sábado, 21 de enero de 2012

Mudanza

Estaba pensando, luego de hacer la primera revisión completa a mi maleta negra, en lo diferente que es esto a una mudanza normal.
En una mudanza normal, hubiera puesto muchas cosas en cajas, me hubiera llevado esas cajas poco a poco, luego un par de muebles, luego mi cama y mi ropa guardada en maletas sin mucho cuidado. Me hubiera ayudado mi familia en todo el proceso; llevando cosas conmigo, ayudándome a montar y desmontar mi escritorio mutante, a mover mi librero y a bajar la cama por la escalera.
Si esta fuera una mudanza normal, quizá seguiría viniendo a lavar ropa a la casa de mis papás, o bien me pasaría acá todos los fines de semana, y ellos pasarían a saludar cada vez que pudieran, o de vez en cuando a pedirme baño si es que me hubiera mudado a un departamento cerca del centro.
También, si la mía fuera una mudanza normal, no tendría que dejar tantas cosas detrás. Podría llevarme todos mis libros, todos mis peluches, toda mi ropa y mis zapatos, y no importaría que mis maletas estuvieran llenas hasta el tope y me tuviera que sentar sobre ellas para poder cerrarlas, porque podría ir a mi nuevo hogar, vaciarlas y volver a llenarlas con mis recuerdos y mis cosas.
Si esta fuera una mudanza normal, habríamos pasado estos días con mi hermana pintando mi nuevo dormitorio de blanco, o de gris, o del color que fuera... Habría estado acomodando mis cosas en mi nuevo armario, pensando qué cosas me faltan en la cocina, qué mierda voy a cocinar en mi primer almuerzo sola.
Si esta fuera una mudanza normal, no me darían ganas de llorar cada vez que veo sonreír a mi hermana, porque  entonces verla pasar frente a mi puerta no sería un lujo del cual pronto voy a dejar de gozar, sino sólo un lujo reservado a los fines de semana, como comer dulces; algo que aprecias porque no es siempre, pero que igual sabes que volverás a tener de vuelta en un par de días...
Si esta fuera una mudanza normal, y me sintiera sola sin ellos una noche, podría tomar el auto, o esperar al otro día y tomar el bus, y, tan simple como eso, llegaría donde ellos sin más.
Si esta fuera una mudanza normal, supongo que no tendría los ojos amarillos de tanto llorar.