lunes, 4 de marzo de 2013

11 días con mi hermanita :)

El jueves 21 de Febrero en la noche, fuimos al aeropuerto a recibir a mi hermana. Ese jueves y el miércoles anterior me los pasé conectada a las páginas de cada respectivo aeropuerto, levantándome a las tantas de la noche para asegurarme de que el vuelo desde Brasil había, efectivamente, salido con destino a Alemania y que las horas y mis números de referencia coincidían.
Después, cuando tocaba en Alemania hacer el ingreso a Schengen, también estaba con el alma en un hilo, a pesar de que sé lo relajados y amables que son en el aeropuerto de Frankfurt y que tenía claro que mi hermana no iba a tener problemas comunicándose con los alemanes en inglés, sobre todo después de advertirle que, quizás, hablaran con la v en vez de la w (-"vhat?!")...
Pero igual, el nudito en la guata estaba y no fue hasta que hablé con ella una hora después de la llegada del avión -como habíamos acordado- que me quede más tranquila, aunque con tanta adrenalina que dejé la casa más limpia de lo que la dejaba los primeros meses que estuve aquí.
Le armamos su camita de una plaza en el living, con una sábana nuestra (de dos plazas) bien acomodada, un set de frazada-cojín que nos regalaron para este fin los abuelos de Steffen (si mi familia política es un sol) y el set de fundas azul, que son mi segundo favorito.


Con cama lista, casa limpia y ambos bañaditos y perfumaditos, el resto del día de espera se hizo eterno y cuando por fin fue una hora apropiada, empecé como pulga a insistirle a Steffen que saliéramos, ya que el vuelo aparecía adelantado en la página del aeropuerto.
Una vez allá, como el aeropuerto está reformado y diferente a cuando llegué yo la primera y la segunda vez, no tenía idea por qué puerta iba a salir (a parte, nunca había ido a esperar a nadie y la perspectiva entre llegar y recoger cambia muucho) así que tenía un ojo de camaleón apuntando para cada lado, aunque con más atención en la que tenía más posibilidades de ser la puerta correcta (la otra concluimos que era para vuelos privados, y todavía no nos alcanza para el jet).
Cuando por fin salió se veía tan chiquitita y tan tiernita, porque aunque ya casi tenga 18 años sigue siendo mi pollito bobo, y no corrí, pero caminé a zancadas para abrazarla.
Abrígate bien porque hace frío, agarremos las maletas y caminemos al auto. Camino a casa me contó con más detalle lo que me había dicho al teléfono, de cómo fue el viaje, qué le dijeron en el control de Schengen, lo típico.

Pobre pollito no tenía sueño, pero nosotros estábamos cansadísimos así que obligada la pobre a acostarse, no durmió nada esa noche y al otro día lo primero que hice fue llevarla al bosque a caminar y conocer, aunque no fui tan mala como fue Steffen y no la llevé al otro lado de la ciudad caminando, sólo el paseo "corto", que igual involucraba la subida al cerro que yo detesto, así que igual después me sentía culpable, sobre todo cuando se empezó a dormir en todas partes después que llegamos del Kvadrat. Ese día viernes al final lo pasamos ambas entre siesta y siesta, Steffen ya estaba con cara de ?? y pensando que no íbamos a dormir en la noche (aún le falta por conocer la virtud dormilona de mi familia jejejeje).





El sábado llevé a mi hermana a probar comida exótica, comida de Chile! Wuajajaaj es que justo ese sábado había una actividad donde iban a vender comida y tocaba justo Chile y, bueno, obviamente no me lo quería perder en caso de que hubiera algo bueno (soñaba con encontrar pastel de choclo!) y no fue nada del otro mundo en realidad el evento, pero al menos fuimos y no me quedé con las ganas... Comimos una empanada cada uno y nos fuimos, porque ni siquiera la música iba a ser 100% chilena y entonces no era muy emocionante quedarse. Igual logré una linda foto de mi suegra, mi hermana y mi marido con la bandera chilena de fondo :) También ese día fuimos a caminar en el hielo, aprovechando que Mosvatnet estaba congelado.



El lunes siguiente fuimos al centro a dar vueltas, tomamos fotos lindas y compramos una tarjeta para el bus para ella, así podemos ir y venir a nuestro antojo.





El martes nos quedamos en casa y el miércoles salimos con mi suegra, fuimos con ella a Sverd i fjell en el Hafrsfjord y luego a IKEA (no podíamos no ir!).





Entremedio de todo hemos visto muchas películas, comido muchas cosas ricas, y flojeado de lo lindo. El viernes fuimos nuevamente al centro, esta vez nuestro plan era visitar Gamle Stavanger y/o el Museo de Stavanger pero al final terminamos yendo de shopping y anduvimos afuera como 4 horas, almorzamos en el "Le cafe francais" y nos dimos el lujo de ser "dos chilenas sentadas al lado de dos argentinas en un café atendido por franceses en Noruega".




El sábado nada más caminamos al supermercado e hicimos un cheesecake que, aún con fallas en el proceso, resultó y quedó delicioso, y vimos un par más de películas. Domingo fue típico domingo de acá, vimos películas y series todo el día, comimos comida chatarra y nos relajamos hasta decir basta.




Hoy es lunes nuevamente y mientras escribo esto mi pollito linda sigue durmiendo en su pequeña camita y aunque me gustaría que despertara para poder hacer algo juntas, el puro hecho de tenerla acá y poder escuchar su respiración tranquila me llena de felicidad y esa sensación de felicidad dividida (entre estar sin mi familia pero con mi marido o viceversa) se siente lejana y extraña, porque no quiero decir amenazante, no quiero pensar que esta visita se acabará... Eso lo dejo para otro día, porque hoy es un día más de disfrutar a mi hermanita.