domingo, 27 de enero de 2008

Cómo cambian las cosas entre 2 días.

- ...Pero es lo más sensato
- No siempre lo más sensato es lo mejor.
- No puedo seguir así.


¿De qué estoy hablando?
De que estoy completamente soltera de nuevo. Si bien de palabra nunca estuve no-soltera, de facto sí existía alguien... A quien ahora mandé a volar.

¿Cómo sucedió esto?
Tenía dudas acerca de la continuidad de la relación, pués me estaba desencantando desde hace unos cuantos varios días, así que entre "meditaciones de almohada" [1] y conversaciones con Paulo, decidí que ayer sería un día de evaluación. No quiero decir con esto que tenía al susodicho a prueba, pero sí que analizaría bien las cosas para, al final del día, ver si en realidad convenía o no seguir con él.

¿Ya y...???
A medida que pasaba el tiempo iba comentando con Paulo mis apreciaciones nuevas ante los hechos acontecidos y, dado que estaba aún bastante confundida, él me dió el muy buen consejo de, ante la duda, dar a la relación una nueva oportunidad. Lo intenté y la cosa resultó bien por un momento, me alegré nuevamente al estar con él y cosas así.

¿Qué pasó entonces?
La alegría duró poco, pues luego las cosas se pusieron bastante desagradables para mi [2]. Dudé de mi decisión de intentarlo nuevamente, pero lo atribuí a un error humano; a algo que a cualquiera le puede pasar.

¿Pero..????
Sin embargo, cuando me iba, ocurrió algo [3] que me hizo pensar: "Desde este minuto, estoy soltera y sin pareja". Claro que, como estaban las cosas, no lo hablé inmediatamente con el otro sujeto implicado en el asunto... pero ya estaba decidida. Hoy conversé con él; si es que se puede llamar conversar pues expuse mi punto de vista sin que él dijera mucho no sé si por sorpresa, si porque no había más que decir o quizá por qué. Ahora importa poco.

Entonces, señoras y señores, no tengo pareja.

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[1] Porque gracias a Franco Ferreira ya tengo claro que conversar con la almohada no se puede.

[2] No corresponde comentar los hechos aquí.

[3] Que tampoco comentaré.


Esto definitivamente no es lo más importante que ocurrió entre ayer y hoy, pero respecto a tu pérdida, mi querido Lorenzo, sólo puedo decir que cuentas con mi apoyo y mi cariño incondicionales.
En estas cosas muchas veces las palabras no transmiten tanto como un abrazo o una lágrima, por lo que prefiero guardar silencio y acompañarte como, gracias a Dios, pude hacerlo hoy.