martes, 21 de enero de 2014

Desintoxicación

Hace ya casi un año que quería dejar las pastillas anticonceptivas. Mi cuerpo me lo pedía de diversas formas; algo en mi me decía, que necesitaba parar.

Sin embargo, con el cuento de que no queríamos adelantar la extensión de la familia lo fui postergando y postergando, pero cada vez era más desagradable volver a la píldora después de la semana de descanso (mis pastillas traían placebos, pero me rehuso a meterme más cosas de las necesarias en el cuerpo, aunque sea puro talco).
Sentía, en resumen, que me estaba envenenando el cuerpo a propósito.
El tiempo pasó hasta que mi matrimonio colgaba de un hilo y, para qué mentir, tomar pastillas anticonceptivas no me parecía algo muy necesario en el momento. Ahí, en esa mala situación, tuve la oportunidad perfecta para dejarlas.
Las dejé de tomar y no miré atrás. Total, habiendo tanto método anticonceptivo no hormonal, no me voy a envenenar gratis, no más. No si hay otras opciones.

Entonces, empezó mi período de desintoxicación. Tenía expectativas bajas respecto a este proceso, pensaba que: o mi periodo seguiría siendo tan irregular como antes (cuando podía estar sin menstruar por hasta 11 meses), o que me iba a llegar como reloj, pero acompañada de dolores tremendos (según la experiencia de una conocida que estaba en período de "desintoxicación" la última vez que hablé con ella). Más allá de la frecuencia y el sufrimiento que podría venir asociado a mi ciclo, la verdad no me preocupé más allá. Total, si tenía que estar meses sin que me llegara, no me iba a quejar!

También pensé que me podría afectar el crecimiento de los vellos, que me iba a pasar como a Homer Simpson e iba a estar toda peluda nada más rasurarme, pero en realidad tampoco me partía la cabeza, total, no me iba a empezar a rasurar las piernas más de una vez por semana sólo porque sea necesario :P

Sin embargo, lo que pasó no fue ni lo uno ni lo otro; mi periodo llegó como reloj, sin una muestra de dolor y las piernas me duran un poquito más sin empezar a raspar (milagro!).

Lo que sí pasó fue que en menos de un mes me salieron más espinillas que en toda mi adolescencia (de verdad, en esos años no recuerdo más de 5 espinillas en mi cara, onda una por año o algo así y de pronto me vi con 3 o 4 brotes simultáneos con casi 30 años) y, lo que es peor, una serie de "bultos" en la piel de la cara, cuello y hombros, como piel de gallina pero menos evidente para todos menos para mi. Para mi tacto y mis ojos, ¡mi piel se sentía como lija!

Entonces, y dado que me merecía cuidar de mi misma y regalonearme un poquito, fui a una tienda de artículos de belleza y le pregunté a la niña qué me podía recomendar para la piel y, cuando logró visualizar qué era lo que estaba mal con mi piel (ya dije que no era tan evidente para el ojo desinformado), me recomendó un set de cremas de Dr. Hauschka, marca que en mi vida había escuchado. Y así fue como terminé gastando casi kr 1000,- en 4 frascos de cremas y aguas-de-no-sé-qué (ninguno de más de 250 mL) para el cuidado de la piel. Yo, la que en la vida se ha comprado una crema de cara de más de CLP$5000 / kr 50,- solo por una cuestión de principios.
Y saben qué?
No podría estar más satisfecha con mi compra. La piel me mejoró de forma inmediata; al otro día apenas tenía rastros de las espinillas y todo rastro de los bultos de mi cara habia desaparecido. Totalmente recomendadas si alguien se ve con problemas similares. Grande la inversión pero me valió la pena 100%.

El Sterilan no es parte del set, ese es de Steffen.
Nota: Acabo de ver y en internet están en promoción a mitad de precio. Ojalá dure la oferta hasta que me toque comprar nuevamente, aunque las seguiré comprando aún a precio normal.

Entonces, la conclusión principal de este relato sin mucho interés para el lector común es: es bueno escuchar a nuestro cuerpo. La segunda conclusión es que vale la pena invertir en uno mismo, sobre todo cuando es en cosas de salud/bienestar.