jueves, 2 de febrero de 2012

Cambio de casa, país y vida

Como imaginarán, ya estoy con Steffen, bien instalada en Noruega y poco a poco adaptándome a este nuevo ritmo de vida. Viajé el 25 de Enero desde Santiago de Chile, con escalas en Sao Paulo y Frankfurt, para pisar suelo noruego el jueves 26 a eso de las 18.30 hora local. El viaje en si no tuvo ningún contratiempo (una vez más me saco el sombrero ante el servicio de TAM), mi ingreso a Schengen tampoco tuvo ningún problema; si el oficial de inmigración hasta me sonrió! (un alemán muy guapo, por cierto). Eso sí, la última media hora del viaje Frankfurt-Stavanger fue bien movida; con una turbulencia constante por un viento fuertísimo que estuvo corriendo por la ciudad en esos días.

Una vez acá creo que lo que más he hecho ha sido regalonear con Steffen; es que como que aún no creo que estemos juntos de verdad, después de tanto maldecir a la distancia y soñar con estar juntos!
El domingo estuvimos preparando papeles y el lunes siguiente fuimos a la estación de policías a presentar mi postulación al permiso de residencia. Todo bien con eso, aunque la tramitación completa toma alrededor de 3 meses, por lo que mientras tanto, a parte de estar en el limbo de si me podré quedar o no, estaré forzada a ser ama de casa de tiempo completo, porque por supuesto sin permiso de residencia no puedo trabajar y el curso de idioma no sé que tanto valga la pena pagarlo si después, si todo resulta bien, tendré que tomarlo de forma obligatoria-gratuita.
Lo que sí, tengo la intención de buscar algún trabajo voluntario principalmente para soltarme con el idioma, porque al llegar acá como que me han comido la lengua los ratones; cada vez que quiero decir algo en noruego; que sé que está bien formulado gramaticalmente, sé pronunciar y sé lo que significa, como que se me paraliza todo y, si logro articular algo, sale cualquier cosa rara en vez de el sonido/palabra que intentaba decir.

Mientras tanto, he ido buscando lugar a mis cosas y poniendo un poco de mi en este departamento que ahora llamo mi hogar. En realidad es difícil a veces, porque el departamento está completamente amoblado y siento que no hay mucho más que ponerle, así que por ahora he ido por el lado de ver qué nos falta (principalmente algunos artículos de cocina, como más platos) y algunas otras cosas chicas para darle un toque de luz y femineidad a este espacio que, hasta hace poco era netamente masculino. Ha sido todo un desafío en todo caso y a ratos no sé por dónde empezar, porque todos los muebles son negros o en color madera cruda y siento a veces que como que se comen toda la luz de la habitación (a parte que el sol de invierno no es mucho lo que alumbra tampoco), pero igual, creo que el resultado final será bueno :)

En resumen, estoy feliz. Con muchos proyectos por delante y un futuro incierto, una mezcla que me aterroriza y me encanta al mismo tiempo, pero lo más importante, con el hombre de mi vida y su familia (ahora también mía) y aunque a veces por supuesto me entra la nostalgia por mis papás y mi hermana, siento que este es mi lugar.