domingo, 4 de diciembre de 2011

Volubilidad

Desde que empezó el día de hoy, fue un día de alegría. Estaba lloviendo a ratos, con una brisa fuerte pero agradable y a pesar de que desperté con sueño porque anoche trabajé hasta tarde terminando los cuartillos, desperté contenta, con Steffen sonriéndome al otro lado de la cámara. En general fue un día tranquilo que transcurrió sin prisa para nosotros, preparamos un almuerzo rápido, limpiamos la casa, fuimos a la iglesia donde hoy mi hermana recibió el sacramento de la confirmación en una ceremonia sorprendentemente más linda de lo que la imaginé. Ella y sus amigas se veían contentas, emocionadas y unidas, todo lo lindo que siempre me gusta ver en ellas. Y yo, preocupada de banalidades como que hace más de 8 años ya que yo me confirmé, o el comentario homofóbico del Arzobispo... Luego una pequeña celebración en casa, todo agradable y con gente amena. Sencillo y sin mayores sobresaltos... hasta que sonó el teléfono.

No escuché atentamente, pero noté en mi papá un tono de preocupación. Cuando cortó, nos contó lo que había pasado: El nieto de una vecina muy cercana, un niño de 3-4 años, inquieto como él solo pero encantador, había tenido un accidente. Una caída desde el segundo piso, por la ventana. No hay mucha información, pero saben que tiene una fractura de cráneo. Mi papá lleva a mi vecina a verlo, ella está al borde de la histeria, a mi se me hace un nudo en el corazón... Es que cada niño de menos de 4 años me recuerda irremediablemente a mi sobrino y él es el pequeñito con quien más he compartido estos últimos días, por lo que es imposible no sentir angustia de pensar qué va a pasar con él...

La información aún es poco clara, entiendo que lo operaron o lo están operando, su familia está esperando a ver qué pasa... nadie sabe más... Creo que cuando le pasa algo a un niño, al niño que sea, siempre da pena, pero cuando es a uno relativamente cercano, la pena es aún mayor. Así que les pido a los que tienen fe que se acuerden de él, su nombre es David. Espero poder ir a verlo, o al menos que se sepa algo de él antes de que nos vayamos... pidan por él, por su familia, por su cabecita de bebé chiquitito... y cuiden a sus hijos... eso por sobre todas las cosas...

Un abrazo.