lunes, 18 de abril de 2011

El viaje de vuelta a casa

Mi 1er vuelo salió a las 13:15 del Aeropuerto de Sola; con un retraso de 15 minutos. Llegamos bien, con tiempo de sobra, a Oslo.

El aeropuerto de Oslo lo gocé, me meti en casi todas las tiendas que pille, una niña de la tienda donde compre una banderita de Noruega quedo flechada de mi, compré una botella de agua con la tapa más fantástica que ha creado el hombre jamás. Decidí conservarla y hacerla mi tapa favorita por el resto de la eternidad. La adoptaría como hija y dormiría entre T y yo.

Allí, el 2do vuelo se atrasó en llegar. Partimos 20 minutos después, paramos un rato en la pista de despegue (¿?). Bajo condiciones normales tenía una hora para hacer la escala. Estaba tranquila; en las escalas anteriores todo el proceso no tomaba más de 20 minutos. Calculaba que necesitaría 30 minutos, sólo para estar más holgada de tiempo y dado que no conocía el aeropuerto y tenia que hacer cambio de Terminal. Me empiezo a sentir enferma del estomago. Ok, necesitaré de seguro los 30 minutos, no voy a sobrevivir el viaje si no paso al baño antes. Llegamos a Frankfurt alrededor de 20 minutos después de lo presupuestado; esperamos en la pista de aterrizaje por una puerta para "estacionarnos". Vueltas. Mas vueltas. Terminamos parando en medio de la pista; nos fue a buscar un bus. Ok, confío en que no estamos tan lejos.

La gente lenta no sale nunca del avión, el bus no puede partir. Me empiezo a desesperar.

Parte por fin, cuando me quedan, según yo, alrededor de 20 minutos para tomar el avión. Llegamos a la Terminal 1. Pregunto como se llega a la Terminal 2, sigo las indicaciones, llego a la Terminal 2 y corro por todos lados buscando el counter de LAN. Esta cerrado. Mierda, mierda, mierda. No puedo sacar mi ticket en las maquinas tampoco.

Corro desesperadamente a la zona de embarque, por si las moscas. Casi atravieso "emigración" sin detenerme. El rusio de la caseta me mira feo, se detiene a contar los dias que estuve en Schengen. Yo a punto de gritarle en mi mas fino coa algo que en buen chileno sería "86 dias, mierda!". Finalmente me timbra la salida. Estoy oficialmente fuera de Schengen.

Faltan 13 minutos para el despegue según una pantalla que vi no sé donde. Corro nuevamente. Revisión de maletas. Me requisan la botellita de agua con la tapa fascinante que encontré en Oslo. Puta la wea! mejor hubiera guardado la pura tapa, como era mi idea original. No tengo tiempo de discutir y aunque lo hubiera tenido, sabía que se trataba de una batalla inútil. Reglas son reglas y yo las conocía bien.
Corro nuevamente, advertida por el hombre del control de que el avión ya se había ido. Llego y, efectivamente, había perdido el avión. Mierda x3.

Lo que me molestaba no era perder el avión, sino que mi pensamiento era "por que cresta no lo perdí en Stavanger!!". Pregunto qué se hace en esos casos.

 - En qué avión venía?
 - En el de SAS
 -  Ah, ok, vaya a Lufthansa.
 - Por que (cresta) a Lufthansa si mi avión era SAS?
 - Porque SAS está acá operado por Lufthansa.
 - (Aaah ok, partamos por ahí). Ok, muchas gracias!

Camino resignada de vuelta, sufriendo más por mi tapa de botella que por el avión perdido... Tren a la Terminal 1 nuevamente. Lufthansa, explico el problema. El tipo del mesón un 7... Simpático y efectivo y más encima sabía algo de español. Me alegra el momento.

Listo. En vez de irme Frankfurt-Santiago con una parada en Madrid por Lan, me voy Frankfurt-Sao Paulo-Santiago por TAM. Perfecto. Lo único "malo" es que llego 4 horas después, pero a esa altura me da lo mismo. Me hubiera ido en burro de ser necesario.

Pienso en mi T, en cómo le aviso que aun estoy en Frankfurt, pero que estoy bien y ya arreglada para irme.

En mi casa ya saben, llamé desde el mesón de Lufthansa.

Cobro el ticket de alimentación que me dieron en el mismo counter por una hamburguesa de pollo, papas fritas, bebida y helado en McDonalds. Compro 1hr de internet del aeropuerto y hablo con T. Lloro en parte por el alivio de que no me quedé varada por una o 2 noches sin él y en un país ajeno, en parte porque lo extraño a rabiar, en parte porque mi cerebro no logra asumir que lo estoy dejando y en parte porque me estoy sintiendo enferma nuevamente. Como poco; apenas toco el helado; algo jamás visto antes en mi tratándose de comida gratis.

Voy a la zona de embarque.

Me estoy sintiendo peor del estomago, pero no hay tiempo; ya están abordando. El tiempo pasa y aún no llaman a los de mi numeración. Hubiera alcanzado a ir en un comienzo, pero ahora no. Hablo con mi hermano por skype. Su voz y nuestra charla me relajan y distraen. Esto no es mas que otra anécdota, como la locura en Madrid que aún no publico. Estar lejos de T es un paso necesario.

Viaje a Sao Paulo sintiéndome pésimo, pero la excelente atención en TAM lo compensa. La comida estaba buenísima, pero no me siento en condiciones, por lo que apenas toco el plato. Las horas despierta se hacen eternas y tengo frío, pero mi animo esta bien.

Llegamos a Brasil. Hay tiempo de sobra, nada puede salir mal. Me siento más que bien nuevamente. En el camino a la Terminal 2 conozco a una alemana residente en Chile que me indica el camino. Muy agradable conversa.

3 dolares por una Fanta Laranja en el Habana del aeropuerto. Esperar. Empiezo a lamentar haber perdido el vuelo, pues a la hora que se supone habría llegado a Santiago, aún estaba esperando a que el avión partiera y ya no me quedaba qué hacer para entretenerme.

Parte el avión sin contratiempos, un par de turbulencias normales al entrar a Argentina, turbulencias aterradoras (con señoras gritando y niñas llorando incluidas) al atravesar la Cordillera de Los Andes. Aterrizaje sin contra tiempos. La gente aplaude tras el susto del sacudón. Aplaudo también. Por qué no?

Lágrimas. Esta es la última escala. Realmente me fui de su lado; realmente ya no estoy al lado de mi T. Largo proceso de Interpol, búsqueda de maleta y revisión de SAG. Finalmente abrazo a mi papá alrededor de las 13.30hrs del día 13 de Abril.

Y yo, a pesar de la alegría de ver a la gente otra vez, sólo pienso en T.