jueves, 11 de febrero de 2016

Quiero volver.

Quiero tener energías -porque sé que tiempo podría hacerme- para volver a escribir. Me encantaría tener 2 o 3 entradas por semanas, ¡imagínate!

Hay tanto que contar, cosas que suceden con mi hijo, conmigo, con la vida, día a día, pero la rutina me ha costado cara. Nos ha costado cara. Dentro de unos días el marido vuelve a trabajar, dando por finalizado nuestro periodo de postnatal. No tenemos jardín hasta agosto, quizás. Mi mamá viajará para ayudarnos; para estar con su nieto y regalonearlo en todo lo que pueda. Me encanta la idea, pero a la vez me da lata “usar sus servicios” sin poder ofrecerle mucho más a cambio que las puras gracias. Cuando se tenga que volver, no sé qué haremos con el crío y con nuestras vidas hasta que empiece el jardín. Pero ya se verá, hemos decidido tomar un problema a la vez, y el resto por el camino, porque si no, no aguantamos el día a día.

Mi Snoopy ha empezado a caminar distancias cortitas; de entre medio metro y unos dos y medio, dependiendo de sus planes y de lo concentrado que esté. Verlo equilibrar esa cabezota es ¡¡lo más tierno que existe!! Tiene un sentido del humor increíble, muy marcado para un bebé de apenas un año y medio mes, burlándose y haciendo cosas graciosas según con quien esté.

Su cumpleaños fue lindo, sencillo y bien acompañado, con visitas de Chile incluidas (mi hermana y mi papá). Mi niño, para sorpresa de todos y decepción de algunos, no comió torta con todo el cuerpo, sino que se limitó a embadurnarse las manos con la crema, comer un poco de bizcocho, y vamos a probar lo demás de la mesa. Come de todo. No mucho, pero de todo. Todo lo quiere probar, todo le gusta. Excepto la palta, que siempre la prueba y escupe mirándome con cara de “¿¡qué xxxx es esto!?”. En eso no salió chileno.

Le encanta Frozen, y admito que hemos abusado de “Let it go” y de “In summer” más de lo debido, sobre todo en los largos viajes en auto que nos tocan por esto de vivir en el campo.

Gran parte de su vocabulario consiste en “baa”s y “maa”s, pero logra comunicar lo que quiere y lo que no de forma tan clara, que por más que uno quiera es difícil hacerse el tonto.



Mi trabajo me tiene agotada. Sigo amando el área, y por un lado me encanta la idea de continuar y desarrollar mi futuro profesional en ese campo; estudiar, etc. Pero por otro lado estoy tan colapsada con siempre tener una fecha límite para esto, o para lo otro, es como que no me deja respirar y es cierto que en cualquier trabajo hay siempre objetivos y fechas que se deben cumplir, pero siento que por más que me esfuerce no llego nunca al punto donde debería estar, o donde quisiera estar, y antes podía simplemente dedicar un sábado a trabajar a full y el lunes llegar sintiendo que “tengo control” pero ahora, con hijo, no es así de simple, y sigo arrastrando cosas, y estrés, y agotamiento físico y mental, y eso me ha estado afectando a su vez en la casa; porque no es tan fácil desconectarse de la pega cuando sientes que estás atrasada con TODO, y ando con menos paciencia, menos energía, siendo menos “yo”.

Feliz limpiaría baños con tal de llegar a casa y poder olvidarme del tema y dedicarme al 100% a Snoopy, y a mi marido, y a mí misma, pero nuestra economía actual está basada en el sueldo que tengo ahora (que no es precisamente excelente, pero es bueno) y por supuesto está la parte donde el marido dice “eres demasiado inteligente para trabajar limpiando baños”. Y claro, tiene razón, pero bien podría ser la mejor limpiadora de baños y no se me secaría el cerebro ni nada. A lo más se me oxidaría. Pero es verdad que cambiar de rubro a algo así me llevaría en la dirección contraria a la que quiero. Porque obviamente quiero crecer profesionalmente. La pregunta es en qué área.

Ya hace años había descartado la posibilidad de encontrar trabajo como Bioingeniero, porque vi que mis estudios valían poco menos que nada sin una red de contactos (por eso iba a tomar el magister, pero después encontré trabajo en esto otro…). Igual hace unos meses postulé a un puesto en el área bio, que era maravilloso y me hizo llenarme de ilusión porque era la empresa de mis sueños, que de paso tiene oficinas en mi comuna y ¡en Chile!, y escribí una postulación fantástica, de la cual por primera vez me sentí orgullosa, porque sabía sé que tenía algo bueno que ofrecer. Nada. Ni una entrevista de pre-pre-pre selección. Ni una llamada de ándate a la chucha. Y eso que estaba sobrecalificada.

Entonces al parecer mi área de desarrollo será en la que trabajo ahora, y tengo muchos deseos de estudiar -igual me da un poco de miedo la idea de estudiar en noruego, pero sé que podría sacarlo adelante. Pero no sé si seré capaz por lo mismo que decía antes, que estoy tan agotada y tengo tan poca energía para todo, así como estoy, que ¿es más estrés, más ocupaciones y más obligaciones realmente lo que necesito? ¿Más gastos? ¿Menos tiempo en casa? No tengo respuestas.