martes, 25 de diciembre de 2012

Nieve-Hielo-Lluvia-Otoño

Como había contado antes, la primera semana de Diciembre empezó realmente a nevar. Esa nieve pronto se convirtió en hielo (Dios, cómo odio el hielo), pero gracias a mis púas, afortunadamente no tuve problemas.
Después, la segunda semana, nevó más. Mucho más. MUCHO, MUCHO más. El Miércoles 12 caían unos copos de nieve del tamaño de medio dedo pulgar, a montones, con viento y remolinos de nieve y cosas. Simplemente hermoso. Justo ese día fui al centro con la gente del hogar de ancianos por un concierto de Navidad, así que me sentía súper extrema andando a una abuelita con su silla de ruedas en medio de la tormenta de nieve.

Mis piernas asomando en la nieve
Algún gato que pasó por afuera de nuestra casa :)
Ni se veía la escalera de la piscina, que siempre es mi referencia
El peso de la nieve hizo bajar el arbusto que rodea la entrada a nuestro departamento... había que agacharse y pasar bajo las espinas en un espacio de aprox. 1 metro.
Los basureros pensaban seriamente integrarse a los Jackson 5, y ya tenían los afros listos!
Snowww, snoww everywhere!
Supuestamente esto era sólo el principio, porque la verdadera tormenta de nieve estaba anunciada para el fin de semana. Pero los meteorólogos fallaron y en vez de nieve vino lluvia. Y viento. Mucho viento. Mucha lluvia. Tanto de ambas cosas que cuando todo paró casi no quedó nieve, y así sigue hasta hoy, con apenas unos montones de nieve rebelde por aquí y por allá; el resto está far gone, haciendo que por fin el otoño vuelva a parecer otoño, con lluvia, hojas, viento, colores amarillos. Y lo chistoso es que esto ocurrió alrededor del 21, es decir alrededor del solsticio, es decir cuando llegó el invierno.

17 de Diciembre. ¿Ven? casi no quedó nieve!



El fin de semana pasada tuvimos tormenta de viento, hubo varios accidentes por culpa de ello, aunque acá lo único que pasó fue que se voló el techo de la piscina.

Me sigue encantando lo rápido que se mueve la naturaleza acá; el clima (y con él la flora y fauna) cambia tan rápido que a veces uno no alcanza a seguir su ritmo.