jueves, 15 de marzo de 2012

Lo que me encanta de mi vida acá

  • Me encanta nuestra cocina chiquitita, de nada más que 3 platos, con su horno chiquitito, ideal para nosotros, con bandejas tan chiquititas que caben perfectamente en el lavaplatos, lo que me permite lavarlas sin tener que hacer malabares y sin tirar agua para todas partes, como me pasó en Chile las pocas veces que intenté lavar la bandeja del horno de la cocina de mis papás...
  • Me encanta tener un trozo del Kvæfjordkake en el refrigerador, que es lo que ofrecimos de postre ayer al matrimonio que tuvimos invitados a cenar.
  • Me encanta lo ceremoniosos que son estos noruegos cuando invitan a alguien a cenar, o cuando hay un evento especial, lo preocupados que son de los detalles, y cómo convierten una simple comida en un evento.
  • Me encanta escuchar al lavavajillas funcionando, porque me recuerda toda la loza que no tengo que lavar a mano.
  • Me encantan estos días nublados pero luminosos, y lo lindo que se siente cuando, una vez a las miles, aparece el sol y el departamento se siente tan caluroso que tengo que correr a bañarme con agua muy helada para no derretirme.
  • Me encanta cuando puedo entender más del 80% de una conversación, y seguir el hilo de ésta aunque no capte todas las palabras...
  • Me encanta a veces poder intervenir en las conversaciones, con un par de palabras fáciles, o con un simple "ja" que confirma lo dicho por el interlocutor.
  • Me encanta poder estar en pijamas ligeros dentro de la casa sin congelarme y a pesar de que aún ando abriendo ventanas cada vez que puedo y bajando la temperatura de los calefactores cuando el calor es demasiado, creo que cada vez me acostumbro más y más a tener la casa siempre calentita.
  • Me encanta nuestra cama, me encanta estar acurrucados bajo las frazadas conversando de cualquier cosa antes de dormir y me encanta quedarme dormida entre los brazos de Steffen y despertar a media noche y darme cuenta que seguimos abrazados, y seguir durmiendo para despertar nuevamente cuando suena la alarma, aún abrazados, y tratar de reaccionar para que no se nos haga tarde, y sentir el aroma de su piel en mi piel, y sentir que podría dormir feliz unas 3 horas más y, sin embargo, levantarme para tomar desayuno con él.
  • Me encanta ver tele abrazados por ese par de minutos libres que tenemos entre que terminamos de desayunar y él se tiene que ir y me encanta sentir esa necesidad de que se quede todo el día conmigo.
  • Me encanta, cuando él se va al trabajo, cambiar el canal al TLC y ver What Not to Wear y terminar de despertar mientras trato de captar algún tip de moda que quizás algún día me ayude a vestirme mejor, y desocupar la mesa mientras pasan comerciales y ya saber de memoria los comerciales que muestran y casi casi saber el orden en que los muestran... Saber que tengo que mirar para otro lado cuando muestran al bebé con 2 caras, porque me da pena, pero que después me voy a reír con la pareja que estaba guardando su primer beso para su matrimonio...
  • Me encanta ir después al dormitorio, y ordenar la cama para así sentir que el resto del desorden no es tanto, porque una cama en orden cambia inmediatamente el rostro de un dormitorio. Me encanta, mientras acomodo los cojines, recordar que Steffen "me robó" el cojín al que le hice funda unas semanas atrás, y que posterior a eso "me robó" mi lado de la cama así que ahora dormimos al revés, yo al lado de la puerta y él al lado de la pared, aunque técnicamente ambos dormimos en mi lado, porque nos abrazamos tan fuerte al dormir que bien podríamos tener una cama de una plaza e igual ocuparíamos sólo una orilla.
  • Me encanta caminar en el bosque de vez en cuando, y nuestra rutina diaria y semanal, me encanta ir todos a almorzar donde mi suegra cada domingo, me encanta salir las dos solas los miércoles y hablar de la familia, de mi familia; a la que pertenezco también ahora.
  • Me encanta, por supuesto, soñar con tener nuestra propia casa, con una cocina grande e iluminada con muchas ventanas donde poner mis plantas (ya me estoy quedando sin espacio!) y una mesa donde podamos tomar desayuno teniendo todo a la mano, y una pieza donde poder poner mi taller/oficina, con la máquina de coser y una mesa blanca donde estirar las telas, y un armario con cajas con todos los materiales que tengo y los que me gustaría tener...
  • Me encanta escuchar el motor del auto de mi suegro por las tardes, porque significa que mi Steffen pronto abrirá la puerta del departamento y entonces estaremos juntos nuevamente y ya no tendré que poner música para que este lugar se sienta menos vacío, y tendré esos abrazos que me cortan la respiración pero que me encantan, y un intento más de Steffen por hacerme cosquillas, y besos, y contarnos cuanto nos extrañamos uno al otro, y qué hicimos mientras estábamos separados...
  • Me encanta darme cuenta de que ya no me llama la atención ver tanta gente rubia, ni me choca tanto ver niños y niñas de menos de 7 años caminando absolutamente solos de vuelta de la escuela, o que ya se me hace normal que en ciertas paradas de buses sólo veo inmigrantes, jamás un noruego nativo.
  • Me encantan las velas y el bonito detalle que agregan a cualquier decoración, incluso a la nuestra, que está llena de posters de Amon Amarth y de Iron Maiden, haciendo más acogedores los espacios.
  • Me encanta que, a pesar de que el asco que me producen es el mismo, las arañas de acá son inofensivas y no hay que estar pensando en que si me pica, además tengo que atraparla para que me crean en el hospital que fui mordida por una de las arañas venenosas y no por otra cosa.
  • Me encanta tener orquídeas, aunque ya estoy lamentando no tener más espacio porque no sé dónde poner la que nos regalaron anoche.
Por todas las cosas que me encantan de acá, y por todas aquellas a las que jamás me acostumbraré, es que me aterra pensar que, quizás, me tenga que ir en poco más de un mes.