miércoles, 25 de febrero de 2015

De sangrados, ICP, HELLP, Pre eclampsia y cómo Snoopy llegó a nuestras vidas - Parte I

Estoy convencida de que este post saldrá en el transcurso de varios días (o semanas) y será largo, así que como ya viene lo suficientemente atrasado, voy a dividirlo en partes de una vez.

Mi plan para los primeros días de enero era escribir acerca de cómo fueron las fiestas por acá, con mi hermana de visita y mi guatota de embarazada de más de 30 semanas. Sin embargo, después de unos días de Navidad y fin de año maravillosos, mi cuerpo tenía otros planes... y todo empezó la noche entre el 3 y el 4 de enero.

Steffen había salido con sus tíos y su hermano, pero afortunadamente condujo de ida y vuelta y llegó temprano a casa. Con mi hermana habíamos encargado una pizza y habíamos visto capítulos de una serie. No recuerdo cuál, supongo que Shameless. El asunto es que nos acostamos tarde, pasadas las 1 de la mañana, y con Steffen nos quedamos conversando acerca de las cosas que logramos como pareja y como equipo el 2014. Cuando pasadas las 2 de la mañana ya nos acomodábamos para dormir, sentí la ropa interior húmeda, y asumí que se me había escapado un poco de orina, pero antes de levantarme al baño, instintivamente me llevé la mano al entrepiernas. Lo que encontré no fue orina, sino sangre.

Le aviso a Steffen, yo salto de la cama. Encontramos el teléfono de la unidad de maternidad del hospital, Steffen llama, nadie responde (típico). Probamos nuevamente, no recuerdo si al mismo número o a otro, contestan y luego de contar la situación dicen que hay que llamar a la unidad de maternidad "clínica" (hay dos unidades, una para partos "naturales" y otra para partos que puedan requerir de asistencia, ya explicaré en detalle más adelante). Yo encuentro el número en los papeles que recibimos de la matrona. Steffen llama tratando de controlar el temblor de las manos. Yo creo sentir movimientos suaves del bebé y a eso nos aferramos para convencernos de que todo está bien. Dicen que podemos ir de una vez o esperar a ver si el sangrado continua. Decidimos ir. Steffen sube al tercer piso a avisarle a mi hermana lo que sucede y que se aliste para salir. Creo que tomé una ducha rápida pero no estoy segura. Lo que sí se es que me cambié de ropa interior (que estaba casi completamente cubierta de sangre), me puse una toalla higiénica, junté todos los papeles que se me ocurrió, un par de cosas básicas para bebé (aún no tenía nada de hospital listo ni para él ni para mi) y partimos sin hablar mucho. Con la silla de bebé en el porta maletas y el corazón en la mano.