martes, 26 de agosto de 2008

Tantos años encima...

...y tan pocas historias que contar a los nietos que nunca tendré.

Sí. Ya pasó mi cumpleaños. Con varias celebraciones de por medio he suplido la falta de aceptación de mi avanzada edad. El alcohol en la sangre parece a ratos compensar las pocas marcas de guerra que han podido plasmarse en mi cuerpo.

El vino (nótese como la falta de acentuación y/o puntuación en esta frase puede generar múltiples ideas al lector).

El vino en mi sangre logra a veces borrar (ahogar) los vacíos que llevo en el alma, la soledad que a ratos me invade y la falta que me ha hecho tener un sueño que seguir.

A los 22 años, luego de haber sido una soñadora y una enamorada del amor, he llegado a ser demasiado realista, demasiado conciente de las limitaciones de la vida en la sociedad en que vivimos. Demasiado "des-ilusionada".

Es poco frecuente para mi soñar y me cuesta llevar a la mente incluso mis más palpables fantasías.

Es por eso que no soy idónea.