martes, 26 de enero de 2010

1º post de esta locura de amor que se viene.

Que quieras que sea sólo tuya.
Que quieras enviarme un cinturón de castidad sólo para "resguardarme de los eternos fuegos del infierno" a los que me condenaste en caso de que me meta con alguien en las vacaciones.
Que me digas que quieres tenerme cerca.
Que me envíes abrazos a la distancia cada vez que los necesito y, a veces, por iniciativa propia.
Que te ofrezcas a prepararme un típico plato de tus tierras que leí por ahí.
Que podamos hablar de todo.
Que tengas esa mirada.
Tu sonrisa.
Tu cicatriz invisible que descubrí mirándote muy, muy de cerca.
Tus ojos azules.
El hecho de que podamos hablar desde las cosas más importantes a las más estúpidas... de las más fomes, a las mas chistosas.
Que te quedes hasta las 6am sólo para hablar un poco más.
Que me dejes mirarte mientras traduces tus textos imposibles.
Que me hagas sentirme linda, sexy, atractiva y valiosa después de tanto, tanto tiempo.
Que me envíes besos.
Que me digas que harías cualquier cosa por mi, aunque después agregues el tonto comentario de "excepto desnudarme frente a la cámara, a menos que tú lo hagas antes".
Que cada vez que digo algo raro o se me sale algo medio romanticón, me dices que soy linda.
Que te preocupes por mi.
Que me llames a gritos cuando no contesto.
Que me digas "POR SUPUESTO QUE QUIERO VERTE! Eres hermosa". Me lo acabas de decir y quedé con mariposas en la guata.
Que me digas "mi linda bio-geek".

Esas y otras cosas son las que amo de ti. Y aún no te amo, me he negado a sentir eso. No quiero ilusionarme y pucha que cuesta. Tú sabes que tiendo a dejar mis pies elevarse de la tierra, viviendo sólo de amor y aire, como me dijiste hoy. Contigo quiero ser lo más racional posible, porque no quiero cagarla contigo (como dice Bridget Jones), porque quiero sentir esta sensación "a punto de caer" por todo el tiempo que pueda, quiero esa incertidumbre, quiero... que estuvieras cerca.

Y eres como una predicción de las buenas y una dosis alta en las venas [1]...

Y sé que pronto, muy pronto, estaré enamorada de ti hasta las patas, y sufriré tu ausencia mil veces más que ahora y querré ir en tu busca y gastar toda mi línea de crédito sólo con tal de verte por 15 días...

Pero por ahora, quiero disfrutarte tal como estamos, siendo tú mi vikingo loco y pervertido (como tú mismo te definiste) y yo tu princesa chilena bronceada (como tú mismo me definiste).

[1] - Y es interesante que, a pesar de todo, pareciera ser cierta mi teoría de que por allá en el Noreste iba a encontrar al hombre hecho para mi... Le erré por unos grados al oeste, pero ahí estás, pareciéndote cada vez un poco más a mi amado José Arcadio con cada nueva cosa que descubro de ti.


Y yo podría toda la vida ser tu Rebeca.