miércoles, 24 de agosto de 2011

La despedida.

Steffen partió de vuelta a Noruega ayer, 23 de Julio, a eso de las 13:50. Lo vi de lejos por última vez a eso de las 12:50.
Extraño sus besos suaves, sus manos en mi cintura, sus brazos abrazándome mientras intenta vencer mi desvelo que ya se había hecho costumbre estas últimas noches. Extraño mirar sus ojos azules, ver el brillo de nuestro amor reflejado en su mirada... extraño que frote su barba contra mi mejilla y el pequeño ardor de mi cara después que lo hace... extraño sus piernas enlazadas a las mías e incluso extraño tener que mover los pies con cuidado para que el hielo de éstos no le congele la piel.
Lo extraño tanto que tengo la necesidad de esperarlo hasta eso de las 11, cuando, en teoría y si todo sale como espero, estará nuevamente en su casa.

Sin embargo, debo dormir. Estoy lidiando con un resfriado épico que me tiene sin respirar apropiadamente por alrededor de 4 días y viajé a Santiago y de vuelta en menos de 24 horas, por lo que el agotamiento de mi cuerpo es evidente... tanto así que logró tapar gran parte de la pena que siento por esta nueva despedida.