domingo, 2 de diciembre de 2007

No puedo menos que alegrarme por ti y alegrarme por mi.

Y con punto al final. Dejémoslo en un post de esos que yo con suerte entiendo. En esas mezclas de lluvias de ideas con tormentas de sentimientos. Dejémoslo en que siempre quise sólo hablar de reggaetón y que no me alegra lo que sucede y que no me hace dudar lo que sucede. Soy mujer de decisiones. Si me estoy fijando en alguien, es porque así lo decidí. Si tú ahora vienes y reapareces en mi vida, en la que nunca estuviste y de la que nunca te fuiste, entramos en conflicto. Yo ya te saqué de mi mente y te cerré mi corazón. No me vengas con esto. No está por eso mejor. Tú eres lo que busqué, pero no te encontré donde buscaba ni como buscaba ni lo que buscaba eras tú sino más que la imaginación que me dio una vez escuchar tu voz y escuchar tu respiración entre miles de plumas. Eres todo lo que no pretendo y revoloteas en mi mente como si fueras lo que más anhelo. Y es que ahora vuelves sin lo que nos alejaba y vuelves purificado y vuelves con mis inseguridades bajo el brazo. No quiero lo más sencillo, no quiero lo más complejo, pero todo era más alegre cuando tu ya no estabas cerca, cuando ya te fingía imaginario, cuando ya no recordaba el olor a cerveza ni las marcas que me dejó en los ojos. Y es que son tan distintas las circunstancias que cuando me veo segura en algo no es lo mismo que cuando quiero escapar. Y es que América se ha convertido en mi tierra querida a pesar de que se nos ha dividido y tú ahora vienes y me dices que vuele a las que algún día anhelé, pero ya todo pasó, pero ya todo se fue. Pero, sin embargo, no puedo más que alegrarme por ti, y alegrarme por mi.