domingo, 22 de mayo de 2011

Si me tuviera que ir ahora...

... evitaría sentir este enojo que tengo marcándome las arrugas entre las cejas, producto de un cambio de planes de último minuto que me jugó en contra.
... no tendría tanto sueño, producto de la adrenalina en mis venas.
... estaría abrazando a mi hermana y se me partiría el alma porque está un poco enferma.
... me lamentaría porque aún no termino la segunda de las manguitas que estoy tejiendo.
... no tendría tanto frío.
... quizá estaría viendo Morandé con Compañía con mis papás, en vez de putear en silencio contra la desagradable voz de Mauricio Flores pegándome de lleno en los oídos.
... le hubiera agradecido de verdad la once a mi mamá, aunque no la disfruté realmente.
... mi estante de libros estaría vacío o con algunos ejemplares sin mucho valor apilados por ahí.
... mi cama sería un desastre; con 2 maletas encima y ropa dentro y afuera con un orden caótico.
... mi closet estaría abierto de par en par.
... las fotos con mis amigas, hermana, sobrino, etc., estarían en mi maleta.
... estaría evaluando si llevarme mis palitos de agua, mi muñeca de porcelana, mi Wade* y mi almohadita regalona, o si será ser demasiado apegada a las cosas materiales.
... mi basurero estaría lleno de cosas que por fin me he decidido a botar, más porque no puedo llevármelas que porque no las quiera.
... estaría muerta de miedo.
... mi pasaporte tendría alguna página más escrita con algún tipo de visa.
... la música de mi celular habría sido reemplazada por las lecciones de noruego que nunca he terminado de escuchar.
... me lamentaría por no haber aprovechado más el tiempo con mis amigas.
... igual me habría perdido el carrete de mi amiga Carla por su defensa de Tesina, pero no por el resfrío sino por estar haciendo maletas.
... me daría pena dejar acá mi equipo de música, aún cuando siempre lo siento más como un problema "quita espacio" porque ya sólo le funciona la radio y la cassettera.
... pensaría si es que la señal on line de la Radio Punto 7 se me va a escuchar en Noruega, porque si no, voy a extrañar demasiado al Cachilupi en las mañanas.
... me daría cuenta de que no me queda tiempo suficiente y que en todo el tiempo que tuve no analicé en profundidad qué llevarme y qué no, qué cosas quiero hacer antes de irme y qué cosas realmente no valen la pena.
... quizá desearía uno o dos días más acá.

No quiero esperar a que llegue el momento de irme para hacer lo que quiero hacer. No quiero que se me olvide que el tiempo que tengo acá es finito, aún cuando todavía no sabemos fechas.

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Wade*: El libro "biblia" de la Química Orgánica... uno de mis tesoros.