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sábado, 14 de junio de 2014

Una lenteja

Tengo recuerdos borrosos del ultimo fin de semana largo. Es como si hubiera estado en ese estado de borrachera donde aún no estas ebrio, pero todo te parece tan relajado que simplemente las cosas pasan a tu alrededor y tu no les das importancia. La diferencia es que no bebí más que el equivalente a dos cervezas. Supongo que el cerebro ya estaba empezando a reaccionar a lo que acontece. El cerebro y el cuerpo en general, porque las energías ya me empezaban a escasear.

El martes lo peor era el cansancio. El cansancio y la imposibilidad de concentrarse. Horas de trabajo interminables, mirando a la pantalla, al papel, a la pantalla de nuevo. ¿Qué estaba haciendo? ¿Qué estoy mirando? ¿qué pasará si duermo sólo un poquito, nada más que un poquito, aquí, sobre el escritorio?

El olor a bencina me tranquiliza y me quita las nauseas.
Me pasa lo mismo con el olor a guano de vaca que entra por la ventana del auto cuando nos acercamos, camino desde el trabajo, a este pueblito que hemos elegido como hogar.
Tomar agua cada vez me alivia menos. El sabor del agua normalmente me encanta, pero después de zamparme vaso tras vaso tras vaso en un intento por sentirme mejor, su sabor empieza a arderme en la garganta.
Siento una especie de pesadez en la cabeza. Es como si tuviera dolor de cabeza, pero sin dolor. No hace mucho sentido pero no veo forma mejor para describirlo.
Me duele estar de pie, o caminar mucho. Me marea subir las escaleras, y como tengo la nariz seca/tapada y como (supongo) que mi volumen sanguíneo ha aumentado, me quedo corta de respiración y el corazón se me acelera. Nada conveniente que la consulta del médico de cabecera quede en el sexto piso.

No siento tener más ganas de orinar. Estreñimiento está a la orden del día.
Mi pelo parece estar recuperando el equilibrio que hace tantos meses perdió, y aunque sigo pelichando como gato angora, no veo que se ponga graso luego de tan solo un par de horas de lavado.
Los pechos se sienten pesados, rellenos... RE-llenos.
No me he sentido más emocional; al menos no en el sentido de sentirme triste. Sí, a veces los malos recuerdos me siguen invadiendo, pero me siento estable, contenida, tranquila... y cuando me siento así, esos malos recuerdos y malos sentimientos parecen escurrir como el agua, sin llegar a mojarme. Me siento bien anímicamente y eso me significa mucho. Sé que a él también.
Me siento cansada. El viernes dormí una siesta al llegar del trabajo. Una hora y algo. Un par de horas más semi despierta y de ahí a la cama. Me costó 15minutos volver a dormirme y no desperté durante toda la noche.

Hoy lo más productivo que he hecho fue hacer un poco de comida express.
Me da nauseas pensar en costillar. Quiero comer cosas cremosas, como la sopa exquisita que él preparó de almuerzo, o como la salsa de queso que le puse a mi pasta express.
Las nauseas me vienen de la nada a veces, otras porque miro muy fijo algún punto, o porque me muevo muy rápido, o simplemente porque me muevo.

Extraño ir a pescar, pero sé que no estoy en condiciones de hacerlo. Agradezco que no haya hecho calor hoy, el frio ayuda con las nauseas.

En este mismo momento tengo mucho, mucho frio, pero igual mi cabeza se siente pesada, acalorada, nublada.

Sé que esto pasará, para bien o para mal. De hecho, ni siquiera es a modo de queja que escribo esto, sino más una descripción, para cuando me venga la nostalgia, de todo lo que me está pasando en este momento.

Hoy hay una pequeña lentejita creciendo dentro de mi. Una lentejita de 6 semanas + 2 día de edad. Una lentejita que aún me cuesta comprender como algo real (pero que cada nuevo síntoma me reafirma). Una lentejita que según algunos pesimistas noruegos puede que no llegue a mayores, pero que yo siento que se agarra bien firme a mi, y que aunque mañana no lo esté hoy SI está.

Hoy estás dentro de mi, bebé-lenteja, y espero que sigas allí hasta que estés en condiciones para ver el mundo que tu papá y yo estamos tratando de arreglar para ti.

sábado, 24 de mayo de 2014

Rincones de mi casa

Iba a poner "5 rincones de mi casa" pero en realidad no sé si tengo tantas fotos para escribir acerca de cinco así que veamos cuantos salen. Este post está inspirado en el post de Natty, que me llevó a ver los post que la inspiraron a ella y entre uno y lo otro, nació esto :)

1. La ventana junto al sofá.
No sé si realmente cae en la definición de rincón, pero es que me encanta cuando le llega el sol como en la foto -al atardecer. Cuando además tengo la fortuna de tener una flor en el miniflorero, más lindo se ve. La vista desde esta ventana  -que disfruto junto con un te caliente cuando hace frío- es una de las cosas que más me gusta de la ubicación de nuestra casa.

2. Mi sofá cama en la oficina.
No sé si mencioné acá mis planes de comprar un sofá cama para poner en mi oficina, pero el asunto es que por fin lo tengo!! Es hermoso y lo suficientemente cómodo para poder recibir visitas desde Chile sin pensar que les voy a tanto causar dolor de espalda al largo plazo. Es el elemento que había planeado como "central" en mi oficina y me encanta como se ve! Con el sofá en posición siento que mi rincon privado/oficina está casi casi completo. Ahora sólo falta decidirme por un elemento más (y ordenar porque tengo la pura cagada!) y ya consideraría mi oficina oficialmente terminada/completa.


3. El borde de la chimenea
Este rincón fue el primer mini-proyecto-decorativo que me plantee hace un tiempo y por fin lo he completado. La foto no es de la mejor calidad (la tomé con mi celular antiguo, ya mostraré una mejor con mi celu nuevo con cámara de monstruosa resolución). Mi idea original era poner dos fotos sobre la chimenea, una de algo lindo de la región del Bio Bio, ya que yo vengo de allá (obvio) y una de algún lugar lindo de Rogaland, que es digamos que la "región", en chileno, de donde viene él (la traducción literal sería condado de Rogaland, pero eso para mi no significa nada en términos prácticos. También se puede traducir como provincia pero para mi la zona es muy grande para pensar en ella como provincia así que chao, región no más).
El punto, tratando de volver a él, es que al final compré marcos muy grandes y me pareció que se iba a ver recargado así que me decidí por una sola de las fotos y cree con la otra el cuarto rincón que mostraré. El resultado me gusto mucho, aunque creo que colgaré la foto a unos 10cm del borde (ahora está simplemente afirmada contra la pared). El candelabro lo compré en una tienda de segunda mano y el florero fue regalo de mi suegra con otra flor que se me murió y que reemplacé por una mini orquídea de IKEA.

La foto es del centro de Stavanger, by the way.
4. La pared junto al comedor

La foto que compré para representar a la región del Bio Bio, un hermoso poster del Salto del Laja, y que no utilicé sobre la chimenea, la utilicé para la pared junto al comedor y el resultado me gustó mucho mucho! Y aprovechando que me él había regalado flores, creo que me salieron unas fotos super lindas del rincón. Cuando no hay flores se ve lindo igual, y eso es lo que más me gusta, porque normalmente la mesa está desnuda (comprar flores muy seguido sería carísimo, lamentablemente). Las fotos son una con la lámpara apagada y una con la lámpara encendida. Como dijo mi hermana, me encanta que se vean como burbujitas cuando la lámpara está encendida!!


5. El pequeño rincón superior de nuestra terraza.
No sé si he mencionado (esto de actualizar tan esporádicamente me hace perder sentido de qué he dicho y qué no) pero nuestra terraza (patio) tiene varios niveles, uno al salir de la puerta de la cocina, y de él salen uno hacia arriba y uno hacia abajo. En el nivel de arriba (desde el cual se puede, a su vez, subir al resto del patio, que queda cerro arriba) hay una pequeña sección de tierra donde hasta hace poco estaba lleno de musgos, piedras y malezas, pero ahora está limpiecito, con una planta de rosas enanas que compramos y plantamos, además de los únicos dos pastos a los que les permitimos quedarse sólo porque tienen un lindo tono de verde. En el área de tierra libre planté unas flores que se llaman según el envase "tusenfryd" pero si busco por esa flor en español me aparece la margarita común que no es lo que yo supongo que planté. Según yo, planté esta flor del link. Si alguien sabe cómo se llama en español que me avise, gracias. Aún falta que cubramos el piso de madera con algo que acá se le llama beis, pero que investigando descubrí que técnicamente no es beis y ni aunque lo fuera, la traducción al español de la sustancia es algo que jamás en mi vida he escuchado así que no hace mucha diferencia, pero es una especie de sustancia oleosa que ayuda a proteger la madera a la vez que le da color.


Al final sin planearlo salieron 5 igual :)

domingo, 4 de mayo de 2014

Paseo virtual por los alrededores de mi casa

Con banda sonora de fondo, con una canción que me gusta mucho en el último tiempo, Best I ever had de Gavin DeGraw.


 El set de fotos esta hecho en base a dos paseos que hicimos a los alrededores. Esto es a unos 5-10 minutos de mi casa :) Las fotos con menos verde son del 18 de abril y las mas verdosas son del 1 de mayo.








Oveja no quiere ser famosa.


Primera remojada de patas de año!
Me siento muy afortunada por contar con estos lugares tan cerca de mi casa! Tengo la impresión de que no importa cuantas veces visitemos los alrededores, siempre habrá algo fascinante que ver, algo que valga la pena fotografiar, algo que me haga sentirme afortunada de estar aquí y poder ver y sentir todo esto que rodea nuestra casita amarilla.

Rutina - al despertar

Una vez leí por ahí que los inmigrantes dejan de escribir en sus blogs cuando se adaptan al país al que llegan.
Yo no se si es mi caso; no se si he estado adaptada a Noruega desde el día uno o si nunca llegaré a adaptarme completamente (tampoco creo haber estado nunca realmente adaptada a mi Chile lindo).
Lo que sí creo que pasa, es que uno deja de escribir cuando se ve consumido por la rutina. Pero no me malinterpreten, no me refiero a esto como una cosa negativa, sino a cuando, mas o menos, la persona se hace de su propia rutina.
Si, creo que eso es lo que me pasa a mi.

Me levanto un par de minutos después que él, doy unas diez vueltas entre el baño y el dormitorio, subo medio vestida agarrando el resto de ropa que me falta del secador de ropa (o de la pila del sillón), pongo un poco de avena en el bol que él ha preparado para mi, le agrego un poco de mi leche de avena (tengo pendiente hacer un review de las leches no leches), 30 segundos en el microondas mientras guardo la leche de vuelta en el refrigerador y sorbeteo el café que él me dejó convenientemente en el camino. Tomo desayuno al lado derecho de él mientras alterno mi mirada entre la vista desde la ventana y las actualizaciones de los blogs en mi celular. Alrededor de las 8.22 pienso que es la hora limite, y que deberíamos bajar a lavarnos los dientes para irnos. Lo menciono en voz alta. Un par de minutos mas tarde, cuando ya es muy tarde, bajamos a ello. Tras eso lucho para hacerme entrar los zapatos - de baja calidad, que me compré para bajo uso y que he terminado usando nonstop desde la compra- mientras equilibro la cartera en un brazo y trato de no moverme muy brusco no vaya a ser que se me raje la chaqueta que me he puesto apurada.
Salimos, admiro el paisaje una vez que llegamos a la bajada de la colina desde la que se puede ver el lago que se ha convertido en mi segundo lugar favorito del pueblo (el primer lugar se lo lleva mi casa, por supuesto).
lagolaguito
Lago
Un poco más allá en el camino, apenas veo el letrero que indica X poblado, giro mi cabeza hacia la derecha para ver entre las casas en busca de "la casa azul", una casa sin más punto de interés que el hermoso-pero-extraño tono de azul con que está pintada.

sneak-peak de la casa azul, cortesía de Google Street View :)
Más allá toca el momento en el que el 60% de las veces grito -"¡¡pony!!". Esto sucede cuando pasamos junto a la granja a la orilla del camino donde tienen ponies pastando. Un par de segundos después me río de él recordando aquella vez en que confundió con un "pony muy extraño" a una llama que pastaba un poco más allá.

Son cosas repetidas a veces por inercia, cosas a las que cualquiera le restaría importancia, pero para mi son esos pequeños detalles los que hacen que valga la pena estar aquí.

domingo, 16 de marzo de 2014

Para que no se muera.

No es la primera vez que intento volver a escribir. No es porque "no tenga palabras para describir lo que me ha pasado" ni mucho menos. Al contrario, es como si nada me hubiera pasado desde que escribí el ultimo post. No es la realidad, han pasado un sinfín de cosas (aunque ninguna muy interesante para personas fuera de mi núcleo familiar), pero simplemente desaparecen cuando pienso en escribir algo en el blog.
He considerado cerrarlo pero en realidad no me decido. No creo que lo borrara, simplemente lo pondría privado y lo dejaría ahí abandonado nada mas, por si alguna vez lo quisiera recuperar, pero no sé... ¿Que pasa si en una semana me viene la inspiración y empiezo a escribir 30 post por semana?
Bueno, difícil que eso pase en realidad, pero no me decido a cerrarlo, simplemente.

Como dije no ha pasado mucho que valga la pena contar en el blog; solo un día a día relativamente bueno, con días bajos, días muy bajos y días buenos. Un día a día normal para cualquier ser humano, supongo.
El clima ha estado de locos, con días preciosos que con un par de grados más se parecerían al mejor de los días del verano noruego, seguidos de tormentas tipo El Gran Diluvio. También han habido grandes cambios dentro del mismo día, como pueden ver en estas fotos. Una fue tomada en la mañana y la otra en la tarde del mismo día.



Quizás el acontecimiento más fuera de lo normal ha sido que tuve que hacer uso de uno de los "permisos por enfermedad" a los que tienen derecho los trabajadores acá gracias a que tuve una infección urinaria por primera vez en mi vida. Dos primeras veces en un solo evento! :) También mi primera vez tomando antibióticos noruegos, mi primer uso de la receta electrónica, y mi primera vez en la farmacia del pueblo.

Con lo que mencionaba antes del clima, que ha estado de locos, y como a pesar de la locura no ha hecho casi frío, la primavera ya se deja a ver por aquí y por allá; con pequeños brotes y pequeños parches de verde que empiezan a reemplazar el gris y el café que lleva tantos meses acumulándose. Espero sinceramente que no vuelva el frío a matar las plantas nuevas! Aqui algunas fotos de las plantas que empiezan a revivir en el patio.


 


¿Qué más? Una amiga de las dos que están embarazadas tuvo su baby shower y estuvo bien bien entretenido, me dieron como 3 ataques de risa (cosa que hace muucho que no me daba). Lo más importante es que ellas se veía contenta y espero que el bebé también lo haya estado :)

Tengo un montón de proyectos para la casa; cosas que quiero decorar -con tantas ideas en Pinterest es difícil no inspirarse-, pero primero hay que volver a donde estaba antes de comprar la casa, porque entre todo lo que gasté en cortinas, la cama, IKEA, etc., estos dos últimos meses estoy cortando el mes casi en cero (de hecho nunca había esperado mi día de pago con tanta desesperación ansia como este mes).

Eso por ahora, el blog seguirá en relativo reposo porque bueno, al fin y al cabo paso 7,5 horas al día frente a un computador, entonces no me quedan tantos deseos de usar uno al llegar a casa!! Por ahí parte la desmotivación/desinspiración, creo.

Espero que todo el que pase por acá este muy bien.

viernes, 21 de febrero de 2014

Veintiún dias y sus horas y minutos...

... desde que tomamos posesión de la casa. Nuestra casa.

Hace exactamente un mes firmamos el contrato de la venta y, un día antes de eso, el contrato donde empeñamos nuestra alma y pulmón y medio al banco por unos millones de coronas a pagar en un plazo de media vida. Todo pasó tan rápido entre que vimos la casa y que nos entregaron las llaves que ahora me parece un suspiro.


Cuando vinimos a recibir las llaves de parte de los antiguos dueños (en la mañana), ya traíamos cosas en el maletero para "marcar territorio". La cafetera, el microondas (recién comprado), las cortinas y un par de tarros de pintura. Luego volvimos al trabajo, pasamos a buscar más cosas y volvimos a nuestra casa. Dormimos aquí desde la primera noche, con la correspondiente cena de pizza comida a la japonesa.
Habían pasado apenas 16 días desde que los antiguos dueños dieron el sí a nuestro precio, pero habíamos imaginado tantas distintas formas de hacer la mudanza lo más efectivamente posible que fue como si lo hubiéramos planeado con meses de anticipación.
El sábado 25 de Enero fuimos a una tienda de segunda selección a elegir los muebles que mi suegra nos había ofrecido.


Mi comedor hermoso.
Salimos de ahí con el recibo por un sillón inmenso (calculando al ojímetro que cabía en el living, que en esa fecha sólo había visto una vez) y un comedor de seis sillas. Ambos fueron amor a primera vista.

El 1 de Febrero, mientras yo pintaba la segunda capa de la única habitación que habíamos decidido que lo necesitaba (la primera capa la hicimos la primera noche), Steffen y su hermano recogieron mi sillón y mi comedor. Ambos son pesadísimos (sobre todo la mesa, de madera real, como las antiguas) y fueron un calvario entrar a la casa, pero no lamento nada (total yo no me llevé la peor parte del traslado jejeje).

El sillón cupo apenas en el living, dejándonos poco más de medio metro de espacio para pasar por el lado, pero, repito, no me arrepiento de nada!! Lo seguiré disfrutando como es mientras seamos sólo adultos transitando por esta casa y cuando ya no sea así, bueno, ahí se verá.

Lo más esencial lo logramos traer durante ese mismo fin de semana.

El martes siguiente llegó nuestra cama nueva (que Steffen trajo junto con mi suegro). Los días anteriores dormimos: el primer día en un ¿sobrecolchón? de unos 7 cm de espesor que usábamos sobre la cama antigua para darle más firmeza (la vieja cama de Steffen que usamos en el departamento era como 20000 años de vieja y parecía cualquier cosa de lo blanda; parece que el primer dueño fue Abraham) y las dos noches siguientes en el sillón nuevo. La llegada de la cama fue muy apreciada, aunque también la compramos un poco grande y el sobrecolchón queda corto, pero a quién le importa.

Durante las dos semanas siguientes trajimos entre dos y cuatro cajas con cosas por día si y día no y el viernes pasado dimos por finalizada la mudanza aunque hay algunos libros de Steffen que siguen en el departamento porque falta comprar un librero para ellos (compramos uno extra pero no alcanzó!)

19 de Febrero, nuestro patio nevado.
Vivir acá es... maravilloso.

A pesar de que la distancia entre Stavanger y el viejo departamento es linealmente mucho menor que la distancia entre Stavanger y el pueblo en que vivimos ahora, no nos significa más que 10-15 minutos extra de viaje, a veces incluso menos. En las mañanas suele haber un poco de tráfico pesado o congestión, pero nada alarmante. Amo el paisaje del camino, amo la vista desde nuestra casa, amo despertar e irme a dormir acá, amo relajarnos en nuestro sillón monstruoso del cual ocupamos apenas una esquina, bien juntos y acurrucados mientras vemos algo en Netflix.

Hay veces en que aún se me cambia el lado de los interruptores de luz, o que se me confunde cuál interruptor prende cuál luz en la cocina, y todavía tenemos que mirar qué basurero sacan los vecinos para estar 100% seguros de cuál sacar nosotros (a pesar de haber leído el papel que lo indica), pero todos esos momentos no hacen más que fascinarme con lo nuevo, con lo maravilloso que es por fin tener mi casa... mi casa.

❤

sábado, 25 de enero de 2014

Decir adiós.

Es difícil empezar a escribir esto. Hay tantas emociones mezcladas y tanto que decir, tanto que las palabras no alcanzan. Es increíble cómo todo puede cambiar tanto en tan poco tiempo. No sé exactamente cuantos días, pero alrededor de un mes. Eso fue todo lo que necesitamos. Un mes de incertidumbres, de dudas, de miedos, de ilusiones. De enamorarse y desenamorarse (más que por mantener los pies en la tierra que por falta de ilusión).

Y ahora... ahora de a poco empaco todo lo que me traje cuando me vine a Noruega hacen exactamente dos años. Dos años que viví en este pequeño apartamento en el sótano del que estoy pronta a despedirme para siempre. Para siempre en cursivas porque creo que esto que estamos haciendo es la mayor prueba de que nada es para siempre. A veces, muchas veces, pensé que íbamos a vivir aquí para siempre, que esto iba a durar una eternidad y más. Pero no. Dentro de unos días cerraré la puerta azul y negra por última vez y dejaré las llaves tras de mi.

Queda mucho por hacer, pero poco más que decir. Me podría haber ido de acá por un millón de motivos, aún cuando pensaba que siempre viviría acá. Es por eso que resulta tan extraño que sera porque...

¡¡¡¡¡compramos nuestra primera casa!!!!!

Así es, a mediados de diciembre vimos una casa hermosa en las afueras del pueblo la metrópolis de Stavanger (en el campo dicen acá, pero sólo es en una zona un poco más rural que Stavanger, moderna ciudad donde uno puede pasar de la universidad local al paseo de las vacas en cosa de metros). Una hermosa casa pareada en la última colina de una comuna que ha crecido bastante en los últimos años, ubicada a 25-30 minutos del centro de Stavanger.

La mirábamos casi todos los días, soñando e ilusionándonos; imaginándonos en la terraza de las fotos en verano, con el sol en nuestros rostros y un trago frío en la mano disfrutando de los sonidos -si no la música- del bosque con el que limita.
Planeando tiempos de viaje, y otros detalles de mayor o menor relevancia (viendo desde qué proveedor de electricidad tenía hasta posibilidades de jardines infantiles y escuelas por si alguna vez tenemos niños).
Imaginándonos el cuento completo alrededor de la casita amarilla, pero a la vez tratando de buscarle los defectos, las dificultades, los "no". Más que nada tratar de verla como lo que era: otra casa en venta que probablemente no podríamos comprar.

Fue así por varias semanas, a veces tenía miedo de volver a mirarla porque temía que ya la hubieran vendido (aún así la página de la casa en finn.no debe haber tenido como 50 visitas desde mis I.P.s por semana, por lo bajo). Me gustaba que estuviera allí, como una ilusión y una luz en los momentos que aún no eran muy buenos para mi.

Hasta que un martes de enero apareció una actualización en el anuncio diciendo que había fecha para verla. Ahí ya no la pensamos mucho, simplemente actuamos.
Fuimos al banco, supimos cuánto dinero podíamos pedir y tuvimos el corazón lo suficientemente frío para tener claro que muy posiblemente no la consiguiéramos (nuestro límite estaba apenas por encima del precio de venta). Fuimos a ver la casa el 14 de Enero. Steffen creo que se enamoró más. Yo la vi más real, mas tangible en sus cosas buenas y no tan buenas. Nos decidimos sin siquiera discutirlo. Creo que ambos sabíamos.
Al medio día del día siguiente -estando ambos en los respectivos trabajos- hicimos una oferta, esperamos y ya que nadie más ofertó (nos ahorramos un kilo y medio de estrés con eso), negociamos el precio (Steffen haciendo todo el trámite, yo actualizada y opinando a través de sus llamadas y mensajes) y llegamos a un acuerdo justo en el medio entre lo que ofrecíamos y lo que ella quería. Exactamente como podría haberlo soñado. El 15 de Enero, tal como anticipó mi colega/jefe, nos convertimos en propietarios de nuestra primera casa.

Por supuesto faltaba hacer todo el papeleo para hacer el asunto oficial, y eso fue lo que tocó esta semana. Lunes papeleo con el banco, martes papeleo con la corredora de propiedades y la -ahora- ex dueña.

Pronto nos cambiamos de casa, pronto dejamos atrás este pequeño lugar que, para bien y para mal, nos dio techo y abrigo por dos años a mi y por muchos más a Steffen.

El primer día se me hacía tan extraña la idea. Como que no me veía viviendo en otro lugar que no fuera acá -"claro, como si toda tu vida hubieras vivido acá", me decía a mi misma-. Tenía miedo de que no fuera cierto, de que de pronto fuera a despertar y me fuera a dar cuenta de que nada de esto era cierto. Pero si lo es y poco a poco la ansiedad me come cada vez más. Quiero estar ahí, quiero ver la casa nuevamente, con luz día, con el conocimiento de que es mi casa (aunque en realidad sea del banco y aún cuando terminemos de pagarla, sólo el 50% de ella será mio).

Quiero, directamente, llegar a nuestra casa y hacer de ella nuestro hogar.

martes, 21 de enero de 2014

Desintoxicación

Hace ya casi un año que quería dejar las pastillas anticonceptivas. Mi cuerpo me lo pedía de diversas formas; algo en mi me decía, que necesitaba parar.

Sin embargo, con el cuento de que no queríamos adelantar la extensión de la familia lo fui postergando y postergando, pero cada vez era más desagradable volver a la píldora después de la semana de descanso (mis pastillas traían placebos, pero me rehuso a meterme más cosas de las necesarias en el cuerpo, aunque sea puro talco).
Sentía, en resumen, que me estaba envenenando el cuerpo a propósito.
El tiempo pasó hasta que mi matrimonio colgaba de un hilo y, para qué mentir, tomar pastillas anticonceptivas no me parecía algo muy necesario en el momento. Ahí, en esa mala situación, tuve la oportunidad perfecta para dejarlas.
Las dejé de tomar y no miré atrás. Total, habiendo tanto método anticonceptivo no hormonal, no me voy a envenenar gratis, no más. No si hay otras opciones.

Entonces, empezó mi período de desintoxicación. Tenía expectativas bajas respecto a este proceso, pensaba que: o mi periodo seguiría siendo tan irregular como antes (cuando podía estar sin menstruar por hasta 11 meses), o que me iba a llegar como reloj, pero acompañada de dolores tremendos (según la experiencia de una conocida que estaba en período de "desintoxicación" la última vez que hablé con ella). Más allá de la frecuencia y el sufrimiento que podría venir asociado a mi ciclo, la verdad no me preocupé más allá. Total, si tenía que estar meses sin que me llegara, no me iba a quejar!

También pensé que me podría afectar el crecimiento de los vellos, que me iba a pasar como a Homer Simpson e iba a estar toda peluda nada más rasurarme, pero en realidad tampoco me partía la cabeza, total, no me iba a empezar a rasurar las piernas más de una vez por semana sólo porque sea necesario :P

Sin embargo, lo que pasó no fue ni lo uno ni lo otro; mi periodo llegó como reloj, sin una muestra de dolor y las piernas me duran un poquito más sin empezar a raspar (milagro!).

Lo que sí pasó fue que en menos de un mes me salieron más espinillas que en toda mi adolescencia (de verdad, en esos años no recuerdo más de 5 espinillas en mi cara, onda una por año o algo así y de pronto me vi con 3 o 4 brotes simultáneos con casi 30 años) y, lo que es peor, una serie de "bultos" en la piel de la cara, cuello y hombros, como piel de gallina pero menos evidente para todos menos para mi. Para mi tacto y mis ojos, ¡mi piel se sentía como lija!

Entonces, y dado que me merecía cuidar de mi misma y regalonearme un poquito, fui a una tienda de artículos de belleza y le pregunté a la niña qué me podía recomendar para la piel y, cuando logró visualizar qué era lo que estaba mal con mi piel (ya dije que no era tan evidente para el ojo desinformado), me recomendó un set de cremas de Dr. Hauschka, marca que en mi vida había escuchado. Y así fue como terminé gastando casi kr 1000,- en 4 frascos de cremas y aguas-de-no-sé-qué (ninguno de más de 250 mL) para el cuidado de la piel. Yo, la que en la vida se ha comprado una crema de cara de más de CLP$5000 / kr 50,- solo por una cuestión de principios.
Y saben qué?
No podría estar más satisfecha con mi compra. La piel me mejoró de forma inmediata; al otro día apenas tenía rastros de las espinillas y todo rastro de los bultos de mi cara habia desaparecido. Totalmente recomendadas si alguien se ve con problemas similares. Grande la inversión pero me valió la pena 100%.

El Sterilan no es parte del set, ese es de Steffen.
Nota: Acabo de ver y en internet están en promoción a mitad de precio. Ojalá dure la oferta hasta que me toque comprar nuevamente, aunque las seguiré comprando aún a precio normal.

Entonces, la conclusión principal de este relato sin mucho interés para el lector común es: es bueno escuchar a nuestro cuerpo. La segunda conclusión es que vale la pena invertir en uno mismo, sobre todo cuando es en cosas de salud/bienestar.

sábado, 4 de enero de 2014

Otra idea para este año.

Una de las cosas que quiero hacer este año es deshacerme del Facebook. Pero no me refiero a cerrarlo, sino a definitivamente desconectarme de él, y para eso en realidad no necesito tanto cerrarlo como necesito desvincularme de esa "necesidad" de revisarlo aunque no pase absolutamente nada interesante en él por semanas.
Para ello, los pasos a seguir son simples: primero, borro toda información mía o publicada por mi que pueda (lástima que no se pueda controlar quién sube fotos tuyas donde se les ocurra), luego eliminar todos los "amigos" de cuyas vidas no me interesa saber (un 70-80%) y de ahí estar por un tiempo viendo qué tal va. Si aún así sigue sin interesarme, y a la vez con el bichito de revisarlo porque si (como cuando uno va a abrir el refrigerador así porque si, sin tener hambre ni saber por qué), entonces lo eliminaré completamente y ocuparé mi tiempo en algo más productivo, como volver a ponerme las pilas con el blog, o leer los varios libros que tengo apilados para después, o por último mirar Pinterest, que es muucho más interesante.
Alguien más que use Pinterest? Mi usuario es /susugogo.

martes, 31 de diciembre de 2013

Pensamientos del 31/12 en la tarde después de cenar

Es la primera vez que me quedo sola en el departamento después de lo que pasó. No será por más de media hora, pero es que hay un montón de coincidencias que no logran asustarme, pero me tienen alerta.
Me enfoco en el silencio que reina en toda la casa. Sola, sola de verdad, porque más temprano estaba sola en nuestra sección, pero sentía los ruidos de los demás, y para bien o para mal, eso cambia las cosas.
Silencio interrumpido por el soplar del viento, y por los booms de los fuegos artificiales disparados antes de tiempo. El lugar se siente helado, el silbido constante del refrigerador hace que mis oídos palpiten y me produce sólo una sensación: aborrezco este lugar.
El pensamiento que me dibuja una sonrisa tenue es empacar, seleccionar cosas, botar cosas que tengo guardadas no sé por qué. Empacar y salir de aquí para no volver jamás.
No siento melancolía de este lugar, manchado de tantas promesas rotas y tantas lágrimas. A veces siento que esta casa está marcada por la tragedia, y cada vez que alguien se atreve a decir entre sus paredes que "la vida es buena", viene el destino de la casa a acuchillarle por la espalda.
Supongo que debería sentir cierto apego al lugar. Después de todo, es acá donde empezamos nuestro camino con Steffen, acá donde empezamos a ser pareja, acá donde pulimos nuestras diferencias una por una y aprendimos a ser dos y uno a la vez. Aquí es donde tantas veces reímos juntos y agradecimos al destino, las fuerzas magnéticas, Tesla, Dios y todos los factores que pueden haber influido en haber tenido la suerte de habernos encontrado.
Pero no. Los recuerdos, los buenos y los malos, me los llevaré conmigo donde quiera que vaya. Siga mi camino sola o con Steffen, todo lo que vivimos no está asociado a esta casa, a este departamento, a estos muebles.
Una bengala me reconecta al mundo real.
Quiero salir de aquí.
El único motivo por el que seguí en la carrera una de las varias veces que colapsé mientras estuve en la universidad, fue porque tenía mi meta clara. Terminar la carrera era el precio/requisito para poder cumplir mi sueño de comprar un departamento de los años 60 y repararlo y pintarlo y hacer de él mi hogar.
Después conocí a Steffen y la felicidad me cegó y me hizo ver que en realidad se podía aún esperar un poco más, y en vez de trabajar para comprar-construir el hogar de mis sueños, me vine a construir la familia de mis sueños primero, y dejé el hogar para después.
Hace unas semanas, cuando el sueño de la familia que había formado colapsó y el castillo se derrumbó; no sólo me enfrenté al hecho de que mi familia no es perfecta sino sino también al hecho de que mi sueño, el que me movió y me trajo de vuelta a la realidad cuando estuve en el período más oscuro de mi vida, estaba tan enterrado y postergado que las ganas de luchar se me estaban apagando, porque se me iban las energías en seguir a Steffen en sus sueños.

Por unos días pensé que la respuesta estaba en volver a Chile. Pensé en Valdivia, una de las ciudades más lindas en que he estado y que siempre he deseado recorrer más a fondo. Me imaginé viviendo ahí, sola o con Steffen, volviendo al caos de la cultura chilena, recorriendo ferias libres, conversando con la gente, teniendo que batallar con la economía para pagar mi pequeño departamento viejo. Pero en realidad la respuesta no está en el lugar donde viva, estar en noruega no tiene la culpa de que no esté haciendo lo que quiero. Steffen tampoco. Ni ser inmigrante. Ni nada ni nadie excepto yo misma.

Y esa es mi meta para el año que viene. Este 2014 vamos por nuestra casa propia :)

Feliz año!