viernes, 21 de octubre de 2011

La aventura en Santiago, día 2

El segundo día fue bastante más calmado, aunque no por eso menos agotador. Como era el día del concierto yo imaginé que las niñas querrían descansar lo más posible para estar frescas para la tarde-noche. Obviamente me equivoqué y tras un desayuno relativamente contundente partimos... nuevamente al hotel.
Afortunadamente esta vez Nick Jonas salió al balcón a saludar bien pronto, por lo que la espera no fue (tan) agotadora.
Luego, partimos rumbo al lugar del evento, el Movistar Arena. Cuando llegamos, lo hicimos por el lado del Parque O'Higgins, pero hubo que rodear todo el recinto y dirigirse a la parte trasera para que las niñas recibieran las entradas que les habían prometido. Esa caminata, por culpa de no conocer el recinto anteriormente, fue dos veces más larga de lo que debería haber sido y, cuando íbamos de vuelta, las piernas, sinceramente, apenas me respondían.
Al final nos pusimos a hacer la fila, descansamos, nos reímos, comimos maní confitado, galletas y no recuerdo qué mas. La espera fue larga pero agradable y, cuando por fin abrieron las puertas, nos separamos con mi hermana y su amiga y ellas se fueron a sacarles el jugo a sus bien merecidas entradas y yo seguí mi camino tranquilamente hacia mi asiento categoría C entre un montón de adolescentes emocionadas corriendo por una mejor ubicación.
El concierto la verdad lo disfruté bastante, tanto las canciones de la banda telonera (Ocean Grove) como las de Nick Jonas. Al igual que en el concierto de los Jonas Brothers el año pasado, coree las canciones que me sabía, escuché con atención las que no me sabía y gocé y me emocioné con las que de verdad me gustan.
Al salir del concierto nos juntamos nuevamente las 3 en el punto de encuentro que habíamos designado previamente y luego caminamos hasta un servicentro donde compramos bebidas y completos y nos reunimos con mi tía que por tercer día consecutivo nos hizo el tremendo favor de ir a buscarnos y llevarnos a su casa.
Luego, tocó esperar a que a las niñas les bajaran las revoluciones y a dormir, porque al día siguiente era la hora de la verdad: la entrevista en la embajada de los Estados Unidos!!