martes, 25 de noviembre de 2008

Estoy mal... infintamente mal...

No, no estoy infinitamente mal, pero sí bastante. Me siento incapaz de sobrellevar el día de mañana (martes, no me refiero al futuro).

No me gusta sentirme así. No me gusta sentir que no soy capaz de abarcar todo lo que desearía.

No me gusta sentir que no soy capaz de rendir a mi 100%, ya sea porque me tomé el ibuprofeno con la guata vacía y me kgó el resto del día en vez de relajarme, o porque no me cruje cómo hacer las cosas.

No me gusta que se me note que no soy capaz, como Rosseta cuando iba con el gas.

No me gusta este día y no me gustará mañana.

No tengo fuerzas ni para resistir como el junco que se dobla pero siempre sigue en pie. No sé si seré capaz, he perdido la capacidad de hacer un último gran esfuerzo, pues me confié de los buenos resultados y mi cuerpo perdió su interés en luchar.

Ya aprobé un ramo a pesar de que me falta un certamen, ya aprobé otro a pesar de que me falta una disertación. Ya me aprobaron mi proyecto a pesar de que aún no mando el último documento que me piden. Ya tengo tesis a pesar de que aún no me convence la forma que tiene mi State of Art.

Sólo quiero que pasen las cosas que debo hacer mañana y sea martes en la noche y pueda volver a pensar burradas, como las mil formas de juntar dinero para comprarme los zapatos Dior de los que me enamoré, en lo caderona que me siento por ser talla 12 en vez de 4 en pantalones y qué habría pasado si hubiera sido modelo como Heidi Klum.

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El título es como la canción de Adanowsky... hay que ponerse en onda para el 10!!