lunes, 23 de septiembre de 2013

Somos 3 en tu cama.


Así, como dice la canción de Miguel Bosé, anoche fuimos 3 en la cama, gracias a que nos visitó una hermosa araña de patas largas. Una traicionera a la que -en un acto de bondad- yo misma había dejado quedarse en el living unas pocas horas antes.
No sé si andaba por el techo y se cayó sobre el hombro de Steffen, o si pasó sobre mi para llegar a él, pero yo creo que no me quedé en shock de asco y wacala y escalofríos en la espalda sólo gracias al sueño que tenía (nos despertó a eso de las 5:40)
Luego de que Steffen la espantara de su hombro con una mano y yo tratara de golpearla con la mano izquierda al ver de qué se trataba (en medio de la oscuridad y me di cuenta inmediatamente que era una araña, me siento impresionada de mi misma), prendimos la luz y la buscamos para asegurarnos de que estaba muerta, y la muy muy antipática va y aparece campante -apenas con un trozo de pata menos- ¡¡en mi mano derecha!!. Ahí la sacudí de mi mano y saltó a la frazada de Steffen, tras lo cual Steffen la logró atrapar.
Luego de mi acto de valentía, en vez de pensar en lo que había pasado (y antes de que me empezaran los escalofríos en la espalda), me enfoqué en pensar en lo traidora que fue la araña, aunque pienso que quizás sólo se consideró mi mascota y quería dormir calentita entre nosotros. ¡puaj!

* Afortunadamente era una patas largas, que son las únicas arañas de más de 1mm de tamaño que acepto dejar ser en la casa. Si no, capaz que hoy tuviéramos cama nueva *