lunes, 11 de junio de 2012

Manzanas cocidas

Algo a lo que me acostumbré a comer cuando me puse en campaña para bajar de peso (2009 o 2010, no me acuerdo bien) fue a comer manzanas cocidas.
La "receta" es más que fácil; pelas las manzanas, las cortas en trozos del tamaño que quieras y las pones a cocer con un poco de agua.
Yo prefiero no agregarles azúcar ni ningún tipo de edulcorante, porque mi filosofía es: si les pongo azúcar cuál es el punto, mejor me como un tazón de cereales infantiles (chocapic, o zucaritas, cualquiera de esos exquisitamente llenos de azúcar) y no gasto energía ni plata cociendo manzanas y, por otro lado, siempre si tengo que elegir entre opciones edulcorantes, prefiero sin dudar el azúcar frente a las sacarinas y otros, bajo el concepto de que "prefiero tener diabetes que cáncer". Entonces, por estos dos motivos, las manzanitas así no más, con su puro dulzor natural.
Yo encuentro que quedan ricas así, que no necesitan más dulzor, pero hay gente que las encuentra incomibles (no sólo las manzanas, otras frutas cocidas también)... supongo que será cosa de costumbre; yo hace años que no le agrego azúcar ni al té, ni al café, ni a las manzanas, ni a los huesillos, ni a la leche con plátano, ni a la leche en general... a nada. Por lo mismo, para cumpleaños y ocasiones especiales, me "premio" comiendo torta sin culpa (en cantidades normales, por supuesto).
Ya, pero me fui del tema. Me gusta comer manzanas cocidas al desayuno. Encuentro que son una alternativa súper fresca, saludable y llenadora. En esos tiempos cuando estaba bajando de peso solía mezclar una porción de manzanas + jugo de cocción con unas cucharadas de avena (Quaker), luego me aburrí y las seguí consumiendo solas, y al último poco antes de venirme, con una cucharada de harina de linaza.
Acá hace unos días pillamos una buena oferta de manzanas así que aproveché la abundancia de frutas para cocer unas cuantas manzanitas. Hoy, mientras escribo esto, me acabé de comer la última que quedaba, que cocí ayer.
Yo generalmente me como las cáscaras que les quito a las manzanas (dicen que las vitaminas de la fruta están principalmente ahí), pero como esta vez la pobre manzana estaba sola, decidí cocerlas también, para darle más sabor y el resultado fue exquisito! Ahora, las vitaminas son súper delicadas frente al calor, así que yo recomendaría poner unas cuantas cáscaras a cocer por el sabor, y consumir las restantes así frescas y crudas, para aprovechar bien el contenido nutricional... pero como no soy nutricionista y puedo hablarles sólo desde lo que me acuerdo de química, si alguien tiene otro consejo, que lo diga.
Ap, otra cosa, a propósito de química. Como en cualquier proceso de extracción sólido-líquido (es decir que queremos que "algo", en este caso el sabor y quizá algún nutriente que sobreviva al calor, pase del sólido; las manzanas, al líquido; el agua), a menor tamaño del sólido, más se favorecerá la extracción. En palabras simples, si quieren que el proceso de cocción tome menos tiempo y el jugo resultante sea más rico (en sabor, al menos; que un nutricionista nos ayude con el resto), piquen las manzanas más pequeñas (yo las parto en ocho a lo largo, tipo bote).
Otro tip, aún si todos los nutrientes mueren con la cocción, el contenido de fibra sigue ahí, no se olviden!!