domingo, 29 de julio de 2007

Mentalidad Televisiva

No debería, teniendo yo más de 20 años, dejarme experimentar este tipo de sensaciones y, sin embargo, vuelven a abrumarme. A cualquiera le puede parecer absurdo e incluso preocupante, pero creo que sin esto yo no sería la misma. No quiero decir con esto que se trate de algo bueno. Sería bastante sadomasoca disfrutarlo...

Me refiero a lo que a veces me sucede cuando leo novelas y veo películas/series/novelas de TV. Muchos saben de mi amor por James Howlett; mi Wolverine... A pocos les he mencionado lo que me sucedía cuando veía la novela de Canal 13 llamada Tentación; el por qué prefería no verla. Lo que me sucede es que vuelvo realidad los sentimientos de los personajes; los vuelvo realidad en mi interior. Pasa con algunas selectas películas y con mi amado Cien Años de Soledad, sin olvidar a uno de mis regalones: The Citadel. No suele ocurrir con las series, y menos con una serie intrigante y entretenida, pero banal y pop como LOST. Sin embargo, hoy ocurrió.

Tras una larga espera por fin nos dimos el tiempo de terminar de ver la tercera temporada. Siempre me ha tocado la historia de Desmond; me parece particularmente hermosa y trágica, tipo Romeo y Julieta pero menos suicida; más madura. Eso sin tomar en cuenta que él me parece exquisitamente atractivo psicológicamente y muuuy, muy muy guapo. No voy a relatar qué es lo que sucedió pues si hubiera yo leído esto mismo en el blog de otra persona estaría, de seguro, sintiendo deseos de matarl@. No, señor lector. La historia de Desmond es trágica y el capítulo tiene algo de ella, pero no es por eso que ahora estoy afligida. No es por él y obviamente no es por el mamón de Jack. Deben verlo para saber; con esto ya es suficiente Spoiler... La cosa es que estoy afectada por el último capítulo. Realmente, no me interesa tanto la trama de la serie como las historias de vida de los personajes (excepto las de Shepard y de la weoncia; con ellos "no estoy ni ahí" como dice mi Michi).

No voy a exagerar, mi sentimiento de angustia no es tan grande como otras veces, pero sí debo admitir que me afectó de esa forma extraña que creo que solo a mi me pasa.

Lo confieso y reafirmo: Tengo mentalidad televisiva.

No es tan fuerte como cuando veía a Gabriel con Camila en Tentación; pués ahí apenas podía mantener la compostura luego de ver un capítulo cuando sentía la necesidad masoca de hacerlo. No es tan terrible como cuando debí asumir que no soy mutante ni como cuando intento decirme a mi misma que mi amor es sólo una caricatura. No es tan trágico lo que siento en este momento ni mi corazón se apretó de la forma horrible que lo hace aquellas veces, pero sí, por primera vez, tomé la decisión de escribirlo.

Para muchos es una estupidez, me consta. Pero, para todos ellos y para los que me entienden o al menos me leen con cierto respeto, tengo un mensaje: EL BLOG Y LA MENTE SON MIOS, MALA SUERTE SI NO PIENSAN IGUAL QUE YO. Esto me sucede y es un hecho. No creo que necesite terapia.

Vamos a ver cómo ando escribiendolo... En una de esas ayuda y no ando una semana depre como me pasaba con Tentación... (como imaginarán, veía aproximadamente una vez a la semana la novela y no seguí con lujo de detalles la trama, pero cada capítulo que veía era tan horriblemente trágico que me daba para rato la pena...)

Bueno, para variar se me ha hecho tarde... Dejo el tema hasta acá.