martes, 8 de enero de 2013

Mi cuñado

Creo que lo he dejado ver entre líneas, pero nunca he contado específicamente que mi cuñado es nuestro vecino. En realidad es más que vecino, él vive también en el zócalo de la casa, ocupando dos piezas y a dos puertas de distancia de nosotros. Es un adulto de 23 años y tiene su propia vida y a pesar de que casi nunca viene para acá a menos que sea para usar el microondas o cuando lo invitamos a comer, cuando estoy sola en el apartamento es agradable escucharlo andar por ahí y por allá y sentir que no soy la única alma que está en casa.

El domingo andaba con un fuerte dolor de estómago, tanto que vino 3 ó 4 veces donde nosotros, aceptó tomar un agua de hierbas e incluso el guatero para ver si ayudaba algo con su dolor, pero no se le pasó.
Era tanto que ayer fue al hospital a pedir una licencia (lleva poco tiempo en el trabajo así que no podía/quería? pedir días administrativos de enfermedad) y en vez de darle licencia, lo dejaron hospitalizado.

Diagnóstico: apendicitis.

Anoche mismo lo operaron y hoy le dieron el alta; el pobre anda pálido y medio doblado, apenas puede caminar y tiene cara de pollito enfermo. Me da pena verlo así, porque a pesar de ser introvertido y tan delgado que es como la mitad de mi Steffen, tiene una personalidad fuerte, siempre anda erguido y mostrándose duro frente al mundo y cuando se siente en confianza puede ser uno de los tipos más divertidos que conozco. Nada que ver con el pobre niñito recién operado que llegó hoy a casa.

Mi Steffen ayer estaba tan preocupado por su hermanito, nervioso pero centrado y bien enfocado como siempre, y hoy que mi cuñado ya está en casa lo va a ver a cada rato, a preguntarle cómo está, si necesita algo. Ahora mismo lo está ayudando a acomodarse porque quiere dormir en el sillón para ver tele si es que se desvela; le llevó su comida y estoy segura de que volverá acá con su expresión preocupada en el rostro; con las cejas fruncidas casi imperceptiblemente en una expresión que no notas si no estás atenta.

A pesar de que obviamente no me gusta ver a mi cuñado todo machacado ni a mi marido en ese estado preocupadoperocalmado, me encanta ver esa unión que tienen, que siempre está presente pero aflora más en situaciones difíciles; me encanta ver cómo Steffen, desde su postura de vive y deja vivir, es capaz de mantener a sus pollitos bien protegidos bajo sus alas; su mamá, su hermano, a mi... Me encanta porque me muestra el hombre maravilloso con que me casé y también que si algún día nos decidimos a tenerlos, será el mejor padre que podría haber deseado para mis hijos.

Respecto a mi cuñado, estoy segura de que en un par de días ya volverá a ser el mismo de siempre; jugando vídeo juegos hasta entrada la noche, viniendo a visitarnos de vez en cuando y/o cuando está aburrido, riéndose de las series raras que veo y quedándose con los platos que le prestamos para no verlos en semanas!

God bedring, svoger min!