miércoles, 14 de mayo de 2008

Nostalgias

Viendo que ya es una pre-realidad, viendo que ya está prácticamente todo dicho, viendo que es inminente e inevitable, comienzo a sentir nostalgia por lo que dejaré dentro de unos meses. Mi casa, en la que he vivido durante 21 años de los 21 años de mi vida... Mi casita de madera, con los gatos escandalosos corriendo y teniendo sexo desenfrenado sobre mi dormitorio, mi casa y su configuración inusual, mi casa y el aroma de los perros entrando por mi ventana, mi casa y todo funcionando 'a la chilena'. No sé qué empacar y qué dejar fuera. No sé qué se sentirá vivir lejos de mis vecinos, a los que vi llegar y a los que vi crecer y con los que crecí. No sé cómo será tomar otras micros con destino a casa, otras rutas para llegar al paradero, otro camino a mi habitación. No sé si llevarme mi puerta o dejarla acá pensando en que quizá la botarán o la pintarán encima sin cuidado, no sé si seré tan feliz en mi nueva casa como lo fui acá ni si sufriré tanto como acá ni si pasaré frío o mi pieza será insoportablemente calurosa como acá.

Es por todo esto y mucho más que me parece mejor tomar esto como el cambio que me hace falta, como una forma de llenar el vacío que tengo en el alma o al menos de distraer la mente de eso. Es una oportunidad de partir nuevamente, de olvidar las tontas heridas que se abren camino a casa y es una oportunidad de renovarme.

Al menos de palabra, ya tenemos casa. Dios nos guíe para que todo suceda de la mejor forma.