miércoles, 27 de julio de 2011

Estoy desarmando mi maleta por tercera o cuarta vez... Mi cama ya está re ubicada y armada, con cubre camas a prueba de frío y el calienta camas más al centro de lo que lo utilizo normalmente. He dispuesto 2 espacios de armario para que él guarde sus cosas, he hecho una lista de las cosas que tenemos que comprar... Tengo pensadas algunas cosas que cocinarle y tengo en mente comprar jugo para que tomemos al desayuno, como a él le gusta.

Mañana parto a Santiago tan temprano que me parece un acto masoquista, pero me permitirá llegar a casa de mi tía antes de que mi prima se vaya y era eso o esperar hasta la noche...

Tengo cierto nivel de nerviosismo y de ansiedad. Tengo el broucher del viaje y de la reserva de Viña del Mar (donde iremos a pasar una semana) impresos.

Tengo aún que armar mi mochila, que hará las veces de un bolso de mano y en el cual pondré mis cosas de primera necesidad, además de comida para el viaje.

Tengo unas ganas infinitas de abrazarlo y no estoy segura de cómo lo voy a hacer cuando se tenga que marchar pero... no voy a pensar en eso ahora. Por hoy me quedo con dos cosas particularmente maravillosas: Mi sobrino me regaló las carcajadas más maravillosas que el mundo ha visto/oido jamás y mañana parto al reencuentro con el hombre de mi vida. ¿Qué mejor forma de coronar la semana?