martes, 12 de enero de 2010

Martín.

Hoy me deshice de Martín. Recuerdo perfectamente cuando me lo regalaste, tu sonrisa tonta diciéndome que no podía verlo, mi curiosidad por saber qué era mientras lo ponías en mi mochila, la emoción rara que me embargó cuando lo vi en clases.

Recuerdo ahora cómo pasábamos el tiempo juntos entre clases, la primera vez que te vi en persona, cuando jugábamos con tus guantes.
Recuerdo cuando hablábamos en el cerco de esa casa que ya no existe y recuerdo tantas cosas que ahora casi no recuerdo.

Recuerdo que quizá debí luchar más por ese nosotros que nunca existió.

Y recuerdo todo esto en el contexto de que me estoy despidiendo de ti.

Te quise, te quiero.

Pero, como dijo Camila, no sé si será para siempre.

Adiós a Martín. Adiós.