domingo, 12 de diciembre de 2010

Un amor especial I

Mi relación con Thunder es, por decirlo sutilmente, especial. Lo conocí por medio de un grupo de Facebook; yo comenté en una foto de él que había subido su ex, él respondió, yo lo agregué, intercambiamos un par de palabras y en eso quedó. Tiempo después (más de un año después de haberlo agregado) yo cerré mi cuenta en FB y le envié un mensaje a él y otra persona más (con la que sí hablaba regularmente) para que, si gustaban, me agregaran a msn, pues eran las únicas personas a las que no tenía de amigos más que en este sitio. La otra persona nunca respondió, pero él sí. Para ese entonces él estaba soltero y yo estaba mucho más recuperada y estable después de algunos muchos problemas que había tenido en los años anteriores. De a poco empezamos a hablar, cada vez más regularmente, cada vez más animadamente. Él se quedaba despierto hasta las 6am conversando conmigo. Yo cuando no hablaba con él me desvelaba. Nos hicimos muy buenos amigos. Yo lo adoraba, pero una de mis reglas auto impuestas en ese tiempo para no desestabilizar nuevamente mi vida era no hacerme ilusiones sin fundamento. Yo sabía que él me quería o que de cierta forma yo había empezado a ser importante en su vida, pero me prohibí considerar siquiera la posibilidad de que ese cariño fuera de la forma que yo deseaba, a pesar de que él constantemente me decía marry me y cosas por el estilo. Mucha gente bromea con eso en Chile. En las lejanas tierras de Thunder no tenía por qué ser diferente.



Hasta que un día, luego de una fiesta y un poco pasado de copas, me dijo I love you. Yo quedé congelada por unos segundos y no supe qué decir o pensar. Para qué decir la cantidad de cosas que pensé. Sin embargo, al otro día y sin venir al caso me dijo que no recordaba de qué habíamos hablado.
No se acordaba. Sólo una idea de borracho solitario. Esa fue la conclusión después de una noche de ilusiones falsas.

Thunder nunca me querría de la forma en que yo deseaba.