martes, 8 de enero de 2013

El por qué.

En estos días he descubierto por qué me vienen de pronto esos bajones anímicos, cuando pierdo noción de por qué estoy aquí y siento deseos de tirar la esponja. Es porque como no sé qué va a pasar conmigo, no puedo hacer planes a largo plazo; no puedo ponerme una meta de vida, y he estado así desde que terminé la carrera, que fue la última meta que me propuse y cumplí, pero desde entonces todo ha girado en función de venirme para acá; de obtener el permiso de residencia para empezar a pensar en trabajos, casas, autos... Planes, en general.
Y como no puedo llegar a ese nuevo punto donde me encuentro en posición de hacer nuevos planes y plantearme nuevas grandes metas, entonces me siento así, cómo sin saber a dónde voy, sintiendo que estoy perdiendo tiempo valioso e irrecuperable de mi vida simplemente esperando, cosa que lamentablemente es cierta; no puedo plantearme plazos sin saber cuándo podré empezar a hacer las cosas que quiero, pero lo que sí puedo hacer es controlar la forma en que llevo esto, y es por eso que he puesto estas mini metas que escribí anteriormente; cosas que puedo ir haciendo sin importar si me tengo que ir o no, o si puedo trabajar o no, o si puedo abrir una cuenta del banco o no. Cosas no tan grandiosas pero que el día de mañana me pueden significar pequeñas satisfacciones para ayudar a lidiar con el día a día, cuando éste se torna más difícil.
Igual ya quiero dejar de esperar y empezar de una vez a actuar.