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sábado, 10 de julio de 2010

He leído algunos de mis viejos escritos...
Mis viejos cuentos, mis viejos sentimientos...
y...
he cambiado tanto.
pero más al oeste

Un día diferente

Viernes... casi siempre son días de locos en el laboratorio; con mucha gente y cada persona con muchas cosas que hacer y en el mismo poco tiempo que hay en el día y con el mismo poco espacio y poco material con el que contamos. Reuniones con las tutoras para la mayoría y a veces es tanto que andamos de pésimo humor. Muchas veces y/o casi siempre; pero no hoy. Este fue un Viernes diferente.

Hoy, todo anduvo bien. Se arreglaron algunos equipos que estaban fallando, los experimentos resultaron como queríamos, pero lo mejor de todo fue el almuerzo.

Ayer habíamos quedado de acuerdo; hoy Valeria, Karen, Jano, Seba y yo llevamos nuestros almuerzos respectivos y de postre comimos mucho helado!! con barquillos y todo!

Nos tomamos como 1 hora y media en comer, mientras veíamos vídeos estúpidos de humor y de fantasmas y después apenas podíamos caminar de tanta comida!

Fue un día diferente, de esos que se salen de la rutina y que, por tanto, son especiales.

miércoles, 7 de julio de 2010

Mala suerte/Buena suerte

Es rara esa mezcla de sentir que tenemos la peor suerte del mundo por tenernos tan lejos y de que tenemos la mejor suerte del mundo por (como bien dijo Ricky Fitts) habernos encontrado. Mientras eso se decide no queda más que disfrutar este dolor de tenerlo lejos y esta alegría de tenerlo, mientras ambos esperamos el día.

domingo, 20 de junio de 2010

El amor eterno no existe.

Esta frase del título se la robé a Laura, una amiga del colegio. La publicó en twitter e inmediatamente me hizo reflexionar... Hasta hace poco yo acuñaba una frase parecida, que es "hasta el sentimiento más fuerte muere". Esa frase hasta hace me hacía ser más fuerte, me ayudaba a endurecer en el corazón lo poco que me quedaba latiendo y a callar las lágrimas que me rodaban por detrás de los ojos.

Pero ahora leí esta frase en el twitter y como que me dolió el corazón.

Debe ser porque ahora no quiero

sábado, 12 de junio de 2010

Un mundo (más) feliz.

Después del terremoto, cuando estaban demoliendo el explotado/quemado edificio de la Facultad de Ciencias Químicas, apareció un día un lienzo en el lado que colinda con la Facultad de Derecho. En él se veía el edificio en perfectas condiciones en el fondo y algunos de los profesores ubicados en las primeras escaleras del Foro; todo bajo el emblema "Universitarios, arriba. Arriba de pie" (parte del himno de la Universidad de Concepción, para los que no sepan). Cuando lo vi por primera vez iba con la Vale y yo creo que a ambas nos llenó de algo tan rico y tan triste al mismo tiempo... En mi caso fue una mezcla entre:

  • La pena de ver a diario el edificio en esas condiciones, no sólo por las horas de que pasé ahí, sino porque para mi ese edificio devastado como que concentra en si mismo todo lo que significó el terremoto; todo lo malo que pasó y todo lo malo que, gracias a Dios, no pasó. Verlo me hacía recordar a diario el miedo que me invadió esa noche; no tanto por las incesantes réplicas como por las explosiones sucesivas que en mi casa, a más de 20Km de la U, podía escuchar en ese silencio tétrico mientras rogaba en silencio que, fuera lo que fuera ese ruido de causa entonces desconocida, no se tratara de la ENAP.
  • Orgullo, porque esa simple frase, quizá un poco trillada a nivel interno universitario, en ese momento era todo lo que hacía falta leer. Como cuando, aún en plena crisis; creo que el segundo o tercer día post terremoto, uno de los locutores de Radio Bio Bio dijo "Vamos a salir adelante". Esa frase como que me hizo reaccionar, despertar, renacer quizá. Asimismo nuestro "arriba, de pie" cobró para mi una importancia única, y cada vez que vuelvo a leer el slogan escrito en el lienzo, se me vuelve a hacer el nudo de la garganta que tuve que disimular ese día en que lo vi por primera vez.
Ahí, cuando aún las cosas estaban mal en la ciudad, me di cuenta de que debía disfrutar más de las cosas bellas de la vida. Cosas de la naturaleza y cosas que ha hecho el hombre... Cosas que poco a poco había ido dejando de lado por concentrarme tanto en los problemas universitarios, en los problemas familiares, en los problemas que, sinceramente, a largo plazo son nada frente a lo que me estaba perdiendo. Y me decidí a cambiar eso pero no fue una cosa consciente, fue más un cambio en mi interior, como del corazón. De pronto noto y me maravillo con un picaflor colectando el néctar de las flores frente al Edificio Gustavo Pizarro, o con el maravilloso cuadro que crean las hojas amarillas sobre el pasto verde que crece frente a la laguna de los patos, o se enmudece el mundo cuando suenan con el viento los mástiles de la Plaza del Estudiante, y exalto mi vista con cada árbol, edificio, pieza de arte, fenómeno de la naturaleza que (re) descubro en esta que es mi casa de estudios, pero que después de este año no lo será más. ¿Cómo voy a dejarla sin llevarme eso dentro, bien dentro del corazón? Antes nunca me lo había preguntado.

Hoy, entre otras cosas, pude apreciar el momento exacto en que un árbol caía, víctima de la podredumbre de años sumado a los fuertes vientos de estos días. Luego, a la hora de almuerzo, lo fui a ver de cerca, aprovechando el momento para caminar un rato en torno a la olvidada y descuidada laguna bautizada por mi como Laguna de los sapos. Fue sencillamente fantástico.

miércoles, 9 de junio de 2010

You and no other

Desde el verano del 2005 que no me hacías llorar...

Nuestra historia pudo ser tan diferente.

Y luego de haberte soñado tus ojos no salen de mi mente.

Y en cada foto que te veo siento que me miras como lo hiciste en mi sueño y como lo hiciste alguna vez en la realidad.

¿Acaso nunca saldrás de mi? ¿O acaso nunca te querré fuera?

martes, 8 de junio de 2010

Piece of my heart

No sabía que los restos de Janis Joplin fueron  incinerados y echados al Océano Pacífico. La próxima vez que me bañe en el mar lo recordaré para que me llene de su energía espiritual, que estoy segura que aún anda por ahí; volando entre ola y ola.

sábado, 29 de mayo de 2010

Reflexión sobria y aburrida.

No sé por qué me siento tan mal en las noches... No me dan ganas de hacer nada, no quiero dormir y no quiero estar despierta... No quiero que sea de noche, en el fondo. No sé si será porque él no está despierto, o porque él no está presente, o porque me siento sola en general, sin nombres ni rostros. La noche solía ser mi más fiel compañera, la que me daba verdaderas energías... cuando era chica era en la noche donde hacía la mayoría de las cosas; donde ordenaba mi pieza, donde hacía mis primeros intentos de costura, donde jugaba los mejores juegos, donde veía la mejor televisión...

Pero ahora, ¿qué hago? Después que él se va generalmente tomo once, luego vuelvo al computador un rato más, luego otro rato más... y más! se me va el resto del día en el computador! y rara, muy rara vez hago algo productivo.

Tengo varios, demasiados, libros que me he comprado y que aún no he ni empezado... Otros tantos que no me he terminado... Y yo sigo pegada en el computador!!

Conclusión: tengo que hacerme un horario. Después que él se va, debería apagar el computador y olvidarme de él hasta el otro día. Ahí dedicarme a leer un par de papers, luego un par de libros, luego un par de Cosmos. Si él se va alrededor de las 19.00 y pensando en acostarme a las 23.00, tengo 3 horas para leer las distintas cosas (así dejo 1 hora de once y otras cosas). Entonces... 1 hora en cada cosa? No, mejor media hora para papers, 1 hora para libros y media hora para Cosmos... Así tengo una hora para costuras : ).

Y bueno... eso sería todo cuando me estoy perdiendo el carrete que esperaba hace mucho por culpa de mis pastillitas tontonas... Pero al menos me han hecho bien y sin efectos adversos, que es lo mejor, aunque sea más fome así.

domingo, 23 de mayo de 2010

de sentirse como la mierda y/por vivir al otro lado del mundo del hombre que amas

Más que las caricias y los besos, más que el tiempo juntos, más que el beso de buenas noches y el despertar a su lado, más que ver una película juntos en un día lluvioso, más que reírme de sus caras tontas en persona y más que todo en general, lo que más, más me hace falta es poder hablar en vivo y en directo con él. Qué extraño, ¿no? Si conversar nunca ha sido mi fuerte y conversar nunca ha sido mi estilo y usualmente lo que menos extraño de todo el mundo son las conversaciones serias...

Pero cuando no se tiene la oportunidad de tenerlas... se siente como me estoy sintiendo ahora: como la mierda. Y no hay otra forma de describirlo, aunque estaba empeñada en no escribir más groserías en espacios públicos... como la mierda. Es lo que me mata por dentro, lo que me duele más, lo que me manda al suelo el espíritu y lo que me revive la desesperanza. Es sentir que podemos perdernos por no tenernos y sentir la jodida tentación de mandar todo a volar y deshacerme de esto que me hace, a pesar de estos momentos, tan feliz.

No sé.

Ahora necesito a Marea.