viernes, 9 de octubre de 2009

Todo por...

Cuando estaba en 3ro medio tenía el mundo a mis pies. En esa época cometí algunos errores, nada serio, pero errores al fin y al cabo. En general daba poco de mi y recibía mucho a cambio.
Al salir del colegio, tenía el mundo a mis pies. Tenía una gran oportunidad y no la aproveché: en la PSU, saqué el puntaje que quise. Podría haber sacado más, quizá haber sido nacional en 1 o más. Pero simplemente no me interesaba, por lo que no me esforzé ni en el preu, ni fuera de él, ni en el día mismo de la prueba.
Cuando postulé a la universidad, podía haber postulado a lo que yo quisiera y haber entrado al 98% de las carreras si hubiera postulado a ellas. Sin embargo, ninguna me convencía, por lo cual entré a la que me dió la gana; la que me sonaba más bkn y, en el fondo, a la primera que se me ocurrió.
Cuando estuve en la carrera, detestaba algunos ramos, me encantaban otros. Sin embargo, los amara u odiara, siempre fui muy mediocre. No me esforzé por dar lo mejor de mi, ni por poner atención en clases, ni por estudiar... no me interesaba realmente.
Cuando reprobé un ramo, fue absolutamente por floja. No quise esforzarme, no me interesaba.

Ahora, estando con mis últimos ramos; trabajando en un proyecto con el que sé que no podré cumplir, con una tesis que parece no avanzar, con un desanimo expresándose constituitivamente en mi ADN, con tantas ganas y tantos obstáculos, miro mi pasado y me siento mal. Siento rabia de no haber sentido interés por el futuro; mi presente. No me gusta no tener el mundo a mis pies; sentir que no he dado ni un 20% de mi para tallar mi futuro. Me da rabia porque a veces pienso en qué haría si pudiera retroceder el tiempo y sé que por más que diga que haría las cosas de forma diferente, todo seguiría igual. Lo sé porque sé que esta no es la carrera de mi vida pero, además, aún no tengo claro qué es lo que mi vocación grita... es como si nunca hubiera tenido en realidad algo que me apasione.


La mayoría de las cosas por las que me he esforzado no ha tenido grandes triunfos y para triunfar muchas veces no he requerido esfuerzo.

No siento necesidad de luchar ni veo posibilidades de triunfo. Ahora veo a los que sí se esforzaron y no sé si es envidia por la madurez de ellos o rabia por la inmadurez mía. Pienso en que mi futuro para el próximo año podría estar trazado, pero en cambio tengo esta incertidumbre que me agobia la mente y me tiene los nervios de punta día a día. No me molesta no tener lo que quisiera tener; me molesta tener la culpa de no tenerlo.

Pienso y pienso y no hago más. Ahora, por ejemplo, debería estar estudiando, pero escribo esto para intentar sacarme la rabia de dentro.
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En búsqueda de un motivo de por qué son como son las cosas, he encontrado a mi cable a tierra, mi San. Creo que la vocación de mi vida es que ella sea 100% feliz y es lo que siento que he hecho mejor. He fallado a veces, por supuesto, pero creo que de todo lo que he intentado hacer bien, es lo único que ha dado grandes resultados. Ella es más de lo que yo podría soñar ser y digna de toda mi admiración.
Pensando en que, si Dios quiere, Sb y E no estarán los próximos años con nosotros, entonces mi lugar, por ahora, es con ella. Aún le faltan etapas que vivir y quiero estar con ella mientras sea necesario.

Mientras tanto, tengo que barajar mis posibilidades y mañana voy a ver qué esperanzas tengo con una de las que más me ilusiona.