domingo, 11 de agosto de 2013

Novedad que ya es vieja 1 - Mi primer trabajo

Como mencioné varias veces, una de las motivaciones más grandes para terminar pronto con los post de las vacaciones era que tenía tengo muchas novedades que contar. Pero claro, como me demoré tanto de todas maneras, las novedades ya son bien antiguas, pero igual, cómo no las voy a contar!!

La que quiero comunicar hoy es algo que pasó a fines de Junio, y el gran súper mega evento de haber conseguido mi primer trabajo de verano / primer trabajo en Noruega / primer trabajo de la vida propiamente tal.
Todo comenzó el 16 de Junio, cuando con mi suegra fuimos a una tienda donde venden géneros hermosos, hilos de todos los colores del arco iris y millones de cosas que no me alcanza el lenguaje para nombrar. En la caja había un papel avisando que se necesitaban reemplazos de verano (algo muy común aquí en que prácticamente todo el mundo toma sus vacaciones simultáneamente). Sin mucha fe, bien esperanzada pero tratando de no hacerme ilusiones entonces adapté mi carta de presentación "súper profesional para trabajar como bioingeniera" -que el tío de Steffen me ayudó a redactar- al perfil de la tienda en cuestión.
Traté de tomármelo con calma, sobre todo porque recién venía saliendo de mi muy mala racha de bloqueos que me habían dejado más que por el subsuelo los niveles de confianza respecto a ser capaz de hablar noruego en publico en voz alta de la misma forma que hablaba en clases sin quedarme en blanco. Ocupé mis técnicas de autoayuda inventadas por mi misma, respiré profundo recordando los consejos de la psicóloga que me trató por la ansiedad social y fui a la tienda con la carta de presentación y el currículum impresos y doblados en un sobre.
Vi que había mucha gente en la tienda y, como acá en muy pocos lugares los trabajadores usan uniforme o algún tipo de "signo" de que trabajan en el lugar, merodeé hasta que di con alguien que parecía que trabajaba ahí y que además estaba desocupada (sin clientes, porque ocupada estaba) y le pregunte si trabajaba ahí y si le podía entregar mi aplicación (en el anuncio decía que había que entregarlo a la encargada de la tienda o a cualquiera que trabajara ahí). La mujer, muy amable, me dijo que claro. Lo hice y me fui más contenta porque pude hablar perfectamente bien con ella, sin titubeos, mente en blanco ni palabras mal pronunciadas, que por haber entregado los papeles en si.

Esperé una semana y volví a la tienda. Esta vez, con un poco más de confianza en mis habilidades, pregunté por la encargada de la tienda y, una vez con ella, le pregunté si había recibido mi aplicación. Dijo que no. Uhu, eso no me lo esperaba. Ya bien, dije, por algo será, al menos lo intenté.

A los pocos días me llamó la encargada diciendo que disculpe, que había encontrado la aplicación y que si podía ir por una entrevista. Obviamente fui a la fecha y hora acordada. No era una entrevista, fue ir a llenar mis datos, conocer los horarios y firmar mi contrato. Mi primer trabajo por fin había llegado.

Una vez empecé ha sido una mezcla de sentimientos grande. Amo lo bien que me siento trabajando en un ambiente que me hace usar el lenguaje, rebuscándomelas para explicar o describir cosas que jamás en mi vida habría pensado, menos en noruego, dándome cuenta que sé más de lo que pienso y, a la vez, menos de lo que pienso, llevando una jornada laboral de a veces 5, a veces 10 horas de corrido sin sentarme ni una sola vez más que para la media hora de colación... sintiendo a veces que ya ni la mente ni los pies me dan más, pero contando minuto por minuto, corona por corona, cómo voy ganando dinero que por primera vez es mío por derecho absoluto.

Pero también decepcionada e intrigada por los errores inmensos que he hecho en la caja, no tengo idea de si logré tener diferencia cero al menos un día, y es que no me cabe en la cabeza cómo puedo ser tan bruta. Traté de poner mi atención en ello al 100% y no logré, simplemente no logré ver cuándo cometí errores hasta el último día que estuve allí y que en un momento le estaba dando 200nok de más a una señora y después casi 100nok de más a otra.
Mierda. Sí fui yo. Mal. Pésimo. Peor.
No sé si no sirvo para trabajar de cajera, si simplemente necesito más práctica, si es que el turno de 10 horas ese cuando ocurrió fue simplemente demasiado para mi mente ya acostumbrada a la calma del sillón negro o si tengo un duende cleptómano que me saca plata de la caja cuando no lo miro, pero me da vergüenza, porque yo me considero buena en matemáticas; y me causa decepción, porque mi intención era dar lo mejor de mi y dar una buena impresión a esa persona que me dio la primera real oportunidad de sentirme útil en este país y bueno, con ese "detalle" mis expectativas de trabajadora ejemplar se van al subsuelo.

Pero más allá de mis expectativas personales, estoy feliz de haber tenido la oportunidad de trabajar allí, fascinada cada vez más con la tienda y con todo lo que he aprendido respecto de cómo llevar una tienda y de telas y costura en general. Oficialmente el trabajo terminó hace rato, pero me quedan un par de días más donde cubriré los últimos días de vacaciones de una de las niñas que trabaja ahí. Con eso supongo que ya se cerrará el ciclo de lo que fue mi primer trabajo y quizás para ellas pasaré a la historia como la niña que nunca pudo cuadrar la caja, pero para mi la tienda pasará a la historia como el primer lugar que me dio un sueldo, por pequeñito que haya sido, el primer lugar que me dio la oportunidad de demostrar que puedo valer para algo en el mundo laboral noruego...

... aunque al parecer mi valor no esté en el rubro de cajera.