casi todos al crecer), pero al mismo tiempo sé que eres tan afortunado de vivir acá (y de ser hombre, y de lucir/ser prácticamente blanco). Espero poder transmitirte todo lo bueno de ser chileno (aunque legalmente no lo eres y no sé si llegues a serlo, lo llevas en tu sangre) y todo lo bueno que tiene Chile. Espero poder transmitirte ese ojo crítico que sólo después de varios años fuera se me está empezando a abrir. Espero que puedas ver lo bueno de Chile, y que puedas desde donde decidas hacer tu vida, ayudar al país de tu madre a ser un lugar mejor, a ser el país que su gente se merece, y no la dictadura disfrazada en que están todos atrapados, con trabas, hambre y  -sobre todo- circo.

El sábado pasado te sentamos por primera vez un ratito a la mesa (en tu silla alta blanca). No quiero hacerlo por más de lo estrictamente necesario hasta que te puedas sentar por ti mismo, como aconsejan los fisioterapeutas, pero quería probar para estar preparada para cuando empieces a comer de verdad (falta tan poco para tus 6 meses!!).

Silla de IKEA, la recibimos de donación y quiero comprarle el cojín y la mesa que acompañan el set.
Siento que se me escapan mil cosas que has hecho, mil gracias que día a día nos hacen suspirar y humedecer los ojos, pero la idea general está clara: cada día de tu vida hace de nuestras vidas algo maravilloso; cada día te amamos más, cada día nos enseñas algo nuevo. Cada día vale la pena vivirlo contigo.

Gracias por estos casi 5 meses y medio, mi porotito. Gracias por hacerme mamá.

lunes, 18 de mayo de 2015

Cuatro meses junto a ti.


Cuatro meses desde que nos vimos por primera vez, mi niño. Cuatro meses de aprendizaje mutuo, de algunas lágrimas juntos, de errores que poco a poco voy mejorando. Cuatro meses de amarte con locura, de aprender cada detalle de tu cuerpo chiquitito, de ver cómo creces a pasos agigantados, de maravillarme con la naturaleza que ha permitido a mi cuerpo recibirte, acunarte, darte a luz y nutrirte desde mayo del año pasado y hasta la fecha.
Es increíble lo maravilloso que eres. Es increíble poder alimentarte de mi cuerpo, poder amamantar y ver cómo eso es suficiente para que crezcas sano y fuerte. Me siento, soy, afortunada de tener la cantidad de leche que tengo, aunque al principio me asustaba no tener control sobre lo que parecía cascadas de líquido blanco. Soy una afortunada, una bendecida por poder hacerlo por ti.
Eres un bebé muy tranquilo, lloras muy poquito, generalmente no más que un pequeño llantito cuando me demoro mucho en sacar la teta para que tomes (más de 20 segundos, que tranquilo y todo eres bien impaciente), y por lo mismo aún tengo grabado en el corazón el llanto desgarrador de cuando recibiste tus primeras vacunas. Me encantaría quitarte ese dolor, mi niño, tanto el pasado como el que vendrá, pero ya comprenderás que es mucho mejor un par de pinchazos cada cierto tiempo, que el riesgo de que te me enfermes.
Siento que hay una especie de magnetismo entre nosotros. Una fuerza, un lazo, una conexión, una energía. Es difícil describir, pero es que siento que tu cuerpito pequeño pertenece en mi pecho. Esa sensación la conecto con el concepto de la exterogestación, de que aún fuera de mi útero, tú y yo seguimos conectados y dependientes uno del otro. Sí, yo también dependo de ti, de tus sonrisas, de tus caricias, del sonido de tu respiración cuando duermes sobre mí… en general de tu existencia.
Siendo extremadamente subjetiva, eres el bebé más lindo que ha llegado a este mundo. Siento objetiva también opino lo mismo, y tu padre está de acuerdo. Tu sonrisa… aún no te ríes a carcajadas, pero tu sonrisa es tan maravillosa que ni hacen falta sonidos. Creo que eres un bebé feliz. Así te llamo a veces y sueles responderme con una sonrisa aún más grande, así que creo que sí, que eres feliz. Ya te he dicho muchas veces que esa es mi meta para ti; que lleves una vida que, ante todo, te haga feliz.
Esto de la maternidad se me ha dado mucho más fácil de lo que imaginaba. Por supuesto ayuda que tú seas como eres, y aunque aún me siento débil físicamente, mi espíritu va en alza día a día; porque diariamente trato de ser una mejor mamá para ti. Sé que no todo es perfecto; sobre todo en las mañanas cuando sé que lo que necesitas es que te sobe la espalda y tenga paciencia de tus movimientos bruscos, porque es cuando te atacan los gases y sólo tratas de hacerlos salir, y yo trato y trato de entretenerte con el chupete para poder dormir 5 minutitos más. Créeme que es algo que estoy en proceso de mejorar, pero mis ritmos circadianos son bastante obstinados y cuesta, aunque cada vez un poquito menos.
Duermes toda la noche, mi niño. Te acuestas entre las 20:30 y las 21:15 (rara vez estás despierto después de esa hora, no importa lo intranquilo que hayas estado antes, las 21:15 es tu "barrera") y, aunque a veces te muestras intranquilo alrededor de las 3 am, no es sino hasta las 5 de la mañana (preciso!) cuando pides leche nuevamente.
Te acostumbraste a dormir después de haber tomado leche de ambos pechos. Es la costumbre que más rápido has adquirido; una vez bastó probar y ya no necesitaste nada más. Duermes en tu cuna pegadito a nuestra cama, pero he adquirido la costumbre de dejarte durmiendo con nosotros después de alimentarte a las 5. Tú no lo necesitas, pero es que dormir junto a ti me hace sentirme completa. Eres una parte de mí. Eres lo más maravilloso que ha salido de mí, eres una manifestación viva de todo lo que tu padre significa para mí, y lo que yo significo para él. Pero, mi niño, eres también mucho más que eso.
Quiero acompañarte en cada uno de tus logros, y estoy ansiosa por cada cosa nueva que te espera, del mismo modo que quisiera congelar el tiempo para que siempre quepas en mis brazos… Ya lo dije, pero es que cuando estás en mis brazos me siento completa.
El día de la madre se celebró hace unas semanas en Chile. Realmente no es algo a lo que le vea gran relevancia desde el punto de vista celebrativo, pero debo admitir que se me humedecieron los ojos cuando temprano en la mañana despertaste, enderezaste tu cabecita, me miraste a los ojos y me sonreíste con una sonrisita cerrada de oreja a oreja que no te había visto antes, ni he vuelto a ver. Es el mejor regalo no esperado que me pudiste haber dado en ese día.
Quiero criarte con apego. Eso es lo que trato de hacer, pero día a día debo luchar con mi propio egoísmo, con la burbuja que tiende a cerrarse alrededor de mi cabeza cuando estoy cansada, y por ejemplo, te niegas a dormir una siesta aunque estés aún más cansado que yo. Lucho día a día con mis propios vacíos, con los errores que cometieron mis padres, con los errores que cometieron los padres de tu padre. Es que quiero para ti algo mejor que la mejor de las versiones de nuestras infancias combinadas. Quiero lo mejor para ti, y eso me da fuerzas para querer ser cada día una mejor versión de mi misma. Y cuesta, porque no es fácil ser responsable al 100% de un ser humano tan pequeñito, y a veces simplemente no hay más fuerzas físicas y dan ganas de parar 5 minutos y no se puede, y siento que ya no queda nada de mí en este cuerpo que te cambia pañales como hipnotizada, y lamento tanto eso, lamento sentirme aún débil físicamente, lamento flaquear y a veces no tener energías suficientes para hacer todo lo que podríamos hacer, pero a cambio de eso trato de darte todo el amor que pueda, y si hay algo que tengo, que siento por ti, es amor. Y espero nunca darte motivos para dudar cuánto te amo, ni cuan valioso eres para mí.
Gracias, mi niño, por enseñarme, por darme la oportunidad de equivocarme y por querer aprender conmigo. Hemos pasado por momentos difíciles juntos (sobre todo en la parte de lactancia) pero hemos salido victoriosos juntos. Tu padre y yo aprendemos más contigo, cada día, y estamos ansiosos por ver qué más nos enseñarás.
¡Si tuvieras idea, mi amor, cómo quiero descubrir el mundo junto a ti!

domingo, 17 de mayo de 2015

De sangrados, ICP, HELLP, Pre eclampsia y cómo Snoopy llegó a nuestras vidas - Parte VII


Ya parece mal chiste. Mi hijo va a cumplir 4 meses y yo aún no logro sacar adelante el último post de esta saga interminable para el lector. En fin, que aquí va, ya sin mucho detalle porque la memoria es más frágil de lo que parece.

Como dije en el post anterior, pasé de sentirme bien a sentirme un poco menos bien. Pensé que sería efecto de salir del hospital, el sentimiento me recordaba a salir de la casa luego de un par de días enferma, en mi infancia. Como que las luces eran muy brillantes, los sonidos lejanos, pero demasiado fuertes. Como salir de una burbuja. Pero fue bueno, muy bueno llegar a casa. Compartir con mi hermana y mi mamá ya sin todo el estrés del ir y venir, del riesgo inminente pero invisible en que pasé las últimas semanas, y lo mejor de todo, disfrutar a mi bebé maravilloso que nos tenía a las tres embobadas (al padre también, por supuesto).

El 27 en la noche me sentía particularmente cansada. Pensé, nuevamente, que se trataba de un efecto natural de despertar cada dos horas o menos para alimentar y mudar al niñito, así que no le di muchas vueltas. Pero esa noche, del 27 al 28, algo pasó. No recuerdo los detalles; creo que fue entre una de las veces que luego de cambiar paños, dejé a Snoopy en su cuna y volví al baño para hacer pipí, o lavarme las manos, o qué sé yo. Parece que para tomar paracetamol, porque tengo claro que no me sentía bien. La cosa es que al volver al dormitorio, Steffen estaba en mi lado de la cama, que es donde está la cuna, cuidando al bebé, que probablemente se había quejado (hasta el día de hoy, sólo llora en muy contadas ocasiones; él se queja cuando quiere algo). Y yo no tenía fuerzas para esperar a que Steffen se volviera a su lado, así que me metí a la cama en el lugar que había disponible. Y de ahí no desperté hasta el otro día. No reaccioné cuando mi hijo despertó nuevamente por hambre, no reaccioné cuando mi marido se levantó a calentarle la leche -que afortunadamente me había extraído para controlar la producción descontrolada que tuve la dicha de conseguir-, ni cuando me habló para tratar de hacerme reaccionar, si es que lo hizo. Al otro día me bañé, recuerdo, y a pesar de que la casa estaba altamente temperada, me puse el chaleco más grueso que tengo. Y ahí empezó mi cuerpo a hacer fiebre. Tan mal me sentía, que pude yo misma detectar y aceptar que tenía fiebre, llamar a Steffen para que comprara un termómetro (generalmente trato de hacerme la fuerte e ignorar los síntomas) porque necesitaba saber qué pasaba con mi cuerpo; había algo que simplemente no estaba bien.
Cara de enferma empezando a enfermarse...
La primera medición fue de algo más de 38°C. Me fui a dormir una siesta para ver qué pasaba, pero seguía con frío; el cuerpo seguía trabajando en elevar la temperatura corporal. Luego de dormir como 3 horas con ropa, envuelta en mi bata de levantarse y con ambas frazadas, la del marido y la mía, nueva lectura: 39,1°C, si la memoria no me falla.

Steffen llamó a la enfermera de la familia y, aunque yo me seguía oponiendo, a urgencias. Ya estaba oscuro cuando salimos, con mi bebito de apenas 5 días de nacido y bajo una lluvia suave pero abundante. Creo que eran alrededor de las 7 de la tarde, pero son detalles que en realidad no me valió la pena recordar. En la oficina de urgencias de Sandnes me tomaron la presión, hicieron muestras de orina y de sangre, palpación abdominal, etc. Un montón de cosas. La médico que me atendió supone una infección por restos de placenta, no me pregunten cómo se llama eso porque no me acuerdo. Algo con K??? Llama a la unidad de ginecología en el hospital de Stavanger, me deriva allá.

Vamos al hospital de Stavanger, caminamos interminablemente hasta la unidad de ginecología -el hospital es enorme, sobre todo cuando tienes fiebre o tienes que cargar con un bebé en su innecesariamente pesada silla de auto-. La llegada no nos alivió mucho; en la pura pasada vemos que ya hay dos mujeres hospitalizadas en el pasillo. No quiero ser la tercera. Tras una espera de al menos 2 horas, por fin nos pueden atender (aunque en el intertanto me tomaron la presión, muestras de sangre, orina, etc). La ginecóloga, muy profesional, me hizo millones de preguntas y, además, llamó a la misma ginecóloga que me había dado el alta en el lado de maternidad, que al parecer tiene más experiencia, y entre las dos me revisaron el útero y vieron que todo estaba bien; no había placenta ni indicaciones de infección en la zona. Sin embargo, todos mis síntomas mostraban que sí tenía una infección y el diagnóstico fue nada más y nada menos que "sospecha de infección". Tratamiento: hospitalización con monitoreo constante de presión, temperatura y respuesta inmune en la sangre, antibiótico a la vena y supositorios para bajar la fiebre.

¿Lo bueno? Por haber estado recién parida no tuve que quedarme en ginecología; sino que me dieron una pieza en maternidad, donde pude quedarme con Snoopy. A pesar de los antibióticos, que me tenían asustada por su bienestar, al menos estaríamos juntitos los dos, y podía seguir amamantando y teniéndolo cerca, como ambos necesitamos. Dato curioso, matrona o enfermera que pasaba por nuestro lado nos miraba con pena y preguntaba: "¿otra vez aquí?" o algo por el estilo.

Esa noche me bajó lo que acá llaman barseltårer, que no es otra cosa que una extrema sensibilidad producto del ajuste hormonal, que según dicen le pasa a todas las mujeres un par de días después de parir. No sé si tendrá algún nombre en español, si alguien lo sabe, que me informe por favor. Pero bien, me bajaron las lágrimas y prácticamente no podía dejar de llorar. Por tener que quedarme en el hospital, por tener que tomar antibióticos que aunque no fueran peligrosos igual se le iban a transmitir a mi hijo, por tener que quedarnos ahí sin Steffen, por separar a Steffen de su hijo, por… todo. Afortunadamente me tocaron muy buenas matronas (en realidad todas son geniales; sólo una en toda mi experiencia hospitalaria fue no-extremadamente-amable) que ya me conocían de mis estancias anteriores y comprendieron mi situación; me "animaron" a dejar todo salir, nos atendieron muy, muy bien.
El padre despidiéndose. Aún se me parte el alma al ver esta foto.

Así que ahí me quedé, con mi bebé recién nacido, sin poder parar de llorar y con una aguja inyectándome antibióticos, mientras la tecnóloga médico me tomaba muestras de sangre (unos tubos magistrales para hacer cultivos, que en total hacían como un litro, yo creo), de leche, de la sangre que me salía del útero y quizás de algo más, pero ya no me acuerdo. Cuando nos quedamos solos con mi bebé, y despertó para que lo amamantara, me miró con sus ojos grandes, miró alrededor –las luces detrás de mí- y me miró nuevamente con una expresión como diciendo: - "¿Otra vez aquí?". Pobrecito.

El día 29 yo seguía triste, pero mucho mejor de salud así que mi ánimo era de todas maneras diferente. Mi amiga J me fue a visitar, Steffen pasó el día conmigo. Una de las enfermeras, o quizás era matrona, ya me entran las dudas, muy maternal, logra ver lo desanimada que estoy y me dice que va a hablar con la doctora. Como mi tratamiento es cada 12 horas, en la mañana y en la noche, y no soy infecciosa ni hay riesgo para mí, a su ver no es fundamental que esté en el hospital todo el tiempo. Dice que tratará de conseguirme un "pase" para salir por un par de horas. Lo consigue (si algún día lees esto, ¡gracias, gracias de verdad!). Nos reunimos todos, mi mamá, mi hermana, los abuelos de Steffen, mi cuñado, mi suegra y nosotros 3, donde mi suegra. Comemos lasaña y, a pesar de que aún no me siento en un 100%, es maravilloso estar ahí. Volver al hospital y repetir el proceso de la noche anterior se hace menos difícil. Los resultados de los exámenes están también cada vez mejor. Vamos por buen camino.
El segundo día fue mejor, hasta hubo tiempo para disfrutar el desayuno.
Al día siguiente, el 30, me dan el alta, con receta de antibióticos suficientes para eliminar las bacterias del tracto intestinal de una cabra. No llegué a enterarme en qué parte de mi cuerpo tenía infección (me dieron el alta antes de darme los resultados de los exámenes), pero como ya me podía ir a casa, no me interesaba mucho. Y nos fuimos para la casa por fin, mientras yo juré y re juré que no volveré a pisar ese hospital ¡en un par de años al menos! Y, afortunadamente, hasta hoy así ha sido.

**Cosas buenas que sucedieron mientras estuve en el hospital:
[1] Snoopy "aprobó" su examen auditivo en ambos oídos; antes había tenido problemas con un lado producto del líquido amniótico.
[2] Durante los controles de presión observaron que mis niveles habían vuelto a la normalidad y me suspendieron la medicina contra la presión con que me habían dado el alta la segunda vez.

sábado, 11 de abril de 2015

De sangrados, ICP, HELLP, Pre eclampsia y cómo Snoopy llegó a nuestras vidas - Parte VI


De ahí todo se junta en una gran burbuja de amor. Los tres juntitos, ambos padres embobados con el recién nacido, el recién nacido expulsando parte del meconio sobre la flácida panza de mamá, mamá pidiendo mirar la placenta sólo porque me dieron ganas de ver cómo era el órgano que nutrió a mi hijo durante todo ese tiempo. Todo se me hace hermoso de recordar, aunque supongo que la imagen mental que quien lo lea se debe estar haciendo –entre meconios y placentas- no es la más linda. Luego del alumbramiento y las diversas reparaciones que tuvieron que hacerme luego del parto, que afortunadamente no fueron muchas, se llevaron a mi bebé para medirlo, pesarlo y revisar que todo estuviera bien con él. Según leí antes, esto ocurre luego de 2 horas del nacimiento, pero sinceramente no tengo ni idea de cuánto tiempo pasó, supongo que para mí el tiempo se detuvo. Haciendo memoria, sé que tratamos de amamantar en el transcurso de esa hora, pero mi bebé no logró agarrarse apropiadamente. Dijeron que intentaríamos nuevamente más tarde.
Mientras Snoopy era revisado por el personal, me sacaron las diferentes mangueras y agujas que entraban y salían de mi cuerpo, y me ofrecieron/recomendaron intentar orinar. Yo acepté más que nada porque quería aprovechar de bañarme en la misma vuelta. La misma matrona que estuvo conmigo durante la última parte del parto, me ayudó a levantarme y caminar hasta el baño. Ahí, traté con gran esfuerzo de retomar control de mi vejiga sin resultados. Cuando ya me di por vencida y me puse de pie…**Despierta. ¿Quién soy? No veo nada. ¿Dónde CRESTA estoy? Recupero consciencia de mi cuerpo. Alguien me abraza. ¿Estoy borracha y se me apagó la tele? ¿Quién me abraza? ** Y todo volvió a mí. Mi primer desmayo de la vida, justito después de parir. Quién lo diría. Afortunadamente la matrona había entrado conmigo al baño (supongo que no es inusual que las recién paridas tengan episodios como este) y su rápido actuar evitó que me hiciera cualquier tipo de daño; cuando volví en mí ya había apretado el botón de emergencias y más personal, además de una camilla, esperaban por mi justo fuera del baño. Dijo la matrona que no estuve inconsciente por más de 20 segundos, tendré que creerle porque no tengo ni idea. Yo me sentí completamente bien una vez instalada en la camilla (considerando el efecto del parto, por supuesto) y pude experimentar por primera vez ser llevada en camilla, una experiencia interesanteJ. Llegué de vuelta a la habitación, entonces, en vehículo, ante la sorpresa y preocupación de mi maridito. La matrona me recomendó esperar hasta el día siguiente con el baño. Como no tenía ganas de partirme la cabeza contra el suelo, me pareció una buena idea. La verdad no estoy segura de sí nos trajeron de vuelta a Snoopy antes de que fuera al baño, o después, pero pronto después de mi desmayo nos llevaron al séptimo piso.
Nuestra idea original, antes de que toda esta aventura empezara, era quedarnos los tres en el hotel del hospital; que es lo habitual para nacimientos/partos sin riesgo. Sin embargo, como el mío NO fue un parto sin riesgo y necesitaba monitoreo constante para asegurarse de que mis niveles de todo volvieran a la normalidad, la idea quedó descartada de plano. En realidad eso no era un problema, la única desventaja es que, como seguía en el hospital propiamente tal, el marido no se pudo quedar conmigo. Como él también estaba cansado (fue un "coach" excelente, fundamental en la buena experiencia de parto que tuve), se vino a casa a dormir, con la promesa de regresar con mi mami y mi hermanitaJ.
Las horas entre que Steffen se fue y volvió se fueron en dormir un poco, tener mucho contacto piel con piel con mi bebé, y sobre todo tenerlo pegado a la teta –por algo empecé a producir colostro en la semana 16; ¡Era hora de ponerlo a buen uso!-. También recibí visita de mi suegra, que andaba en el hospital acompañando a su mamá (bisabuela de mi hijo), que estaba delicada de salud. Al rato volvió el marido con mamá y hermana a conocer al nuevo integrante de la familiaJ.
 Yo ese día me sentía cansada, adolorida, pero considerando todo, bien. El segundo y el tercer día, 24 y 25 de enero, me sentí genial. Esos días se fueron principalmente en amamantar, amamantar, cambiar un par de paños, amamantar más, aprender cómo bañar a un bebé de forma rápida, segura y efectiva, amamantar, amamantar y… ¿ya dije amamantar?. También revisión médica y screenings para el bebé, conversaciones con la matrona, tomas de sangre y presión para la madre. Lo único "malo" de esos días fueron las muchas contracciones de esas postparto; dolorosas e incómodas.
El día 26 ya estaba desesperada por volverme a casa. Demasiadas noches lejos del marido, demasiadas noches en el hospital. Increíble lo mucho que se extraña la casa, la cama propia. A pesar de que ya tenía mis rutinas bien armadas y que me movía por los alrededores con total comodidad. ¡Mi casa es mi casa! Ese día me sentía un poco desganada, pero supuse que sería parte del efecto del par de noches que llevaba amamantando seguido y de querer irme a casa.
Para la hora que Steffen llegó a visitarme, y mientras esperábamos por el visto bueno de la doctora para darme el alta, me sentía afiebrada, y sentía el pecho derecho a punto de reventar (creo que coincidió con el día en que me bajó la leche, pero no estoy segura). Le expliqué a la matrona, y me enchufó inmediatamente en una bomba extractora de leche.
Me sentí un poco mejor, me dieron el alta, nos fuimos a casa (yo semidesnuda, ya que en el apuro descerebrado que invade a veces a mi marido, este se llevó en un primer viaje al auto no solo lo que le pedí que se llevara sino también mi ropa de calle y hasta mis zapatos), pero paramos en el camino para comprar una bomba eléctrica; ya me había dado cuenta de que la necesitaría.

 
De lo que no me había dado cuenta es que mi aventura en el hospital no había terminado ahí...

sábado, 4 de abril de 2015

Test1

Probando a publicar desde Office J

domingo, 15 de marzo de 2015

De sangrados, ICP, HELLP, Pre eclampsia y cómo Snoopy llegó a nuestras vidas - Parte V

(Parte I, Parte II, Parte III, Parte IV)

El proceso de inducción fue simple.

13:00 - Una tableta insertada vaginalmente. Espera de 4 horas con monitoreo fetal y de contracciones.
17:00 - Primera tableta oral. Nuevamente monitoreo, espera de dos horas.
19:00 - Segunda tableta oral. Monitoreo y espera.

**El proceso normal consiste en la tableta vaginal más 4 tabletas orales, una cada dos horas. Si esto aún no induce el parto, se procede a utilizar medicinas más fuertes que van directo a la vena.

Sin embargo, con la segunda tableta o pastilla, ya mi cuerpo respondió. Empezaron las contracciones regulares y frecuentes, aunque yo aún no sentía dolor. Lógicamente, no necesité el resto del tratamiento normal de inducción.

El registro en fondo gris muestra mis contracciones :)

Me transfirieron a la unidad de maternidad clínica. Linda sala, a pesar de no ajustarse a mi plan original, me hace sentir cómoda. Es acogedora, no se siente ni fría ni demasiado clínica.

El Parto.

**He escrito esta parte de forma bastante íntima y con bastante detalle, para mi registro personal - usted tiene el derecho de no leerlo si así lo prefiere**

Una vez instalados con nuestras cosas, me empiezan a revisar. Cerca de las 00:00 deciden romperme la bolsa para acelerar el proceso. Lo hacen con una especie de crochet largo que al verlo me da escalofríos. Decido confiar en la experiencia de las matronas y, por supuesto, no siento nada más que el líquido amniótico correr cuando ya el paso está dado, con monitor instalado en la cabeza del bebé incluido. Lo que se me viene a la cabeza es: -"Dios, ¡qué manera de haber líquido ahí dentro!".

Entonces, y con 3 cm de dilatación, empezaron las contracciones con dolor. Nada del otro mundo, pero se dejaban sentir, pero gracias a buenas cantidades de gas de la risa, no fue tan terrible. De todas maneras agradecí al cielo cuando fui informada de que, por ser un caso de riesgo, se me iba a administrar la anestesia epidural sí o sí, y que eso sería muy pronto. Pregunto por un enema, me dicen que hay tiempo para eso, que no me preocupe.

A las 01:00 del 23, el médico anestesista me puso la vía en la espalda, en lo que se sintió como una eternidad tratando de mantenerme quieta entre contracción y contracción. Afortunadamente no fue doloroso, ya que antes de hacerlo me administraron anestesia local. Igual al médico le costó encontrar el punto, dijo que yo era un poco más baja de lo que él está acostumbrado (esto de ser minoría étnica :P).

A las 1:30 de la madrugada ya tenía 4 cm de dilatación, y con la epidural haciendo efecto, el viaje de las horas siguientes fue un lindo paseo en el que pude dormir, relajarme y juntar energías para lo que se venía.

A las 3:40 ya tenía 7 cm de dilatación, pero no estaba dilatando de forma pareja así que me recomiendan voltearme al lado que estaba menos dilatado para ayudar a "emparejar". Esto ni idea si funcionó en su objetivo, pero sí sirvió para que la epidural "se me fuera para un lado" y me dejara el lado que tenía en altura con contracciones que no me hicieron llorar sólo porque no me dejé. Afortunadamente, nada que un "shot" de epidural no pueda arreglar. De acuerdo al monitor, y a mi pierna no-drogada, mis contracciones están vueltas locas. Pregunto nuevamente por el enema, pero me dicen que ahora estoy demasiado dilatada y ya es muy tarde. ¡Diablos!, pienso. Pero bueno, obligada a tomarlo como venga, y mientras mi bebé salga bien de ahí, poco más me importa qué suceda allá abajo.

A las 04:25, de acuerdo a los registros de Steffen, me pusieron un catéter de orina, luego de tratar infructuosamente de orinar.

De todas maneras, a las 07:44 me llevan al baño para tratar de evacuar lo más posible. Para entonces las contracciones ya no hacen caso de la epidural, y como la sensibilidad en toda mi mitad inferior es casi nula, me ayudo de las contracciones para tratar de vaciar las tripas. Me quedo en el baño hasta que ya no aguanto las contracciones. Vuelta a la habitación, en eso ya han hecho cambio de turno y la matrona que me acompañó durante todo el proceso se ha ido. En un principio no me gusta, pienso que quizás la que llegaba no iba a ser tan buena (la primera era un amor, me sentí muy en confianza con ella). Afortunadamente esta matrona, una estudiante, era excelente y a pesar de que no hubo mucha conversa y todo fue más "acción" con ella, me sentí muy cómoda e hizo un trabajo excelente :)

De vuelta en la habitación, casi inmediatamente empecé a pujar. Al principio se me hizo difícil, porque no sentía que nada cambiara. Todo mejoró cuando ya sentí a mi bebé abriéndose camino, cuando pude sentir su cabeza presionando hacia abajo (o hacia el lado, técnicamente, ya que estaba en una posición prácticamente vertical), ahí fue una experiencia tan maravillosa, casi de placer, el sentir cómo mi cuerpo trabajaba, cómo todo era una sincronía perfecta, un proceso tan biológicamente puro y sobre el que no tenía control, pero que a la vez se sentía tan propio, tan intensamente mío. Sé que fue difícil, sé que fue intenso. Pero sinceramente no recuerdo esa parte del parto como dolorosa. Llena de inmensas e indescriptibles sensaciones, pero no dolorosa.

Pujé durante 50 minutos y el 23 de enero a las 09:11 de la mañana, nació nuestro Snoopy, con el cordón con una vuelta alrededor del cuello, sin complicaciones. Al verlo lo reconocí de inmediato. Él es mi hijo, siempre ha sido él y nada en él podría ser de otra forma. Era él, es él. Único. Perfecto. Maravilloso. Mío.

La sensación de su piel calentita contra mi cuerpo por primera vez aún la tengo pegada a la piel,  y espero que no se me olvide nunca. Recordarla es como sentir ese hilo rojo que dicen que conecta a las personas, me hace sentirme más conectada a él de lo que normalmente me siento.

Nuestra primera foto juntos :)

De sangrados, ICP, HELLP, Pre eclampsia y cómo Snoopy llegó a nuestras vidas - Parte IV

(si quieres leer lo que pasó antes, lee aquí: Parte I, Parte II, Parte III).

Los controles periódicos fueron de mal en peor. Necesité volver varias veces a que me repitieran los exámenes, lo que significó pasar gran parte de esos días esperando por horas en el hospital, o bien donde mi suegra que afortunadamente vive por ahí cerca (el hospital queda muy lejos de nuestra casa!)

Al final, una de las veces en que mis resultados seguían sin mejorar, me dejaron hospitalizada por segunda vez. Era el 19 de Enero y mis trombocitos se negaban a subir. HELLP confirmado, además de preeclampsia, sólo para hacer el tema más entretenido. Si todo sigue igual, mi inducción se adelantará.

Esa noche se hizo eterna, tenía contracciones fuertes pero no dolorosas y tuve 2 o 3 episodios de dolor intenso en el hígado. El segundo día la cosa mejoró un poco, pero ya estaba más que claro que no saldría de ahí hasta que hubiera dado a luz.

Entre las cosas más lindas que me tocó, fue tener que recolectar la orina de 24 horas (no sé por qué, pero me cargó!!) entre el 21 y el 22 de enero. Ambos días estuvieron marcados por un aumento en mis sangrados nasales (toda la vida he sufrido de sangrado de nariz constante, pero la abundancia era mayor esos días). Presión arterial alta, probablemente tenga que tomar medicinas para la presión al salir de aquí. Muchas contracciones irregulares y sin dolor. También en esos días perdí el tapón mucoso.
Mi desayuno el 21 de enero.
El 21 me informan oficialmente que, dado que mis resultados no mejoran a la velocidad deseada, me inducirán esa misma noche, o bien el día siguiente, dependiendo de la capacidad de la unidad de maternidad "clínica". Finalmente el 21 no pasa nada, me cuentan que maternidad está a full capacidad. De todas maneras me dejan con una vía instalada en la mano izquierda.

El 22, aunque aún seguían bastante ocupados en maternidad, y dado que yo ya no podía esperar más, empezaron con la inducción.

Vista desde mi habitación el 21 de enero.

Vista desde la sala de espera, el mismo día
Mi vía, en la vena de mas a la orilla que pudieron pillar... dolía con movimientos simples de la mano, todo un desafío no sufrir con ella.

miércoles, 25 de febrero de 2015

De sangrados, ICP, HELLP, Pre eclampsia y cómo Snoopy llegó a nuestras vidas - Parte III

(si quieres leer las partes anteriores, pincha aquí: Parte I - Parte II)

Mientras tanto yo sigo siendo monitoreada, las contracciones han aumentado en frecuencia e intensidad, pero yo sigo sin sentirlas más que como Braxton Hicks. Me toman muestras de sangre, me dan la inyección anti-Rh en caso de que mi sangre haya entrado en contacto con la del bebé y ante la incertidumbre de su factor Rh (yo soy Rh-). Ahí, entre revisión y revisión (cada media hora) dormimos como pudimos, cada uno en una camilla y tomados de la mano, con el sonido de los latidos del corazón de nuestro bebé de fondo. En el transcurso de esas horas de sueño a saltos, mis contracciones disminuyeron.

Sé que en algún momento vi el reloj y eran alrededor de las 9 de la mañana, pero no sé si fue como a esa hora o más tarde que me hicieron una segunda ecografía, esta vez más enfocada en mi cérvix que en el bebé. Debido a que había un pequeño descenso en esta, la médico de turno decidió mantenerme hospitalizada, aunque como las contracciones habían pasado, me trasladaron a la unidad de maternidad "no clínica".

Ahí me quedé, con monitoreos del bebé y las contracciones dos veces al día, muestras de sangre y toma de presión todas las mañanas. El diagnóstico era incierto entre el síndrome HELLP y ICP (colestasia intrahepática del embarazo), con más probabilidades de ser ICP, pero a la espera del examen de sangre que me tomaron el primer día y que se envió a Bergen por un test que toma varios días pero confirma o descarta ICP.

Mientras tanto, me dicen que sea lo uno o lo otro, mi bebé definitivamente tendrá que salir antes de tiempo. Me van a inducir el parto, eso está decidido. La única duda es cuándo (HELLP requería que me indujeran de una vez, mientras que con ICP tenían un margen en el que moverse).

Dado que los síntomas no evolucionaban hacia HELLP, y a pesar de no estar oficialmente confirmado el ICP, comienzan a administrarme una medicina para el hígado llamad Ursofalk.

Finalmente llegaron los resultados desde Bergen que confirmaron ICP, se me da el alta el 7 de Enero con receta para continuar con el Ursofalk, fecha de inducción del parto para el 24 de enero y controles periódicos que incluyen monitoreo fetal, pruebas de sangre y toma de presión dos veces a la semana en el mismo hospital.

Fotos de esos días.
Una de las tantas esperas que tuvimos en esos días.

Ursofalk

monitoreo fetal

latidos cardiácos de mi bebé (izquierda) y contracciones (derecha).

Mi pequeña despensa en el hospital.

La vista desde mi camilla.

El día que se fue mi compañera de pieza! Sensación de libertad... las pequeñas victorias de estar hospitalizada :P

Flores cortesía de mi suegra.