miércoles, 10 de marzo de 2010

Ajeno de sentimientos.

Demonios...
Es como una maldición.
Como que mi felicidad no puede ser completa.
Porque claro, recién que él me ama, recién que él me pide que sea su pareja, recién que él me pide que seamos sólo uno del otro y de nadie más... Recién que siento que, a pesar de lo difícil de la situación, es posible y tangible que algún día estaré con él... algo tenía que cambiar.
Es como que la suerte se burla de mi, pues cuando me dice lo que siente aparece mrcf y ahora que me pide que sea su pareja aparece el hermano de ladybug.
Es irónico, es irracional, es muy, muy absurdo.
O quizá es una nueva prueba, un momento donde puedo reafirmar que no vale la pena intentar revivir fantasmas del pasado a los que ya no les queda aliento.
Y lo sé porque cuando leí su nombre no sentí ni la mitad de lo que pensé que me haría sentir... Y cuando noté lo cerca que había estado de mi todo este tiempo, no me sentí desdichada por el tiempo perdido... ni sentí... nada.
Y luego vi sus fotos y ha cambiado tanto... Ya no veo en él nada de lo que solías ser, nada de lo que solía apreciar, nada de lo que extrañé por tantos años. No veo la inocencia de sus ojos, no veo, ni siquiera, algún atractivo físico.

Increíble como puede cambiar el corazón... cuando después de tanto tiempo me atreví a cerrar tu recuerdo, cuando me di cuenta de que podía amar a alguien más que a ti, cuando confirmé que no eras el hombre de mi vida y no me importó haberte perdido pues me di cuenta de que, llanamente, no eras para mi, apareces poco después. Y con ello confirmo: ya no te quiero.

Este es mi adiós para siempre. Ya cerré el libro de tu recuerdo y ya sé que estás bien. No necesito saber nada más de ti. Tanto así que... ni siquiera me vale madre publicar este post.