domingo, 1 de septiembre de 2013

Novedad que ya es vieja 5 - Pescando

Con lo lindos que estuvieron los días de verano este año, daban ganas de hacer cosas al aire libre, y entre ellas la mejor de todas fue un día que Steffen me sorprendió llegando a la casa con un par de cañas de pescar nuevas de paquete. Días antes habíamos hablado con Steffen de que yo nunca había ido a pescar, cosa que a mi marido -que a pesar de todo, sigue siendo un noruego con todas sus letras-, le pareció impresentable. Por supuesto que había que remediar eso! Así que agarramos nuestras chaquetas gordas y fuimos a probar suerte.
Fuimos a la playa de Vaulen, pero entre que había tanta gente, no pillamos un lugar tan bueno, llegamos tarde (cierran el acceso a... ¿las 21.00?) y que nos pilló a ambos la tecnología y batallamos bastante antes de tener las cañas de pescar operativas (Steffen solía ir a pescar con su papá cuando era niño, y supongo que era mi suegro el que armaba las cañas para ellos), que no tuvimos mucha suerte, ni algas agarramos. Nos cambiamos entonces a uno de los muelles en Hinna Park, un lugar cerca de Vaulen. Tampoco tuvimos suerte, aunque si no me falla la memoria, creo que mi anzuelo se enganchó de una medusa jajajaa. Es verdad, eso no cuenta.

Entonces, decidimos volver a intentarlo al otro día, luego de habernos informado un poco más acerca de dónde era un buen lugar para pescar. Fuimos entonces a Mekjarvik, en Randaberg (comuna al noroeste de Stavanger, a unos 40 minutos de casa). El área, a parte de ser el hogar de varios centros de investigación (IRIS, entre otros), me dio la impresión de ser una especie de puerto seco-taller de plataformas-puerto de ferries-zona de pesca, todo en uno, y nosotros nos instalamos en la punta del arco que se puede ver en el siguiente mapa.


Como nos fue bien estando ahí y nos encantó el lugar, fuimos unas 4 o 5 veces en total, y todas las veces que fuimos vimos una estructura inmensa que yo identifiqué como plataforma petrolera, pero investigando un poco ahora, resulta que no era una plataforma sino una grúa marina, usada para montar plataformas! Y no cualquier grúa,sino la segunda más grande del mundo! Estuvimos sentados frente a un famoso y ni nos enteramos. Miren la ignorancia nuestra. Se trata de Saipem 7000, una monstruosidad que yo sigo sin verle la forma de embarcación, pero que se ve impresionantemente bella cuando ya cae la luz y se encienden sus luces. Aquí dos fotos que pillé en Internet, con sus respectivas fuentes.

Un monstruo de metal!!. Fuente: MIKojan en Panoramio
Saipem 7000 (hdr)
Hermosa, ¿verdad? A mi me recuerda un poco a la ENAP en Hualpén. Fuente: .Eu. en Flickr
La experiencia de pescar fue maravillosa desde todo aspecto; fue una actividad al aire libre exquisita, me relajé mucho y a la vez fue una actividad muy emocionante, fue algo genial que hacer como pareja, aprendí mucho acerca de cañas de pescar, de pescar como tal, de cómo matar a los peces al sacarlos del agua dependiendo de la especie, de destriparlos, de limpiarlos y de comerlos. Sí. Fui yo quien mató, destripó y limpió cada uno de los pescados. Atrapamos bastantes lyr (abadejo) salvajes y rebeldes, un solo makrell (caballa) de tamaño pequeño que nos dejó con ganas de más por su sabor y su belleza y un par de truchas cagonas (al verse pescadas, se cagan!).
Tuvimos varios momentos memorables, buenos y malos, el peor cuando se me escapó un lyr enorme y salvaje que luego de haber sido apuñalado tres veces en la cabeza se negaba a morir, o cuando, ya más experimentados, logramos atrapar una trucha hermosa que era aún más grande que el lyr escapista, y que se convirtió en el único espécimen que llegamos a fotografiar de todos los que atrapamos (que no fueron tantos tampoco, qué íbamos a hacer los dos con tanto pescado!).

Se había tragado tanto el anzuelo el muy glotón, que tuvimos que cortar el hilo y sacarlo en casa.

Hermoso!

Posando con nuestro trofeo en la cocina de mi suegro.
El último día que fuimos, hace una o dos semanas, estuvimos apenas poco rato y atrapamos solamente un pescado, que resultó ser el único que llegué a fotografiar antes de comerlo!

Lyr. Lo hice a la mantequilla y quedó delicioso. No le di ni a Steffen!
Ese último día también, Steffen me sacó un par de fotos cuando ya íbamos de vuelta al auto, como una forma de coronar la temporada.


Adorando el hermoso atardecer a las 22.30 de la noche
¡Ya quiero que llegue nuevamente el verano!

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