domingo, 21 de noviembre de 2010

15 años

Ayer cumpliste 15 años. Wow! 15 años! cuando pienso en el número me sorprende tanto... yo desde que tengo 16 creo que casi no he cambiado psicológicamente, entonces siento que como que me estuvieras alcanzando en la edad. Como que yo no crezco y tú si.
Siempre he admirado tu inteligencia, desde que eras chiquitita y apenas sabías hablar pero hacías presentaciones de Power Point. Desde que dijiste tu primera palabra, estando en el coche en el patio, con un sol lindo de mañana de fin de semana. Dijiste "gato" y sé que eso fue culpa mía, porque en ese tiempo era casi lo único que decía. Recuerdo cuando empezaste a escribir, siendo aún tan chiquitita y recuerdo que te enseñé a decir tu edad no con los dedos como a los otros niños, sino con palabras, como debía ser y me daba rabia que casi nadie te preguntaba la edad y no podías decirlo con la frecuencia que me hubiera gustado.
Hay muchas cosas de tu vida de las que no me acuerdo y me da pena no hacerlo, porque eres la primera pequeña gran cosa que ha revolucionado mi vida en 800000º, aunque suene imposible geométricamente. Sí me acuerdo de cuando dormíamos abrazadas y tus bracitos apenas me abrazaban el cuello, y dormíamos así toda la noche y despertábamos igual. Me acuerdo cuando eras muy guagua y eras tan inquieta para dormir que aparecías a mis pies en plena madrugada.
Me acuerdo cuando jugaste con Agorex porque yo irresponsablemente lo dejé sobre la cama y yo lo único que esperaba era que no te hiciera daño cerebral...
Recuerdo cuando emprendíamos esa batalla silenciosa cuando caminábamos por la calle; tú tratando de soltarte de mi mano y yo apretándotela cada vez más fuerte para que no te fueras a arrancar, porque si te pasaba algo me moría.
En cierto sentido creo que Sb y yo nos jurábamos tus papás, y como buenos padres ambos cometimos nuestros errores. En mi caso no dejarte ver los Teletubbies, no jugar contigo todas las veces que querías, no ponerte una vez más la canción de Pilotonic y un largo etc.
Pero a pesar de los errores que tus 4 papás (los 2 verdaderos y los 2 auto-declarados) cometimos en tu crianza, tengo la certeza de que fueron los errores correctos pues los errores que no cometimos se reflejan ahora en la gran persona que eres.
En tu madurez emocional cuando me das consejos que me dejan con la boca abierta, en tu creatividad cuando escribes historias, en tu sentido del humor cuando nos haces reír a todos, en tu nobleza, en tu inteligencia, en tus defectos y en tus virtudes.
En tu capacidad de hacer y conservar amigos, en las cosas simples que aprecias de la vida, en tu visión diferente del mundo.
Mi chiquitita, desde que entraste en la adolescencia he tratado de ser más una hermana que una mamá postiza y creo que no me ha ido tan mal en ese nuevo rol, que es al fin y al cabo el verdadero que me corresponde en tu vida, pero que recién he podido asumir a medida que me doy cuenta de que eres mi igual; de que estamos casi en la misma etapa de la vida; de que estás empezando a ser adulta.
Hay muchas circunstancias en las que me quedo corta como para aconsejarte, porque tu adolescencia la estás viviendo de forma tan diferente a la mía (lo cual por cierto me hace muy feliz), pero al menos estoy para escucharte y apoyarte; aunque tenga mala memoria, siempre ande volada y esté media sorda...
Este post parece que fuera más acerca de mi que acerca de ti, pero la intención es mostrarte lo que significas en mi vida; lo importante que eres, lo responsable que me siento de tu felicidad y de ti en general, lo mucho que has aportado a nuestra familia y lo orgullosa que estoy de lo que eres y de tus sueños y anhelos.

Feliz cumpleaños, hermanita. Feliz cumpleaños...