lunes, 19 de noviembre de 2012

Mi hermana

Obviamente no podía dejar pasar la oportunidad para escribir una vez más acerca de mi hermana, que hoy cumple 17 años. Creo que siempre digo esto, pero no puedo creer que tenga ya 17. Es que aún me acuerdo tan bien cuando era una cosita chiquitita y yo le enseñaba a escribir y escribía su nombre con letras de diferentes tamaños pero sorprendentemente bien hechas, o cuando me escribía pequeñas historias con el correspondiente dibujo, o me escribía cuánto me quería en papeles lustre. Pensar que esa misma niñita que me llegaba a medio muslo hoy esté cumpliendo su último año en que la puedo seguir considerando una niña, aunque no me queden muchos fundamentos -más que la edad- para ello.
Siempre, aún desde que era así de pequeñita, me ha llamado la atención su forma de ver el mundo. Sin complicaciones, sin barreras, con un espíritu libre y decidido; con una determinación que para mi re-definió el sentido de la palabra y con una pureza de corazón que me ha dejado muda más de una vez.
Hoy, con 17 años, sabe más de música que yo, más de inglés que yo y más de la vida misma de lo que ahora, a mis 26 años sé yo. Ha logrado tantas cosas, sobre todo en la parte emocional que me hace sentir que yo a su edad estuve en una especie de coma. Es decidida, justa, fiel a sus deseos, tiene muy buenas amigas, sabe lo que quiere y lucha por conseguirlo.
A veces me gustaría que fuera más como yo; que pudiera bloquearse a las cosas que le hacen daño porque me parte el alma verla triste, sobre todo ahora que, con la distancia, la impotencia por no poder hacer nada me come más que antes, pero a la vez espero que su corazón y su espíritu nunca necesiten enjaularse frente a las adversidades de la vida y que siga siendo como es, un espíritu libre y lleno de amor por entregar.
Actualmente, la distancia física y horaria nos ha limitado bastante el contacto, una realidad que me mata día a día, a la vez que siento que no he tratado lo suficiente de mantener un contacto fluido, y a veces pasa una semana en que simplemente no hablamos y me odio por eso, pero es que hablar simplemente por skype, o simplemente por celular a la vez me duele tanto, y es que no hay nada que se compare a tenerla a una puerta de distancia, a escuchar su música desde mi pieza, a escucharla reírse cuando habla con sus amigas, o a verla llegar del colegio con cara de cansada.
Por no estar allí me estoy perdiendo tantas cosas importantes de su vida; sus últimos años de colegio, su primer andante, el momento en que ya tiene que empezar a ver en serio qué camino tomar para el resto de su vida, el duro proceso que uno vive cuando se da cuenta de que no todos los amigos son para toda la vida y tantas otras cosas que hacen que uno no quiera volver a vivir la adolescencia aunque sueñe con alguna vez volver a tener su edad.
Me gustaría pasar este día contigo; me gustaba cuando estabas en kinder y te llevaba conmigo al centro después del colegio, me gustaba cuando salíamos a la universidad, o al mall, o a donde fuera y tú eras chiquitita, y me gusta ahora cuando ya somos casi del mismo porte, y te interesa más la moda de lo que nunca me va a interesar a mi, y podemos admirar juntas a los hombres guapos de las películas cuando vamos al cine, y conversar de problemas que tú tienes y que quizás yo alguna vez tuve, y no sabes lo que daría por poder tener uno más de esos días contigo ahora mismo; y sé que los tendremos (creo que me pegaré a ti como lapa cuando volvamos a estar juntas), pero detesto tener que esperar, detesto que no pueda ser en cualquier momento, detesto estar a más de 12000 Kilómetros de ti, y a 4 horas de tu vida.
Tengo tantos planes para cuando podamos traerte de vacaciones, tantas cosas que me gustaría mostrarte de esta sociedad, de esta ciudad y de este mundo que es mi vida ahora, pero a la vez hay tantas cosas que me gustaría que volviéramos a hacer en Chile; como correr a la sala para tener buenos asientos en el cine tratando de no botar las palomitas en el proceso, comer cualquier lesera de dudosa reputación en el mall, ir a otro concierto juntas!! En fin, mil cosas especiales y mil cosas cotidianas que extraño a diario.
Aún no sé cuando podremos vernos en persona nuevamente; desearía saberlo para poder contar los días, para empezar a hacer planes dependiendo de en qué país nos veamos, para abrazarte otra vez, aunque sé que despedirnos otra vez va a ser una de las cosas más duras que me va a tocar hacer.

Sólo espero que, aún con esta distancia, tengas claro lo importante que eres, las veces que tu sola existencia me ha dado fuerzas para continuar con la mía, y sobre todo lo mucho que te amo. Feliz cumpleaños, pollito.