lunes, 10 de diciembre de 2012

El próximo año

Cuando con Steffen planeábamos los detalles de mi venida, yo jamás consideré siquiera la posibilidad de que a esta altura del año siguiéramos esperando por la respuesta de mi permiso de residencia. No esperaba que se demorara exactamente 3 meses, pero pensaba que para la mitad del año yo ya sabría qué iba a pasar conmigo. Pensaba que a esta altura, en cambio, estaría de lleno en el curso de noruego y, en la más optimista de mis imaginaciones, pensaba que incluso habría conseguido un lugar para hacer prácticas, ganando aunque fuera unas pocas coronas (pocas, pero mías!) y, en el fondo, que ya sería dueña de mi propio destino.

Pero, como ya sabrán, la UDI me tenía otro camino preparado y a pesar de que sé que he logrado cosas, no puedo evitar sentirme estancada por esa parte, supongo que, como describió Ley en su blog, porque lo que he logrado no es lo que yo planeaba, o lo que yo tenía en mente.

El jueves, mientras estaba de lleno haciendo bolsitas de arroz homeopáticas, recibí un correo en el celular. Era de la unidad de admisión de la Universidad de Stavanger, diciéndome que, de 254 postulantes, había sido una de los 76 seleccionados para pasar a la segunda ronda de admisión, donde hay que enviar los documentos que acreditan todo lo que dije en el formulario inicial. La respuesta final de si fui aceptada la sabré en Mayo, así que en teoría tenemos tiempo para que mi residencia salga (y para, con ello, poder averiguar si necesito de todas maneras postular a un permiso de estudiante, ya que sigo sin encontrar información acerca de si el permiso de re-unificación familiar me califica para ser estudiante de tiempo completo), pero igual me da miedo que algo pase y no resulte y no pueda tomar el programa de magister, que es entre comillas lo único que se ve seguro en mi futuro (en el sentido profesional, al menos).

Tengo ganas de hacer planes para el próximo año, pero como sigo en la espera de la respuesta es difícil planear cualquier cosa sin tener que considerar la posibilidad de que tenga que volver a Chile. Steffen me dice que no, que ya estamos en terreno seguro, pero yo insisto en que mientras no vea el timbre en mi pasaporte (o la tarjeta de residencia en mis manos, que ahora están más modernos), no creeré que realmente mi estadía está "asegurada" (que tampoco lo estará, pero se entiende, ¿verdad?).

Pero me daré en el gusto y haré planes. Porque si hay algo en lo que la falta de respuesta no me puede limitar es en soñar con un mañana más optimista y, porque aunque aún no reciba ni unas pocas coronas por mi trabajo, soñar afortunadamente es gratis.

El próximo año quiero empezar el curso de noruego en Enero. Quiero ir a todas las clases cosa de no atrasarme ni un poquito, y, quizás, si me da la gana, quiero pedir que me pongan en un nivel más alto, porque ya con tanto tiempo estando acá creo que estoy en un nivel un poquito por encima del noruego básico.
Quiero encontrar un trabajo a tiempo parcial, aunque no sea tan bien pagado y aunque me signifique no estar en casa en todo el día (noruego en la mañana, trabajo en la tarde?).
Quiero, a mediados de año, poder empezar con mis estudios de postgrado acá en la Universidad de Stavanger. Quiero estudiar como nunca lo hice en pregrado, quiero re encantarme con la biología, con la bioquímica, con la genética. Quiero estar orgullosa de mis calificaciones y, si no lo estoy, quiero que, al menos, no haya sido sin dar la pelea.
Quiero de alguna forma seguir yendo al gimnasio y estar igual o más motivada de lo que estoy ahora. Quiero haber alcanzado mis metas de resistencia al trotar, quiero haber superado las barreras mentales que, aunque sean cada vez menos, me siguen impidiendo llegar al 100% de mi rendimiento.
Quiero que mi relación con Steffen siga creciendo, y no importa qué pase con mis otras metas con tal de que ésta se cumpla, pero si puedo cumplir las demás sin dejar de lado ésta, ¡mejor aún!
Quiero poder leer uno de los libros que me regaló la abuelita de Steffen, novelas en noruego que hace rato quería leer. Quiero poder leerlo sin tener que estar con el diccionario al lado, como es con el libro que, paso a paso, estoy leyendo ahora. Quiero ser capaz de comprender un párrafo sin tener que detenerme frase a frase; quiero dominar el idioma a un nivel que me satisfaga lo suficiente para poder empezar a enseñarle conjugaciones verbales en español a Steffen sin sentir que yo misma no he hecho mis deberes.
Quiero, si aún me toca seguir esperando y no puedo tomar el curso de noruego, ni encontrar el trabajo part-time que me dará unas pocas coronas propias, ni tomar el magister que me dará la satisfacción profesional que el pregrado no me dio, al menos poder continuar con mi trabajo voluntario, que me ha traído más de una alegría y más de un logro idiomático y más satisfacción emocional de la que creí posible.